10 cosas que solo puedes hacer en Praga

06/06/2020
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Marisa Zannie
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Vista elevada de la Plaza de la Ciudad Vieja, en Praga. Foto: Istock

10 cosas que solo puedes hacer en Praga

06/06/2020
00:54
Marisa Zannie
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Cuando podamos viajar de nuevo, explora los atractivos clásicos y raros de la capital de República Checa

Es una de las ciudades más hermosas de Europa. Más de un viajero dice que supera en belleza incluso a París. Praga es un laberinto de callecitas empedradas, placitas, patios, palacios, torres e impresionantes vistas y más vistas.

Los turistas que la visitan casi siempre permanecen en la Ciudad Histórica, en el centro, y visitan la Plaza de la Ciudad Vieja, el Puente de Carlos; hacen el recorrido conocido como El Camino Real, visitan al Niño Jesús de Praga y otras cosas, pero la ciudad es mucho más que eso.

Una vez que podamos volver a viajar, incluye Praga en tu itinerario, especialmente si tienes la mira puesta en Europa.

De acuerdo con Petr Lutter, director general  de la oficina de Turismo para América Latina de la República Checa, todo comienza a abrir en Praga, y, dentro de muy poco, será posible viajar a ella  con los debidos protocolos de distanciamiento social.

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Esta ciudad escapó a la Segunda Guerra Mundial con un daño mínimo a sus edificios históricos, lo cual permite que la arquitectura original sea de las mejor preservadas de Europa. Puedes encontrar notables ejemplos de edificios góticos, barrocos, de estilo rococó, del Renacimiento, del art nouveau y hasta supermodernos.

Rankeada como el noveno destino europeo del 2020 por TripAdvisor, Praga ciertamente tiene muchos atractivos clásicos que deben visitarse, pero también ofrece muchos lugares y actividades divertidas e inusuales que solamente puedes hacer ahí.

En Destinos te damos una lista de cosas que no querrás dejar de hacer y ver en Praga...

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Foto: Alf Altendorf para Flickr.

1. Visita el Museo de las máquinas sexuales y otros de sus inusuales recintos culturales

Ciertamente no es un sitio que esperarías encontrar ni en Praga ni en ninguna otra parte. Pero sí, ahí está y, vale toda la pena la visita simplemente porque ¡no encontrarás otro! Ubicado en un callejoncito cercano a la Plaza de la Ciudad Vieja, el museo contiene una gran variedad de implementos eróticos. Hay unos 200 artefactos inventados para el placer que parecen tod,o menos placenteros.

Son tres pisos de objetos, algunos de los cuales son bastante antiguos, lo cual demuestra que la industria de los juguetes sexuales ya tiene un rato funcionando. La visita al recinto incluye una sala de proyecciones que ofrece videos, algunos de los cuales son películas eróticas que datan de principios de 1900 (ya te podrás imaginar). Entre otras máquinas misteriosas, podrás ver una cámara voyeurista francesa que data del  siglo  XIX, con todo y espejo.

Éste no es el único museo temático en Praga, curiosamente hay varios más. Entre los que pueden suscitar tu interés están el Museo de los Instrumentos de Tortura Medievales, el Museo del Comunismo (un tip: no es procomunista), el Museo de la Música, mucho más serio y formal, y el Museo de las Ilusiones Ópticas #todoestádicho.

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Foto: Ben Sutherland para Flickr.

2. Busca las esculturas de David Černý

Este artista es famoso por sus inusuales esculturas que salpican toda la ciudad. Está, por ejemplo, la del rey Wenceslao de Bohemia en el Palacio Lucerna, en la que un caballo patas arriba cuelga del techo, y sobre el corcel al revés, va montado el rey, como si nada... Otra es la de dos figuras orinando, afuera del Museo Kafka; están también los dos traseros humanos, de 5 metros de altura cada uno, y a los que hay que subir por una escalerilla para asomarse (dejo a su imaginación por dónde) para ver a dos políticos alimentándose mutuamente al ritmo de We are the champions, de Queen.

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La más famosa y conocida, sin embargo, es la de sus bebés gigantes que gatean a los lados de la torre Žižkov TV. Son 10 enormes pequeños sin cara que juegan en la torre, mientras que otros tres más pululan en un parque cercano al Museo Kampa.

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Foto: Jim Killock para Flickr.

3. Visita los búnkers nucleares

¿Te late ver cómo los rusos pensaban sobrevivir al holocausto nuclear? En Praga hay varios búnkers construidos durante la Guerra Fría y es posible visitarlos en un tour, que puede inlcuir uno solo o varios búnkers. Tienen un aire un tanto siniestro y reflejan claramente la paranoia de los tiempos en los que fueron construidos.

En ellos puedes ver máscaras de gas, ropa, uniformes militares, cascos, equipo médico, extensas colecciones de fotografías y periódicos antiguos y mucho más. Es interesante ver los cuartos de máquinas que se necesitaban para mantenerlos funcionando y los sistemas de túneles.

