¿Fallaron los radares?

Editorial EL UNIVERSAL

La enorme estructura de tráfico de drogas que conformó Joaquín El Chapo Guzmán arroja cada vez datos nuevos. De acuerdo con información que publica hoy EL UNIVERSAL, el delincuente no es sólo el señor de los túneles, como se le conocía, también puede ser considerado el nuevo señor de los cielos.

De 2006 a 2015 autoridades militares decomisaron al Cártel de Sinaloa 599 aeronaves, una flota cuatro veces más numerosa de la que posee Aeroméxico, la principal línea aérea del país. ¿Cómo puede el crimen organizado adquirir casi 600 aeronaves sin que sea detectado?

En el combate al narcotráfico se ha dejado de lado una de las principales líneas para atacar a los grupos criminales: la financiera. La práctica más común del narcotráfico para blanquear dinero es recurrir a prestanombres y empresas fachada, y es aquí donde la inteligencia financiera debe ahondar investigaciones.

En el caso de las aeronaves del Chapo, las pesquisas no deberían ser complicadas, pues las aeronaves fueron decomisadas en su mayoría en tres municipios de Sinaloa: Culiacán, Navolato y Ahome.

Los gobiernos recientes han privilegiado la captura de sicarios, “lugartenientes” e incluso sujetos que han sido llamados “cerebros financieros” de la delincuencia, pero poco han logrado respecto a golpear estructuras económicas de los cárteles. Se puede argumentar que ya está desmantelada la flota aérea clandestina, que los decomisos fueron resultado de tareas de inteligencia, pero en materia de prevención —evitar transacciones que culminen en la adquisición de aeronaves por parte de criminales— aún hay acciones por emprender.

Los datos obtenidos vía la ley de transparencia también arrojan que si fuera una empresa legal, el Cártel de Sinaloa competiría como la compañía aeroportuaria más lucrativa del país, pues operaba 4 mil 771 pistas de aterrizaje clandestinas, de entre 500 metros y un kilómetro de longitud, todas ubicadas en estados del norte del país.

Sorprende que el delincuente más buscado del país haya podido adquirir centenares de avionetas y operar libremente vuelos aéreos clandestinos sin haber sido detectado por la autoridad. Seguir la ruta del dinero debe servir para cortar de tajo cualquier posibilidad de que se regeneren las cabezas del narcotráfico, luego de que algunas han caído. Es una estrategia que vale la pena consolidar.

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