Cultura

Tonio Torres: “El gremio dancístico está desprotegido”

El bailarín y coreógrafo Tonio Torres habla de la desprotección de bailarines; dieron ayer función para recaudar fondos y adquirir su prótesis

El Centro Cultural Los Talleres fue el escenario de la función de danza. Foro: Berenice Fregoso/ EL UNIVERSAL.
08/05/2022 |23:28José Quezada |
José Quezada
Reportera de la sección CulturaVer perfil

El organizó el 8 de mayo la función a beneficio de , uno de los bailarines y coreógrafos más destacados de México. El dinero recaudado se destinará al costeo de la que Torres necesita para la movilidad de su pierna derecha.

También se han unido a la causa  la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí, estado de donde el bailarín es originario, y compañías de Monterrey, Puebla y Veracruz. “No pensé que tuviera ese impacto, estoy gratamente sorprendido”, detalló Torres. “La institución prestó teatros y equipo técnico para hacer las funciones. La directora de la Secretaría, Elizabeth Torres, y Antonio de Rabinal Gamboa, director de Desarrollo Cultural, han tenido toda la disposición. Me han ayudado muchos funcionarios más. Se trata de gente sensible y joven. Uno siente que está solo, pero, en realidad, no. Qué lástima que uno deba sentir eso para darse cuenta de la solidaridad”.

El bailarín y maestro reconoció, además, el apoyo de la compañía que él mismo fundó en 1984, Núcleo-Danza Escénica (la cual dirige Guadalupe Orellana), pero puntualizó que su caso es excepcional y lo difícil que es lograr que un artista sea respaldo así ante una emergencia. Situación que le permitió reflexionar sobre las condiciones en las que trabajan los artistas y el amparo que brinda el Estado. 

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 “Como estoy sindicalizado, me va a otorgar un apoyo. Yo tengo una plaza y un derecho a jubilación. Estoy protegido, pero conozco casos de maestros bailarines a los que tienen que sepultar y se deben hacer cooperaciones para pagar los gastos funerarios. A lo largo de los años, el Estado mexicano no se ha hecho cargo de proteger a los artistas. Se necesita ayuda incluso estando protegido y con el respaldo del gremio, como es mi caso. La situación es más complicada para quienes no tienen respaldo alguno”.

Y recordó “otro caso excepcional”, el de Núcleo-Danza, que el propio Torres ayudó a sindicalizar, hecho que consideró como uno de sus grandes logros ante la pequeña parte del gremio nacional que representa esta compañía y el precedente para un sistema que aún necesita concretarse y brindar más protección. 

“En la dirección de Núcleo-Danza me dicen que no pueden olvidar que por mí van a poder seguir viviendo con tranquilidad, con jubilaciones. Uno hace las cosas sin pensar mucho en el futuro, yo era muy joven cuando busqué que la compañía fuera sindicalizada. No tenía una idea muy clara, pero ahora, con el paso del tiempo, me siento satisfecho, siento que colaboré y protegí, al menos, a un grupo de bailarines, cuya mayoría ya se jubiló”.

La protección hacia los artistas, continuó, es una responsabilidad compartida tanto por el Estado como por el gremio dancístico y el público. “Se supone que nuestros impuestos deberían garantizar que nos den seguridad de primer nivel: servicios sociales y médicos, jubilaciones”, puntualizó.

Para el ganador de la Medalla de Honor por calidad Artística en 2004, que le otorgó el gobierno de Nuevo León, existe un claro menosprecio hacia el arte. Aunque hay ejemplos contrarios, como la Casa del Actor, que les brinda un espacio a los artistas retirados. “Creo que la danza es menospreciada porque el mismo creador no conforma un gremio tan unido y hace piezas que son totalmente incomprensibles para el público. No todo México es neófito en danza”.

El sistema de becas es otra cara de esta problemática. Un sistema que, en palabras de Torres, es cada vez más decepcionante. “Es la única opción de apoyo que hay y siempre la ganan los mismos nombres. El creador tendría que hacer contenidos que sean prueba de la necesidad de que exista el arte de la danza. Los coreógrafos deberían crear piezas cuyo contenido sea de fácil lectura para el público y de alta calidad profesional. Así alcanzaremos más presencia social y un mayor respaldo ante las autoridades”.

Para ejemplificar, mencionó el trabajo de Barro Rojo Arte Escénico, compañía que ha demostrado su preocupación y compromiso ante el público.  Pero en términos prácticos, la responsabilidad compartida a nivel nacional para solucionar la desprotección de los artistas “no se está enfrentando. Ha habido intentos muy esporádicos de crear un sindicato de bailarines sin un liderazgo claro. Pienso que son ideas que se lanzan al viento y terminan por no resultar”.





Cómo hacer donaciones

En San Luis Potosí, la compañía Núcleo-Danza abrió una convocatoria de recaudación de fondos para Tonio Torres. Han participado amigos del artista, maestros y otros bailarines. Pero también hubo personas que no son parte del gremio dancístico que han mandado aportaciones al número bancario, “quizá son familiares de otros bailarines o el público solidario”, dijo.

Los números de cuenta para hacer donaciones pueden verse en la página oficial de la compañía: facebook.com/compania.nucleodanza.
Función en el Centro Cultural Los Talleres

En el evento participaron las compañías Tandem, La Fábrica Danza, Nemian Danza Escénica y Los Corpógrafos. Las primeras dos coreografías fueron hechas por Torres, se llaman Réquiem y Quién se llevó abril y fueron representadas por Nemian.  

Réquiem, interpretada por la bailarina Rosario Verea, es un pieza compuesta en memoria de la hermana de Torres. “Murió a la edad de seis años, yo veía a mi mamá que sufría mucho buscando dónde quedó sepultada su niña. Fue en la década del 50, en un rancho, mi hermana tuvo una infección intestinal y no sobrevivió. En esa época era difícil encontrar doctores en la zona, además de que en los panteones de un rancho tampoco era sencillo localizar a las personas. Hice esta pieza pensando en ellas: mi hermana y mi madre”, dijo Torres.

Mientras que en Quién se llevó abril, interpretada por Javier Amado, “se plantea la historia de un hombre gay maduro que no se da cuenta de cómo pasa el tiempo hasta que se ve en un espejo. Él ha envejecido, está solo, y se pregunta quién se llevó su juventud”.

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Por último, destacó la pieza Ritmos y texturas, cuya coreógrafa fue Isabel Beteta, directora de Los Talleres, y su cuerpo de bailarines fueron Los Corpógrafos. “Está muy bien construida, tiene música de Philip Glass y no hay un tema en particular que se deba leer. Es válido hacer piezas que funcionen como divertimentos”.

Tandem, con la coreografía de Leticia Alvarado, presentó Coordenadas impresionistas, y La Fábrica Danza puso en escena Un botón en primavera, pieza de temática oriental creada por Rosario Armenta.  

“Ya en mis años de muy adulto, he trabajado maravillosamente con Isabel Beteta. Hemos bailado mucho, duetos y solos. Yo soy de Los Talleres, es mi segunda casa”, concluyó.