"Soy habitante de las orillas: mujer, afro y caribeña: Mayra Santos-Febres

La narradora, editora y profesora universitaria relata cómo el huracán que arrasó Puerto Rico en 2017 le hizo repensar la labor de la literatura

"Soy habitante de las orillas: mujer, afro y caribeña: Mayra Santos-Febres
Mayra Santos-Febres. Escritora. Foto: Arturo Ballester Pinelli. Cortesía

El móvil de la nueva novela de no ficción de la escritora Mayra Santos-Febres es la historia de una madre que tras el huracán intenta sobrevivir junto con sus dos hijos, pero el fondo de Antes que llegue la luz (Planeta, 2021) es la historia de un país destruido por la naturaleza salvaje que busca sobreponerse de la tragedia, que  visibiliza la desigualdad económica y social de un pueblo que vive bajo el protectorado de Estados Unidos.

“Esta novela o relato o novela de no ficción o auto ficción nace de una tarea que me impuso la gente; hago radio y televisión, trabajo en organizaciones para dar acceso y derechos a la educación y a la lectura, que yo asumo como parte de ser escritora, y tras el huracán, la gente me pedía que escribiera para que el mundo supiera”, asegura la narradora nacida en Carolina, Puerto Rico, en 1966, una de las voces más importantes de la literatura del Caribe.
 
¿Contar la tragedia para sobrevivir?

Ver la tragedia y que la gente me contara sus historias me saco el alma por los ojos y entendí que tenía que tomar notas en libretas porque no podía escribir pues no había luz y cuando llegó la luz empecé a escribir como una posesa; a tratar de hilar esos encuentros, esas experiencias y ahí fue naciendo el manuscrito que precisamente por la urgencia me ayudó a sentir que no tenía que conformarme con mi práctica literaria anterior, que había que hacerlo de otra manera.

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¿Una historia verdadera?

Primero me olvidé del proceso inicial de la ficción qué es construir personajes con nombres y apellidos ficticios, y entonces use los nombres y los apellidos de todo el mundo, el mío, el de mi vecina, el de las personas que me ayudaron y me contactaron para crear misiones de ayuda a las comunidades, había una historia mayor que contar que va más allá de las historias particulares.

¿Es la historia de un país, de sus desigualdades?

Es la historia personal o íntima de Puerto Rico; mientras escribo trato de entender en esta novela qué es vivir en la precariedad sostenida, somos una colonia, tenemos una relación colonial con los Estados Unidos, en esos momentos estaba el infame Trump en la presidencia, pero también esa pulsión de poder, de tomar ventaja de la precariedad ajena. Yo quería narrar no tan sólo el hecho sino el contexto, explico por qué hay países que jamás se reconstruyen porque el diseño no lo permite; estoy segura que eso México lo sabe en carne propia, pues justo en ese 2017 en México estaba ocurriendo el sismo, así que esta novela se hermana a otros relatos y a otras memorias y exploraciones de la realidad.

¿Contar así está historia tocó tu literatura?

Me hizo repensar el espacio de la literatura como mero ejercicio intelectual, yo dejé que la novela fuera tocada por el huracán, no la quise dirigir a las reglas de lo literario.

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¿Te cambió esta historia y cómo la contaste?

Me hizo más consciente de la orilla: yo soy habitante de las orillas porque soy caribeña, porque soy mujer, porque soy afrodescendiente no importa si soy o no una negra letrada o lo que sea, yo soy y sigo siendo habitante de las orillas y desde esta orilla tengo que contar para completar la visión del mundo de todos y de todas, aquí hay un mundo que nos explica igual que la pandemia nos implicó a todos y a todas; la conectividad es real, no  es ficción.

¿Te cambió la historia, tras esta novela eres distinta?

Me cambió definitivamente, me tomó un rato reconocerme y todavía estamos en proceso de cambio pero no soy la misma porque me pasaron tres cosas: la primera que empecé a pensar ¿cuál era mi tarea como escritora, qué era para mí o cómo yo había construido lo que significa ser escritora?, por un tiempo fue manejar bien mi oficio, luego lograr visibilidad para que los textos llegaran a la mayor cantidad de lectores y lectoras posibles, pero ahora es como respirar, esta novela me salvó, me dio la posibilidad de poder tener mayor capacidad de reflexión, es ser una persona, en vez de una escritora.

