La Encrucijada, los manglares más hermosos de México

Una maraña de raíces gigantes son el refugio de muchas especies, en este santuario de Chiapas

La Encrucijada Chiapas
En 1995 fue decretada como Reserva de la Biósfera. Foto: Cortesía Archivo Conanp
Destinos 27/07/2020 20:20 Evelyn Ruiz Actualizada 14:43

Hace unos días se conmemoró el Día Internacional de la Protección del Ecosistema Manglar. Un buen ejemplo de estos tesoros naturales que tanto le dan al planeta y tanto sufren por culpa del ser humano es la Reserva de la Biósfera La Encrucijada en Chiapas, hogar de los manglares más grandes y hermosos de México.

En Destinos platicamos con Adrián Méndez Barrera, director regional para la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) en la región de Chiapas, Oaxaca y la costa de Guerrero, y le preguntamos todo sobre este lugar.

La zona fue descubierta por el Dr. Miguel Álvarez del Toro en los años setenta, el cual quedó sorprendido por el tamaño de los manglares, por lo que promovió un decreto estatal para protegerla y posteriormente uno federal el 6 de junio de 1995, cuando se estableció como Reserva de la Biósfera con 144 mil 868 hectáreas.

La importancia de la Reserva de la Biósfera La Encrucijada es lo que resguarda y protege. Este territorio posee las cuatro especies más importantes de manglar. De hecho, algunas fuentes sobre ecología afirman que en Chiapas crecen los más grandes de México y que también están entre los más altos del continente americano. Los de La Encrucijada alcanzan los 30 metros de altura.

Los mangles de La Encrucijada, dice el directivo de Conanp regional, son la guardería de todas las larvas y huevecillos de crustáceos, camarones, almejas y peces; sus raíces en aguas no tan profundas forman un enrejado que evita que entren los peces más grandes y se los coman.

encrucijada_chiapas_i.jpeg Foto: Cortesía Archivo Conanp

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Entre las especies de manglar, ahí podemos apreciar cuatro: manglar negro (conocarpus erectus), manglar blanco (laguncularia racemosa), madre sal (avicennia germinans) y el mangle amarillo (rizhophora harrisonii). La diferencia entre uno y otro se da en su tamaño y el color de la flor y sus hojas. 

Para que te imagines el tamaño y la gran cantidad de manglares en esta reserva, piensa que en una hectárea (10 mil m2) hay alrededor de 950 arbolitos de manglar.

Además de los manglares, dentro de la reserva hay tulares y zapotonales, los cuales sirven como refugio para tortugas y cocodrilos; éstos, en conjunto con el matorral costero y la selva —que resguardan a especies como el mono araña, coatí, jaguar o tigrillo— hacen de la reserva un ecosistema muy rico.

En la región de La Encrucijada hay un total de 544 especies, de las cuales 80 son de moluscos, 58 de peces, 61 son anfibios y reptiles, 73 especies de mamíferos y 272 de aves, como garzas de hasta 1.5 metros de estatura, águilas pescadora, lechuzas, pelícanos gris y especies migratorias del norte del país como el pelícano blanco.

la_encrucijada_lechuza.jpg Foto: Cortesía Archivo Conanp

Desafortunadamente, hay 103 especies en estado crítico (amenazadas, raras, en peligro de extinción o endémicas), que son casi el 19% del total. Muchas de ellas ya no es posible verlas en ningún otro lado; solo existen en la Encrucijada.

la_encrucijada_pelicanos.jpg Foto: Cortesía Archivo Conanp

El nombre del lugar surge porque la reserva parece justo eso: una encrucijada sin salida. Los visitantes le apodaron así. En Chiapas muchos de los nombres son dados ya sea por alguna referencia a algún aspecto histórico o por los nombres coloquiales que les da la gente local. 

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Quién protege La Encrucijada

La principal fuente de ingresos proviene del gobierno federal a través de la Semarnat y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, pero también hay alianzas de corresponsabilidad con fundaciones como el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza, actualmente Fondo para las Áreas Naturales Protegidas (FANP) o Smart Fish, que promueve la pesca responsable dentro de las comunidades.

Hay que decir que los enemigos de estos escenarios son los cazadores de tortugas, los incendios forestales y las especies invasoras. Pero esto se logra controlar gracias a la existencia del programa de Reducción de la Vulnerabilidad.

la_encrucijada_nenufares.jpg Foto: Cortesía Archivo Conanp
 

¿Se puede visitar La Encrucijada?

A pesar de que el turismo en la reserva es muy selecto (gente especializada o que conoce el terreno) cualquiera puede visitarla, pero se recomienda ir con guías o gente que conoce la zona porque podrías perderte. La temporada es todo el año y se calcula que cerca de las 100 mil personas visitan distintos puntos de La Encrucijada.

Dentro de la reserva podrás disfrutar de safaris fotográficos, que son visitas guiadas organizadas por la misma gente de las comunidades locales. Los costos varían según la comunidad a la que le solicites el servicio o la red de ecoturismo.

No te puedes perder el avistamiento de aves o la liberación de tortugas en el santuario Puerto Arista. También puedes realizar pesca deportiva o disfrutar del mar y las lagunas de los alrededores mientras saboreas mariscos en los restaurantes del lugar. 

Puedes llegar desde Tuxtla Gutiérrez o Tapachula, yendo hacia los municipios de Acapetahua o Tonalá, y a partir de ahí hacia los centros ecoturísticos. Algunos de ellos, como la Red de Ecoturismo La Encrucijada, ofrecen talleres artesanales, paseos por los manglares en lancha y observación de fauna. En cada recorrido, te acompañará un guía para explicarte todo sobre este lugar. 

Las actividades tienen un costo promedio de 150 pesos por persona; la renta de cabañas, 600 pesos por noche; y los recorridos van de los 800 hasta los 1,200 pesos dependiendo cuántas personas viajen. Para grupos de 10 integrantes te ofrecen seguro de viajero y todos los permisos de navegación.

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