James Bond y F-1 en la pista de una reputación

José Carreño Carlón

Se trata de la reputación de un país y no de partidos ni de personas, lo entendieron bien los funcionarios encabezados por el presidente actual, porque en ningún momento pretendieron sacar provecho político de estos éxitos nacionales

Expectativa y glamour. Aterrizó en la agenda pública mexicana la premier de Spectre 007. Fue la noche del Día de Muertos, en el Auditorio Nacional. Con ello, esta semana ha vuelto a la conversación pública el personaje estelar de Ian Fleming, asociado a las imágenes y leyendas que se generaron hace meses durante la filmación de las primeras escenas de la película en la capital mexicana.

Una nueva escala del año dual México-Reino Unido. La última será en la FIL de Guadalajara, con la participación de importantes autores británicos, aunque quizás menos glamorosos que Daniel Craig, Christoph Waltz, Mónica Bellucci, entre otros, acompañados en sus recorridos por nuestra capital por el talentoso director Sam Mendes y Sam Smith, el autor e intérprete de la canción de arranque de la cinta.

Esto ha multiplicado las expectativas para el estreno en la República, el próximo viernes, de esta producción número 24 de la saga de James Bond, el célebre ícono inglés de la cultura popular, con más de medio siglo de arraigo en el planeta. Esto hace previsible la permanencia del tema en medios y audiencias nacionales por un tiempo mayor. Pero la expectativa se extiende al resto del mundo, en el que se realizará también el estreno comercial del filme este mismo fin de semana, precedido de impresionantes campañas internacionales de publicidad y marketing.

Una reputación. La premier fue alcanzada por la ola de reconocimientos mundiales a la solvencia ejemplar del regreso, el domingo, del Gran Premio de México F-1. Impresionante lluvia de halagos a México certificó el éxito de su Gran Premio de Fórmula Uno, encabeza su crónica la BBC de Londres. Los mexicanos muestran al mundo lo que pueden ser los fines de semana del Gran Premio, receta el NY Times. El mejor GP de F1 al que he asistido, afirma el legendario Niki Lauda.

Juntos, en el Auditorio Nacional, el elenco de Spectre y algunos de los pilotos de varios países, protagonistas de la F-1, anunciaron planes de regreso al país, en la pista del rescate de la reputación de un país azotado por dos décadas de malas noticias, en una realidad global en que la reputación es un activo tanto o más importante que algunos recursos naturales.

Que se trata de la reputación de un país y no de partidos ni de personas, lo entendieron bien los funcionarios encabezados por el presidente actual, porque en ningún momento pretendieron sacar provecho político de estos éxitos nacionales. No lo entendió así un ex presidente que pagó cara su presencia disonante en la F-1.

Welles y Mendes. En el siguiente paso, Spectre 007 pondrá en la esfera pública global una primera secuencia sin cortes que empieza con una procesión de Día de Muertos en el centro de la ciudad de México, y que ha sido celebrada por la exigente crítica de cine británica como un homenaje a la también primera secuencia sin cortes de Touch of Evil, exhibida en México como La sombra del mal.

Por cierto, esta cinta de Orson Welles, de 1958, considerada la última obra maestra de la época clásica del cine negro estadounidense, muestra a este creador genial del Ciudadano Kane en su esplendor crítico a las élites del poder de su país. Y a diferencia de industrias culturales y organizaciones civiles financiadas desde países del norte, que —coreadas por voces domésticas— erigen hoy a aquellos centros del poder mundial en el Bien, en combate con el Mal, identificado éste con los países del sur y del este, Welles da vida a un corrupto jefe policiaco estadounidense, aliado al crimen organizado, fabricando culpables en la frontera mexicana.

A su vez, considerada una obra mayor de la serie de James Bond por el crítico del progresista diario británico The Guardian, y menor por el del Financial Times, el influyente diario del capitalismo mundial, el Spectre de Mendes suscitará en México lecturas diversas, dictadas por el rigor o por la euforia nacionalista. O por el extremo contrario, que se apresurará a denigrar la buena racha de la reputación de su país.

Director general del FCE

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