¿Muestras las orillas, los márgenes, la pobreza?

Es impresionante que esta novela si le quitamos el huracán y le ponemos la pandemia sería bien parecida, pude nombrar la naturaleza humana de las desigualdades sociales también, de los empobrecimientos sistemáticos con diseño político y social, estas grandes ficciones que son las razas, que son el género, que se han convertido en cosas muy tangibles que le causan la vida o la muerte a personas y a pueblos completos.
 
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¿Una historia de grandes mujeres, muy fuertes?

El centro de la novela es la historia de una escritora con dos niños tratando de resolver el día a día, no sé por qué, salvo algunos ejemplos, en torno a la maternidad hay un gran silencio, por eso creo que a nosotras las escritoras nos toca visibilizar el proceso de crear conocimiento.

Es como una novela, que ahora me doy cuenta, que oscila, que ya va en tránsito del espacio de las relaciones interpersonales y de pareja hacia la solidaridad, porque al fin de cuentas es la solidaridad de estas tres mujeres, de la prima Hilda que manda el pasaje, de la vecina en la casa, de las otras mujeres que están ayudando en las comunidades que toman el lugar de la solidaridad en esta grieta y la presentan como el poder que debe organizar la sociedad.

¿Aun en medio de la tragedia las mujeres quieren hacer un país mejor?

¿Qué pasa con el ego?, ¿qué pasa con las historias que nos dijeron y que nos creímos todas de que si estudiábamos y sacábamos un doctorado, una profesión, si hacíamos todo lo que podíamos para insertarnos en lo laboral las mujeres íbamos a avanzar y no es cierto. La gran pregunta es ¿por qué sí hemos hecho grandes contribuciones: nos insertamos en el trabajo, nos educamos, cargamos la doble jornada sin quejarnos, asumimos la responsabilidad con nosotros, nuestra familia, comunidad y nuestro país, porque no cambia el mundo? La respuesta es obvia, pero hay que seguir luchando porque  tenemos la solidaridad de las mujeres.

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¿La mujer es independiente pero requiere al otro?

Cierto, porque replantea lo que es el individuo, lo que es la persona; se plantea la confianza que se tiene, por ejemplo, en la formación profesional, eso no da en un momento como este, ¿para qué te sirve un doctorado si no hay agua, si no hay luz, ese posicionamiento social y esa formación intelectual no es autosuficiente, tiene que entrar en relación con nosotros desde viene otra vez la apuesta a la solidaridad, a utilizar inclusive la literatura y mi entrenamiento como escritora para lo común. ¿Cómo se cruzan las necesidades mías con las ajenas, los sueños míos con los sueños de cada persona, de su identidad propia y única, pero también desde lo común y de lo uno múltiple?

¿Solo si todos nos sabemos iguales surge la solidaridad?

Mi balance es que se requiere el respeto por la diferencia pero a la misma vez sin contradicción, eso es lo más difícil a la misma vez que reconocer, pelear, luchar defender nuestros derechos comunes, nuestras necesidades comunes, sobre todo nuestra necesidad y derecho al amor, al amor en grande, a amar al otro, a conectar, a conmovernos, a ser compasivos con el otro, a pensar en los efectos que tiene que yo no me conmuevo en la pobreza del otro.

¿En medio de esa oscuridad hay una luz: la solidaridad?

Volvimos a la naturaleza primera, algo parecido nos pasó con la pandemia, de una forma diferente porque estábamos todos en cuarentena y seguimos en cuarentena en muchos lugares, pero es que tiene que ser eso porque sino no sobrevivimos. No hay supervivencia posible, esa búsqueda del contacto humano, de sentarnos alrededor del fuego, son las palabras las que nos conectan y hacen que podamos ver más allá de nuestro pequeño sufrimiento; el sufrimiento también es luz. Es la apuesta de la novela: se fue la luz, como nosotros le decimos a la electricidad, pero ardió otra luz que es la de la solidaridad de la gente de aquí y a nivel internacional que nos ayudaron a levantarnos.

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El dato

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Antes que llegue la luz (Planeta), revive el huracán que golpeó Puerto Rico, en 2017.

Frase

"Es la historia personal o íntima de Puerto Rico; mientras escribo trato de entender en esta novela qué es vivir en la precariedad sostenida, somos una colonia”.

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