Con el pueblo o contra el pueblo

José Antonio Crespo

Para AMLO, el verdadero pecado no es la corrupción que cualquier personaje de cualquier partido haya cometido, sino no apoyarlo

Desde que nació Morena, AMLO desechó cualquier alianza con otros partidos de izquierda para así distinguir a su partido de los demás como el único que no se somete a la mafia, el único inmaculado, “el único que es del pueblo y para el pueblo”, según dice. La coalición se daría, si acaso, en 2018. Sin embargo, al ver que Morena podía ganar el Estado de México, pero quizá requería el apoyo y votos de los otros partidos de izquierda (PRD y PT), quiso adelantar dicha coalición. Sólo que lo hizo de mala manera, exigiendo la rendición incondicional, sin negociación, sin acuerdos, amenazando con excluir a esos partidos para 2018 de no aceptar su exigencia. Una propuesta difícil de aceptar. El PT hizo sus cálculos y terminó por ceder, no así el PRD. La retórica de López Obrador, desde siempre, ha consistido en que quien no está con él está contra él. El verdadero pecado no es tanto la corrupción, no los fraudes o abusos que cualquier personaje de cualquier partido haya cometido, sino no apoyarlo. En cambio, quien no se somete a su dictum, como y cuando él lo decida, es un palero de la mafia, alcahuete del PRI y lacayo de Peña Nieto. Para AMLO no hay otra opción; quien no está con él, está con la mafia. No hay puntos medios, no hay terceras opciones. Nadie puede estar distante del PRI (y del PAN) y al mismo tiempo no ser obradorista. No hay matices; o con el Pueblo (es decir, Morena) o contra el Pueblo. Postura que rechaza la pluralidad, la diversidad, la complejidad y los matices propios de la democracia.

Y si se forman o no coaliciones PAN-PRD, no es decisión de sus respectivas dirigencias, asegura AMLO, sino de Peña Nieto. Pero recuérdese que hace seis años, fue López Obrador, no Peña, quien se opuso a la coalición PAN-PRD a través de Alejandro Encinas, candidato perredista que por instrucciones del tabasqueño rechazó el apoyo del PAN. Fue AMLO, no Peña, quien aceptó o toleró esa coalición en otras entidades (incluida Oaxaca) porque ahí sí le convenía. Su razonamiento ahora es que, siendo la candidata de Morena una puntera frente al PRI, los otros partidos ayudan a éste último al fragmentar el voto opositor. Lo que según él demuestra que están cooptados por la mafia, se someten a ella, le hacen el juego. A menos, claro, que declinen sus candidatos en el momento y con las condiciones que determine AMLO.

 

Pero bajo esa lógica, lo mismo podría decirse de candidatos de Morena en otras ocasiones. En Veracruz, el año pasado, el candidato de Morena no declinó ni lo habría hecho, pese a no ser puntero, por lo que dividía el voto contra el PRI. Pareciera que de lo que se trataba ahí era impedir que la coalición PAN-PRD —que él condena— llegara a la gubernatura. En Chihuahua, Morena fue con candidato propio, tampoco puntero, en lugar de respaldar a quien sí podría derrotar al PRI, Javier Corral. Dirigentes de Morena en esa entidad pugnaron porque su partido también apoyara a Corral para así vencer al PRI. Pero AMLO se opuso, e incluso expulsó a los dirigentes estatales que terminaron por respaldar a Corral. Cabe la pregunta, ¿en tales casos no se podría decir de Morena lo que ahora López Obrador dice del PRD? ¿O en esos casos no se aplica esa fórmula, por tratarse justo de Morena, que es un partido excepcional? ¿Hay dos varas para medir a los partidos, una para el PRD —alcahuete de Peña por no declinar al son de AMLO— y otra para Morena en Veracruz y Chihuahua el año pasado? Así es, hay dos varas muy distintas; una para Morena y otra para todos los demás. Y como Morena es el único partido “del Pueblo y para el Pueblo”, no estar con él es estar contra el Pueblo. No hay más.

ANECDOTARIO: Si bien es cierto que Heberto Castillo declinó a favor de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, Rosario Ibarra (PRT) no lo hizo. Y no por ello Cárdenas la descalificó como lacaya de Salinas, ni de hacerle el juego al PRI. Más aún, Cárdenas, Clouthier e Ibarra fueron juntos a Gobernación a impugnar el fraude. Igualmente, si el PRI gana en el Edomex gracias a su fraude, habrá impugnación de Morena, pero seguramente también del PAN y del PRD. La realidad es más compleja.

Profesor del CIDE.
@ JACre spo1

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