Hace unos días, al presentar la convocatoria del primer Premio Primera Novela que patrocina en su totalidad el gigante del comercio electrónico Amazon, nos cuentan que Eduardo Villegas, coordinador de Memoria Histórica y Cultural de México y responsable de la Estrategia Nacional de Lectura de la Presidencia de la República, se manifestó muy contento con el convenio, pues el galardón incluye que Amazon entregue el premio de 250 mil pesos a la obra ganadora y su promoción en su plataforma. Villegas dijo que con el premio se promoverá la escritura y también la lectura, pero no dijo cómo o quién lo hará. En lo que sí insistió el funcionario es que Amazon además de pagar el premio se compromete a promocionar comercialmente la obra ganadora. “A veces, en el gobierno nos sale urticaria si hablamos de comercialización”, declaró Villegas. Más claro ni el agua: el encargado de la estrategia de lectura en México acepta que forma parte de un gobierno al que le cuesta apoyar a autores y editoriales que quieren que sus libros se vendan. Y entonces ¿cómo lo convenció Amazon?, ¿qué altruismo guía a la plataforma que es tan cuestionada en Europa? y ¿cómo es que ahora sí entra el gobierno federal y hasta cuatro gobiernos estatales: Ciudad de México, Coahuila, Chiapas y Tabasco?
Después de que la SEP lanzó una Convocatoria a creadores visuales para diseñar los libros de texto gratuito de educación primaria y a cambió recibir sólo un reconocimiento por generar “acompañamiento gráfico” de los contenidos, ilustradores, artistas y otros creadores expresaron su indignación, y con toda razón. Pero eso de no pagar por el trabajo artístico no es algo raro en la 4T, más bien se aplaude y es un mensaje que se pregona desde arriba. Nos recuerdan que el 19 de abril de 2019, cuando Andrés Manuel López Obrador presentó a Gabriel Orozco como el responsable del proyecto prioritario para el Bosque de Chapúltepec, el mandatario lo dejó claro: “Él va a dirigir todo este proyecto, lo va a hacer sin cobrar nada, es una aportación”.