Detrás de una de las máscaras más emblemáticas de la lucha libre mexicana existe un espacio muy especial para el legendario Atlantis.
Lejos de los reflectores, las entrevistas y las noches de arena llena, el gladiador ha dedicado años a resguardar los recuerdos que marcaron su trayectoria, construyendo un auténtico santuario de su carrera.
Campeonatos, máscaras ganadas, fotografías, recortes de innumerables publicaciones, regalos de aficionados y una infinidad de objetos que narran su historia, forman parte de una colección única que conserva en su hogar, como gran tesoro.

Para el luchador, cada pieza tiene un significado especial, pues representa sacrificios, triunfos y momentos que le recuerdan un legado construido a lo largo de más de cuatro décadas sobre los encordados.
“En casa, tengo muchas cosas que me regalan los niños. También imágenes, recortes de revistas y todo aquello que tiene que ver con Atlantis. Es un espacio muy personal, al que la prensa no ha entrado. Tengo un museo espectacular con todos los trofeos y las nueve máscaras [ganadas en luchas de apuesta]. Tengo muchas imágenes que me regalan las personas y también las porto en mi maleta”, comparte, con emoción.
El Ídolo de los niños, quien recordó lo especial que representa septiembre, debido a los innumerables triunfos y momentos históricos, confesó que —cuando atraviesa momentos complicados o no se encuentra bien anímicamente— suele refugiarse en su museo personal para revivir recuerdos y encontrar motivación para seguir adelante.
“Cuando ando triste, me pongo a hablar con las máscaras y les agradezco, porque han sido ellas las que me han convertido en una leyenda. Me han preguntado cuál es mi favorita, y la realidad es que son todas. Es lo más importante”, compartió.
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