"Veo con enorme entusiasmo las manifestaciones del feminismo contemporáneo, pero también, claro, con terror": Rosa Beltrán

La escritora encontró en el tiempo de confinamiento la clave para pensar y dar con el tono que quería para "Radicales libres", que Alfaguara lanzará en junio. En entrevista, la autora cuenta que se trata de tres mujeres de tres distintas generaciones que desde sus pequeñas historias, en sus vidas íntimas y cotidianas han sido impactadas por los grandes cambios que ha vivido el mundo y especialmente México, en las últimas seis décadas

"Veo con enorme entusiasmo las manifestaciones del feminismo contemporáneo, pero también, claro, con terror": Rosa Beltrán
Rosa Beltrán. Foto: Rosa Beltrán
Cultura 29/04/2021 03:00 Yanet Aguilar Sosa Ciudad de México Actualizada 15:51
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Los radicales libres son para la química partículas inestables con gran poder reactivo, de existencia independientes y, sobre todo, dan cuenta del inexorable paso del tiempo, pero las radicales libres que la escritora Rosa Beltrán plasma en su nueva novela que en unos días publicará Alfaguara, son tres mujeres de tres distintas generaciones que desde sus pequeñas historias, en sus vidas íntimas y cotidianas han sido impactadas por los grandes cambios que ha vivido el mundo y especialmente México, en las últimas seis décadas.

¿Qué nos pasó?, es la pregunta básica pero profunda que guía esta historia que arranca en los años 60 y llega hasta la época actual donde el mundo está atosigado por la pandemia por el Covid-19, pero que a lo largo de la historia ocupa al menos tres universos: ¿qué nos como país?, ¿qué nos pasó como mexicanos?, ¿qué nos pasó como mujeres?

“Esas tres son las preguntas que se hace la novela pero no a partir de una tesis que va a ser explicada de manera teórica sino a través de las vidas de estas tres distintas generaciones" asegura Rosa Beltrán (Ciudad de México, 1961), la autora de "La corte de los ilusos", "Alta infidelidad" y "El cuerpo expuesto", quien desde el 12 de junio de 2014 es miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua y fue allí, durante una de sus lecturas estatutarias que compartió un avance de "Radicales libres", la novela que comenzará a circular en junio y en la que hay de nuevo una exploración al universo femenino y que repasa al menos tres de las olas del feminismo.

¿"Radicales libres" es una historia de mujeres que ven impactada su pequeña historia por la gran Historia?

Es una novela de crecimiento narrada desde los ojos de un adolescente. Al iniciar la novela ella tiene 14 años, pero la historia va a cubrir seis décadas de la historia del país; arranca con una imagen que tiene que ver con la vida privada de la protagonista, pero también va ligada a un hecho histórico importante; es decir, los acontecimientos históricos en esta novela siempre están narrados desde la vida privada de los personajes porque lo que ocurre en la historia nos afecta siempre y nos cambia, pero en esos pequeños detalles, en los usos del lenguaje y también en los usos de los espacios del propio cuerpo que no registra la historia con H mayúscula.

¿A través de tres mujeres da cuenta de los cambios sociales, políticos, económicos y culturales?

Estas tres generaciones de mujeres dan cuenta de esos pequeños grandes cambios. No se vivía en México en los años 70 de la manera en que se vive ahora, simplemente pensar en que la mayoría de las infancias de la clase media transcurrían en la calle, en el espacio externo, es algo que sería impensable en este momento sobre todo a altas horas de la noche y mucho más pensado desde el cuerpo de una mujer.  En los años 70 había la posibilidad de una vida de barrio, se convivía con el hijo del dueño de la tintorería, del de la miscelánea, la zapatería, el hijo del vecino de enfrente, había una composición de la vida del barrio que no existe ahora, el mundo no era tan individualista y desde luego ni hablar del mundo de las pantallas, la televisión estaba racionada y esto hacía que hubiera un discurso común que permeaba todas las clases sociales, programas que duraban horas y horas eran vistos por una gran mayoría de la población y por lo tanto se pensaba de una manera más homogénea que la que hay ahora que llegó en los años 90 con la aparición del Internet.

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¿Es la gran historia, pero desde la vida de las mujeres?

Se habla de esos grandes cambios pero no desde el punto de vista de la sociología o de la historia o incluso de la historia de las mentalidades, sino a partir de la vida privada de estas mujeres que viven los  movimientos del 68, el movimiento del 71 pero también la época de Reagan y de Thatcher, la caída del B, la aparición del Internet y del mundo digital y la  globalización, los movimientos importantes de mujeres y la pandemia.

Una novela a partir de tres preguntas ¿qué nos pasó como país?, ¿qué nos pasó como mexicanos?, ¿qué nos pasó como mujeres?

Esas tres son las preguntas que se hace la novela, pero no a partir de una tesis que va a ser explicada de manera teórica sino a través de las vidas de estas tres distintas generaciones. Hay un momento para detenerse y preguntarse ¿qué nos pasó?, ¿cómo llegamos aquí como país? Desde luego la irrupción de la violencia en México hizo que cambiaran tantas cosas, desde las formas de movilidad hasta los horarios en los que se sale y los lugares a los que se va o no se va.

