El último y nos vamos

Antonio Rosas-Landa

Chicago, Illinois.— Barack Obama pronunció su último informe de gobierno donde explicó hacia dónde debe moverse Estados Unidos después de que él deje la presidencia. Diplomacia y multilateralismo en política exterior, vencer al Estado Islámico (EI) y otros grupos terroristas por la seguridad de sus ciudadanos y proteger el medio ambiente para evitar los costos y catástrofes del calentamiento global.

Obama será recordado por heredar una de las más dantescas crisis económicas que pudo detener y, en cierta medida, revertir. El país pasó de una tasa de desempleo de 11%, cuando Obama llegó al poder, al actual 5% —muy cerca al nivel considerado de empleo total en la economía—.

Su visión por cambiar leyes para reducir las emisiones contaminantes será, en mi opinión, un legado que la humanidad habremos de agradecerle.

En otros frentes las cosas no salieron muy bien. Obama prometió reformar el sistema migratorio en su primer año de gobierno. El tiempo se acabó hace seis años y seguimos esperando. No sólo el incumplimiento de la promesa lo distanció de la comunidad latina sino su propensión a deportar indocumentados —más de dos millones y contando—.

Si bien ha tenido guiños como dar visas temporales a algunos indocumentados, y tomó el riesgo de intentar beneficiar a otros 4 millones con una orden ejecutiva que suspendieron las cortes, lo cierto es que para muchos Barack Obama pasará a la historia como el “Deportador en Jefe”.

En los albores de su administración sacrificó la reforma migratoria para reformar el acceso a los servicios de salud. Para los liberales de cepa, su mayor logro. Para mí, un error que determinó el tono de enfrentamiento con el Congreso por el resto de su mandato. Todavía hace unos días, las Cámaras legislativas aprobaron otro intento por echar abajo el llamado Obamacare.

El problema no es dar servicios de salud a los más necesitados que no lo pueden pagar, sino la invasión del gobierno en un sector que representa 17% de la economía nacional. Pues mientras el país se desmoronaba en la recesión, y las finanzas públicas eran un desastre, Obama prometía más subsidios para servicios de salud.
Obama acertó en restablecer relaciones con Cuba, pero se equivocó al desdeñar la importancia de México como el formidable socio y vecino que es.

Barack Obama será considerado como un presidente histórico por ser el primer afroamericano en llegar a la Casa Blanca. No obstante, creo que —parafraseando a Martin Luther King Jr.— la historia debe juzgarlo no por el color de su piel, sino por el carácter que mostró mientras detentó el poder.

Periodista

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