Mamás superheroínas de sus hijos... y de la pandemia

Conjugar la maternidad con la profesión ya es un reto pero el Covid-19 supuso uno de los desafíos más importantes para el personal médico

Mamás superheroínas de sus hijos... y de la pandemia
Ilustración
De última 08/05/2021 04:09 Lucero Méndez Actualizada 06:33
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Salir del trabajo para poder estar con la familia, llegar a casa y esperar por un abrazo de los hijos pero saber que es casi imposible porque existe el miedo latente de poder infectarlos de Covid-19. Así fue la historia de Miriam (paramédico), Donají (enfermera) y María (médica anestesióloga) quienes combatieron, y siguen haciéndolo, de primera línea al coronavirus desde que comenzó la pandemia en 2020.

Las tres mujeres no sólo son una superheroínas para sus hijos, también lo son para todos los pacientes que tuvieron a su cargo, en quienes pusieron todo su empeño para poder salvarles la vida.

Estas son las historias de tres madres que tuvieron que pelear contra el coronavirus y al mismo tiempo seguir con la crianza de sus hijos. Desde este sábado y hasta el lunes te presentaremos a cada una de ellas. Hoy toca el turno de Miriam.

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Miriam, una mamá que se ausenta pero siempre está presente para sus hijos 

Hace 12 años Miriam se incorporó a la extinta Policía Federal, hoy Guardia Nacional, en el área de servicio médico. Debido a su trabajo como paramédico, puede ausentarse de casa por varios días seguidos ya que al estar al servicio del Estados sus misiones son variadas e incluso puede ser trasladada a otros puntos del país. Por ello, cuando empezó la pandemia para sus hijos no fue tan raro el que su mamá pasara mucho tiempo fuera.

Cuando inició la pandemia Miriam estaba desplegada en Teotihuacán, en un destacamento de protección civil pero de inmediato la enviaron a resguardar las instalaciones de los hospitales de la Ciudad de México a donde estaban llegando las personas infectadas con coronavirus.

Sin capacitación previa, ni equipo suficiente Miriam ayudó al traslado de pacientes a los hospitales reconvertidos para atender casos de Covid-19.

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Recuerda que uno de los primeros que hizo, aún sin protocolo, ni caretas especiales o tyvek (overol de protección) fue el de uno de sus compañeros, quien finalmente murió días después a causa de la enfermedad.

“Al inicio de la pandemia un compañero se contagió, fue muy difícil porque aún no había mucho conocimiento de la enfermedad y lo teníamos que trasladar al hospital pero cuando nos enteramos de que tenía covid a todos nos dio miedo, no queríamos hacer el traslado porque era arriesgado al no tener un protocolo ni el equipo necesario, contactamos a gente de covid y nos arriesgamos porque sabíamos que podíamos llegar a contagiar a la familia. Cuando llegué me bañé y me quedé encerrada en la base dos días por miedo a llevar el virus a mi casa, fue muy duro porque genera sentimientos encontrados”, comparte Miriam.

La integrante de la Guardia Nacional asegura que hubo muchas veces que prefería no llegar a su casa después de sus turnos, se quedaba en su base para evitar contagiar a sus hijos y a su mamá, quien ya es una persona de la tercera edad. Sin embargo, mantuvo la comunicación con su familia a través de llamadas telefónicas y videollamadas.

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“No quería acercarme a mi familia por miedo del contagio, eso fue difícil porque no podía abrazar a mis hijos, darle un beso a mi mamá porque sabía que había tenido contacto con personas infectadas. Aunque manejé todas las precauciones de sanitización tenía miedo de llevar la enfermedad a mi casa, con el tiempo decidí mejor quedarme en la base todo el tiempo, a veces quince días, hasta tres semanas para no poner en riesgo a mi familia”, indica.

Dice que sus hijos, que son dos adolescentes y dos ya adultos, están acostumbrados a tener una mamá que se ausenta pero siempre está presente. La pandemia cambió su forma de vida ya que cuando se encontraba en sus días de descanso los dedicaba a estar todo el tiempo con su familia y con su trabajo dando asistencia a las personas contagiadas lo que menos quería era estar cerca de sus seres queridos.

“Ellos no se me acercaban, lo entendían bastante bien. Me preguntaban cuáles eran los síntomas o qué podría pasar si se contagian y yo trataba de darles información clara. Les dije que todos nos íbamos a contagiar en algún momento y teníamos que estar en calma porque la pandemia a parte de que es algo físico se convierte en algo anímico cuando entra el miedo y la ansiedad. Las cosas se manejaron bien, no tienen miedo y son personas que se cuidan”, indica.

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Miriam dice que las cosas poco están regresando a la normalidad y se siente tranquila por la forma en que manejó la cuestión laboral y familiar durante lo más fuerte de la pandemia. Se considera un buen ejemplo para sus hijos porque la ven trabajar duro para superarse y poder ayudarlos a cumplir con sus metas.

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Nombre: Miriam Iraís Robles Contreras.
Profesión: Paramédico.
Lugar de trabajo: Destacamento de la Guardia Nacional.
Hijos: 4, dos varones y dos mujeres.
Peor miedo durante la pandemia: Contagiar a su familia.
Pasatiempo en familia: Pasar el tiempo juntos, ver tele, ayudar en las tareas y actividades cotidianas.

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