Tiro de gracia a asociaciones civiles, el límite a donativos

Analistas culturales revisan las implicaciones de que en 2022 las deducciones de una persona física se topen en 15%, incluidas sus donaciones

Tiro de gracia a asociaciones civiles, el límite a donativos
Otra donataria en la lista del SAT es el Museo del Juguete Antiguo, que lucha por salir de la crisis tras la pandemia. Fotos: Hugo García. EL UNIVERSAL
Cultura 22/10/2021 02:40 Antonio Díaz y Sonia Sierra Actualizada 10:10
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Si una persona donó este año, por ejemplo, 50 mil pesos a una Asociación Civil como la Cruz Roja, otro tanto a una AC de un museo y la misma suma a una AC de una biblioteca privada, y deducía esto de sus impuestos, en 2022 tendrá pocas posibilidades de hacer lo mismo pues, antes que pensar en donar, buscará deducir sus gastos médicos, aportaciones para el retiro o intereses hipotecarios. Esta limitación a los recursos para hacer donaciones a AC, y deducirlas, es una de las implicaciones de la nueva miscelánea fiscal.

Hasta este año, una persona en México tiene derecho –de acuerdo con el SAT—  a “deducciones personales” en salud, educación, gastos funerarios, intereses por créditos hipotecarios, aportaciones al retiro, por un monto que no sobrepase el 15% total de sus ingresos o cinco UMA o Unidades de Medida y Actualización (que suman 163 mil pesos). Además de eso –y este es el cambio principal—, hoy esa persona tiene derecho a deducir hasta 7% más de donaciones que hace a asociaciones civiles que sean donatarias autorizadas –de beneficencia, culturales, científicas, o bibliotecas y  museos privados, entre otras—.

Lo que hace la nueva Miscelánea Fiscal –que aplicará en 2022, y que hasta anoche se debatía en el Senado— es modificar el artículo 151 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta. Ahora todas las deducciones, incluidas las que una persona hace a una AC donataria autorizada, deben limitarse en total al 15% de sus ingresos o a cinco UMAS. Ya no hay aquella opción, adicional, para deducir lo que una persona donaba a una AC. La medida desalentará las posibilidades de que personas físicas decidan donar. Esto no incluye a las personas morales (empresas).
 

En sus Estadísticos de Donatarias Autorizadas, Hacienda y el SAT reportan que este 2021 existen 9 mil 675 donatarias autorizadas, 437 menos que en 2020. Al agruparlas por actividad, las donatarias culturales ascienden a 726, además de 9 de bibliotecas privadas y  37 de museos privados, es decir 772; en porcentaje: 7.9% del total de las donatarias autorizadas; muchas de las de cultura se crearon para poder recibir donativos de Diputados, pero ese mecanismo hace tres años dejó de existir. Las de ciencia y tecnología suman 141.

El periodista e investigador Eduardo Cruz Vázquez publicó hace una semana en pasolibre.grecu.mx  un balance de los donativos a AC y reportó que si bien las donaciones a éstas crecieron en 2020 hasta llegar a los 53 mil 440 millones de pesos siguen cayendo en Cultura: pasaron de 2 mil 332 mdp en 2018 a mil 555 mdp en 2020; de esos recursos 798.2 mdp se quedaron en la Ciudad de México.

Carlos Lara, abogado y cofundador de Artículo 27, dice que para que alguien apoye el arte y la cultura necesita un estímulo, y que si el gobierno le quita ese estímulo, la persona dice: “ahí muere”: “Es el tiro de gracia para las asociaciones civiles. Desde el primer año, (este gobierno) mostró su odio a la sociedad civil organizada. Primero desapareció los etiquetados, y qué bueno, pero se los embolsaron y los repartieron mal; en el segundo año, desestimó a la sociedad organizada, la atacó y la acusó, sin pruebas, de corrupción; y ahora le da el tiro de gracia”.

Aunque Eduardo Cruz Vázquez opina que este tope no tiene por qué afectar a las organizaciones culturales porque, en su opinión, difícilmente las donatarias culturales reciben donaciones de personas físicas, considera que “es un hecho que el gobierno incurre en una innecesaria y violenta política fiscal que lastima a los pequeños donantes que apoyan a esas asociaciones. Todo lo que desestimule, violente, desaliente las aportaciones que particulares quieren hacer a asociaciones civiles está mal porque es un recurso que es decisión de las personas. Es un dinero que resulta fundamental para muchas AC  y el gobierno no tendría por qué espantar que se donara”.

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Entre la enorme lista de AC que son donatarias autorizadas está, por ejemplo, la Fundación Poniatowska.

No existe en los estadísticos del SAT información sobre cuánto reciben las AC de parte de donadores morales (empresas) y cuánto de personas físicas. En una entrevista con Radio Fórmula, la directora del SAT, Pilar Buenrostro,  dijo esta semana que 96% de las personas físicas donantes hacen donaciones de menos de 30 mil pesos.

“Ahora, si el gobierno quisiera meter mano realmente tendría que revisar a fondo a organizaciones muchos empresarios que reportan a través de Hacienda cuantiosos donativos, empresas que suministran donativos a las propias fundaciones que crearon”, expresa Eduardo Cruz.

El especialista en políticas culturales Carlos Villaseñor considera que limitar los donativos de personas físicas a organizaciones de la sociedad civil sí genera daños y todo con la intención de recaudar impuestos.

“Hay estudios del Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi) que hablan de que las organizaciones de la sociedad civil dejarán de recibir alrededor de 8 mil millones de pesos. Si esto lo medimos respecto del Presupuesto de Egresos de la Federación equivale al 0.11% y en términos recaudatorios es una cantidad mínima”.

