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Arriba del ring, Hijo de Villano III y Villano III Jr. se han encargado de ganarse el abucheo y el rechazo de la afición, respaldados por un estilo rudo que remite inevitablemente a la estirpe que representan.
Sin embargo, esa personalidad queda atrás cuando cae el telón de la función. Lejos del pancracio, el trayecto a casa los devuelve a su realidad: Dos jóvenes comunes, con una vida ajena al personaje.
Entender y asumir ese contraste no ha sido sencillo, pese a estar inmersos en el deporte desde temprana edad, pero ambos coinciden en que forma parte de convertirse en una estrella de la lucha libre.
“La vida abajo del ring es complicada de manejar; arriba, eres como un dios, te vuelves muy poderoso, pero todo cambia cuando te quitas el equipo y eres un ser humano más. Debes tener una mentalidad fuerte y ser disciplinado para que todo funcione. Esta carrera es muy corta; a veces no lo parece, pero cuando menos te das cuenta, han pasado 10 años en el ring. Debes disfrutar todo”, dijo Villano III Jr.
Más allá de la fama de rudos y la imagen de no tener respeto por nadie dentro del cuadrilátero, los gladiadores reafirmaron que el público sabe distinguir su rol.
“La gente sabe que nuestro personaje es de odio. Arriba del ring, no hay humildad, buscas salir con la victoria. No importa los años que tengas, el respeto se queda abajo del cuadrilátero. Todo se compensa con la sonrisa de los aficionados. Siempre damos lo mejor, no importa lo que traigamos en la espalda. Nos entregamos desde el momento en que nos colocamos la máscara”, sentenció Hijo de Villano III.
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