¿La violencia nos quitó la libertad y la seguridad?

Antes podía uno moverse más o menos libremente por todo el país, pueblear era un verbo muy común, todos los que vivimos esa generación respirábamos una libertad que hoy es imposible en este país por el narco, por la enorme violencia, por el hecho de ser mujeres, porque aunque siempre ha habido un machismo soterrado y la novela da cuenta de cómo estaban normalizados en los 70 ciertos comportamientos que hoy son absolutamente intolerables; desde eso hasta la violencia extrema a la que estamos expuestos todos desde el momento en que salimos de nuestras casas y a veces sin salir de ellas, entonces junto a la pregunta de ¿qué nos pasó? hay otra que la acompaña que es ¿y por qué seguimos aquí?, ¿cuáles son las razones para seguir aquí?

¿Pero hay más que violencia e inseguridad?

Vivimos también una época de grandes migraciones masivas de todo el mundo, eso es cierto, pero en México las migraciones mayoritariamente están constituidas por gente de escasos recursos económicos, con muy pocas posibilidades de sobrevivir y que eran llamados indocumentados y los son todavía desde luego; la grandísima problemática de los indocumentados y los niños que se quedan atorados en la frontera y pierden a sus familias es algo verdaderamente dramático, pero también los jóvenes de la clase media que no migraban ahora emigran.

En los 70 si alguien salía al mundo, la pregunta de los mayores era ¿y que se te perdió por allá? como implicando que no había una razón de dejar este país donde se vivía relativamente bien, eso ahora es impresentable, cualquier joven que dijera "me voy" no necesitaría que le preguntáramos ¿y por qué? sabemos que tiene toda la razón. Entonces la novela habla también de esa paulatina descomposición en la sociedad, en las formas de cohesión y de hacer comunidad, y todo eso que se perdió, del uso del tiempo que se convirtió en un momento dado en un vértigo hasta antes de la pandemia, el mercado laboral que se constriñó y que nos obligó a vivir para el trabajo casi exclusivamente .
Están también las luchas de las mujeres por la libertad... ¿son también las luchas de Rosa Beltrán?

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Hoy se habla de la cuarta ola del feminismo y en mi novela se cubren por lo menos tres distintos momentos, no es que los tres personajes sean activistas, pero participan políticamente de lo que están viviendo y desde los 60 hay un enorme cambio ya en la vida de las mujeres; no estoy hablando de las mujeres excepcionales que marcaron siempre una diferencia respecto de la historia que les tocó vivir, estoy hablando de la generalidad de las mujeres.

Con la aparición de la píldora anticonceptiva vino un cambio radical en las mujeres de la clase media en todos los países. Solo ponte a pensar en lo que era para tener 8, 9, 10 hijos y ocupar tu vida exclusivamente en la subsistencia de éstos y de la tuya propia, y de pronto poder decidir sobre tu cuerpo, ingresar profesionalmente al mundo del trabajo remunerado; todo esto que da esa primera libertad a las mujeres aunque no total, porque la novela habla también de ese machismo normalizado, de cómo había conductas y formas de decir y formas de relación entre hombres y mujeres, entre ellos con ellos y ellas con ellas.

¿Hoy el feminismo pone énfasis en la violencia de género, en los feminicidios?

Veo con enorme entusiasmo las manifestaciones del feminismo contemporáneo pero también claro con terror; yo también soy mujer y el hecho de que haya 11 mujeres muertas por día en este país es aterrador; claro que siempre hubo violencia pero la que se da ahora y por razones específicas de nuestra época contra las mujeres... esa violencia de género era inusitada y ahora es terrible.

¿”Radicales libres” fue una novela de cocción lenta?

Es una novela que se gesto hace mucho pero consistía simplemente en notas que tomaba porque no sabía cómo contarla, conocía algunos de los acontecimientos y además tenía esta idea que he tenido siempre al escribir de instaurar la vida privada en un contexto más amplio, en el ámbito de la vida pública y de la historia, ver cómo la historia nos cambia, pero desde lo pequeño, desde lo doméstico.

Me gustan mucho escritoras como Irène Némirovsky o como Natalia Ginzburg, ambas hablan claramente de la guerra y no lo hacen con la grandilocuencia con la que lo hicieron sus pares masculinos y hablando del dato duro, del dato frío, desde fuera, ellas registran ese cambio desde la vida doméstica, en los pequeños cambios que se van dando dentro de su familia, las diferentes maneras de ver el mundo, de hablar de él y eso es lo que yo quería hacer. Y después de varios intentos sentí que tenía la historia y el hecho de haber tenido que hacer un alto obligado en la pandemia, a pesar de que trabajo como todos en Zoom, tuve más tiempo de pensar, me dio la clave, supe cuál era el tono y cómo tenía que contarlo.

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