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Foto: Istockphoto.

4. Escucha un concierto en una iglesia

Jitka Jirátová, guía privada de Praga, recomienda buscar un concierto en alguna iglesia. En esta ciudad, la música es muy importante y parte de la vida de los checos gira alrededor de ella, además, suele ser de calidad. Por otra parte, algunas iglesias, como la de San Nicolás, cobran la entrada. Si vas a un concierto en una de ellas, pagas por entrar a conocer la iglesia y de paso, escuchas música.

Ella recomienda no pensar en reservar, más bien, si vas paseando y ves que en un rato más  habrá un concierto, entra y dísfrútalo. No son caros y tampoco duran mucho, así que además te sirven como un relax. A decir de Jitka, en los meses invernales encontrarás pocos conciertos, pero en verano los hay por todas partes.

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Foto: Istockphoto.

5. Visita el Callejón del Oro

Esta es una pequeña calle que forma parte de los terrenos del Castillo de Praga, y lo que la hace única es que las pequeñas casitas y edificios, que datan del sigloXVI, fueron bautizadas en honor a los alquimistas del rey, cuya función principal era tratar de convertir metales comunes en oro.

De hecho, los alquimistas trabajaban en otra sección del palacio, pero los orfebres del reino sí vivían y trabajaban ahí.

Un dato curioso es que el escritor Franz Kafka vivió brevemente en el número 22 de esta calle.

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Foto: Commons.

6. Ve a una función de teatro negro

Praga es sede de varias compañías que hacen el llamado teatro de caja negra. En este espectáculo el escenario está totalmente oscuro y a través del uso de la  luz negra, reflejada sobre la escenografía y los personajes, se logran ingeniosos trucos visuales e ilusiones ópticas.
A esto hay que añadir un buen vestuario, danza moderna y la frecuente participación de la audiencia. El resultado es una experiencia mágica ¡No te lo puedes perder!

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Foto: Istockphoto.

7. El muro de los jardines del Palacio Wallenstein

En el barrio de Mala Strana, la Ciudad Pequeña, está el Parque Wallenstein, que constituye los jardines del palacio del mismo nombre. Los jardines, llenos de flores y esculturas, invitan a recorrerlos hasta llegar a un extraño muro de piedra dentro de El Grotto, el cual, a primera vista, pareciera formado por estalacticas, pero en realidad se trata de figuras de animales y seres monstruosos al estilo de El jardín de las delicias, de El Bosco.

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Descansar un rato en este hermoso jardín, observando este peculiar muro, es una deliciosa actividad y uno de los secretos mejor guardados de Praga.

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Foto: Istockphoto.

8. La casa que baila

Diseñada por el célebre arquitecto Frank Gehry, en colaboración con Vlado Milunić, la Casa Danzante, como se le conoce, es considerada una obra de arquitectura neobarroca. Sus fluidas curvas representan a la famosa pareja de bailarines Fred Astaire y Ginger Rogers, por eso, en un principio se llamaba Edificio Fred and Ginger pero, finalmente, Gehry optó por el nombre que tiene actualmente.

No se puede visitar el interior ya que está ocupado por oficinas, pero la mejor hora para apreciar su fachada es al atardecer. Después de tantas fotos, puedes subir al bar en la terraza del último piso, tomar una copa y disfrutar de hermosas vistas de la ciudad.

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Foto: Istockphoto.

9. Toma un baño de cerveza

En un país en el que la cerveza no solamente es excelente sino incluso más barata que el agua embotellada, tiene sentido que incluso puedas ¡bañarte en ella! Los spas de cerveza son muy populares en Praga y ofrecen justo lo que te estás imaginando: una serie de tratamientos de belleza con el preciado líquido, como ingrediente principal.

La opción más popular es el baño de cerveza, que consiste en sumergirte en una tina llena de esta bebida. Lo mejor de todo es que la mayoría de estos spas tienen un despachador junto a la tina para que puedas beber toda la que quieras mientras estás sumergido en ella.

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Foto: Istockphoto.

10. Canta en el Puente de Carlos y tómate una cerveza en la Plaza de la Ciudad Vieja

¿Cómo que cantes en el Puente de Carlos? Este puente empedrado, construido sobre el Río Vltava en 1357, con 16 arcos y 30 estatuas religiosas barrocas, es una de las atracciones más populares de Praga, así que siempre está llenísimo de turistas, dándose de codazos para poder pasar. Así que, si lo tuyo es la cantada y la fama, es el lugar ideal para convertirte en un cantante 'viral', solo asegúrate de que muchos turistas te graben con su teléfono. 

La Plaza de la Ciudad Vieja, por su parte, es una de las más bellas de Europa y aunque seguramente la visitarás, date el tiempo de absorber su atmósfera con una cerveza (las checas son de las mejores del mundo), y tómalo con calma, lo disfrutarás, sin duda.

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