Villaseñor asegura que la medida afectará a la operación de las AC, pues “hay estudios que muestran que en esas organizaciones, 26% del trabajo es por personal remunerado y el restante es voluntariado. Que no se movilicen recursos para la operación de esas organizaciones da menos capacidad para trabajo voluntario”.

Al haber menos recursos se dejará de laborar en ciertos espacios, lo que afectará a otros negocios, como lavanderías, mecánicos, electricistas, entre otros: “Estos efectos no están siendo adecuadamente ponderados. Sí habrá esas afectaciones y por una posibilidad de recaudar el 0.11% del PEF se perderán todos esos esfuerzos de sociedad que son tan importantes. El voluntariado transmite a la sociedad la percepción de solidaridad y al minar ese valor tiene consecuencias mucho más allá de lo que recibirán en términos económicos”.

Las voces de la comunidad

En el directorio de Donatarias autorizadas por el SAT para el ejercicio fiscal 2021 aparecen entre otras, Offenbach Operetta Studio, A.C., el Centro de Estudios para el Uso de la Voz (Ceuvoz) y el Museo del Juguete Antiguo, este último fundado por Roberto Shimizu en 2005, quien explica que hace un par de años recibió recursos por parte de los diputados para “hacer mejoras en el museo, bibliotecas, los baños, pero en este momento, yo no me he fijado en esas nuevas reglas porque aún no llega problema. Ya cuando llegue lo resolveremos. Más bien hemos estado ocupados en tratar de hacer eventos”, para intentar recuperarse tras dos años en pandemia y sin apoyo de la Secretaría de Cultura federal.

Oswaldo Martín del Campo, junto con Martha Llamas, está al frente de Offenbach Operetta Studio A.C., desde su fundación, en 2012, no han recibido un sólo donativo porque “no es sencillo encontrar donantes”. Sin embargo, decidieron constituirse como AC con la intención de obtener apoyos de los llamados etiquetados de la Cámara de Diputados, desaparecidos al iniciar este gobierno, y porque sólo así es posible acceder a apoyos federales como México en Escena o aplicar para Efiartes; además de que permite tener orden fiscal y administrativo.

“Tenemos beca de México en Escena y se acabará, por eso tenemos en la mira recibir donativos. A las AC se les ha tenido que revisar porque sí hubo algunas que recibieron donativos para acciones que no tenían que ver con sus actas constitutivas, pero quienes vamos por la recta nos hemos enfrentado a obstáculos enormes, Martha tuvo que estudiar una carrera en gestión para saber qué hacer con la AC. Lo que creo es que llegado al momento tendremos que buscar donativos de personas morales, no sé siquiera si llegue a ser posible recibir el donativo de una persona física”, dice Del Campo.

La actriz Luisa Huertas, quien desde 2006 creó y dirige Ceuvoz, AC que sí recibió en algunos años recursos vía Etiquetados, cuenta que tenía apoyos instituciones y algunos donativos de una fundación, “que nos da muy poquito pero para nosotros lo que sea es bueno con tal de conservar la gratuidad del diplomado que impartimos”.

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Huertas reitera que la situación del Ceuvoz es malísima, “cada vez estamos sufriendo para pagar renta, para pagar los sueldos administrativos que son muy poquitos y obviamente con los talleres lo primero que procuramos garantizar son los sueldos de los docentes, en eso no se le ha fallado a nadie. Nuestra situación específica es muy lamentable, pero con esto la agravan más porque se nos cierran posibilidades, no sólo al Ceuvoz, sino a muchos grupos independientes”.

La maestra y actriz reconoce la gravedad de la situación, se pregunta cómo van a quedar estas asociaciones pues la administración actual se va contra todas las ONGs: “contra los organismos de la sociedad civil que funcionan con base en donativos, y una vez más creo que lo que está sucediendo es que se juzga por uno a todos, con el mismo rasero. Yo no dudo que haya habido desvíos, desfalcos, facturas falsas, etcétera, pero por favor no todos funcionamos así”.

Carlos Lara precisa que estos cambios no afectarían a los EFIS porque éstos tienen su régimen en los artículos 189 y 190 de la ley del ISR. Pero considera que la medida incluida en la miscelánea fiscal “viola el artículo 25 constitucional e incluso el 26, y viola la Ley General de Cultura y Derechos Culturales en los capítulos del sector social y privado. Lo que pasará entonces  es que los donadores pueden decir ‘no doy porque voy a tener que pagar más’”.

Por las reformas a la Miscelánea fiscal, Andrés Manuel López Obrador dijo en su conferencia del martes pasado: “¿Cómo una empresa no va a pagar sus impuestos, porque va a destinar esos impuestos a programas sociales si esa no es su función? Eso lo inventaron, ¿y saben para qué lo inventaron? Para no pagar impuestos o para presumir o saludar con sombrero ajeno; o sea, yo pongo una galería de arte, nada más que todas las pinturas las compré porque no pagué impuestos, fueron deducibles de impuestos y es la asociación civil de arte ‘Rufino Tamayo’, pero es porque no pagaron los impuestos. No. Nos ayudan muchísimo las empresas con lo que están haciendo, invirtiendo, creando empleos, pagando sus contribuciones. Y para que haya fomento a la cultura y al arte, pues para eso está la Secretaría de Cultura, para eso están ahora las exposiciones que se pueden admirar, los museos, todo eso que está financiando con el presupuesto público”.  

*(Con información de Yanet Aguilar y Alida Piñón)

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