Cultura

"Somos misterio", una novela sobre la fe y los trabajos de la mujer

La escritora Lorea Canales habla de la transformación personal, a través de la Hermana Clara

La escritora, abogada, periodista y traductora mexicana Lorea Canales radica en Nueva York. Foto: Dharma Books
10/03/2026 |04:34
Yanet Aguilar Sosa
Reportera de la sección CulturaVer perfil

“Quería una novela que te hiciera gozar, pensar, un personaje que se volviera entrañable, como una tía. Quería retratar y honrar a todas las mujeres que he visto que se levantan todos los días y limpian y lavan y cuidan y piensan y son cariñosas y quieren al prójimo y quieren hacer el bien, y no digo que sean perfectas, pero sí son las mujeres que están haciendo del mundo una cosa bonita”, dice al hablar de su "Somos misterio" (Dharma Books, 2025).





La nueva novela de la escritora, abogada, periodista y traductora explora la fe, la memoria y la transformación personal de una mujer y, al mismo tiempo de las mujeres, desde una mirada íntima y reflexiva. A través del relato de la , de las Hermanas del Espíritu Santo, hace una reflexión sobre su vida y tiempo como misionera en Ghana y Philadelphia, desde el convento en Queens, NY, en 2013, cuando está a punto de cumplir 50 años y despierta con la sensación de que la muerte está cerca. A partir de esa monja misionera, Canales habla de esas mujeres que trabajan en conventos, en centros de ayuda a migrantes, con prostitutas, con gente que está en duelo, con trans, con niños en situación de calle; “partiendo de todos esos escenarios, los fui hilando y tejiendo, por eso tardé tantísimos años en hacer un recuento semicoherente”, dice Canales.

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Y también indica que las monjas están en las universidades; “son mujeres brillantes, con una formación impecable y están discutiendo al tú por tú, con mucha fuerza, los fundamentos de la iglesia”.

En esa exploración, Lorea Canales va más allá y convierte a "Somos misterio" en una novela que pone sobre el papel los trabajos de la mujer, desde la maternidad y el amamantamiento, hasta su trabajo en los cuidados, “quería mostrar lo invisibilizadas que somos todas las mujeres”.

“Somos las grandes víctimas, las que no somos minoría numérica, pero somos minoría en todo lo demás; cuando ves las cifras de liderazgos en las empresas, universidades, en el gobierno, a pesar de que ahorita tengamos una presidenta, es lamentable la poca injerencia pública que tenemos y cómo nos continúan sacando de la esfera pública”, afirma, tras reconocer que además las mujeres han enfrentado siempre la violencia, pero quizás más en estos tiempos.

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La escritora dice que a las mujeres “nos saca esa decisión de tener que maternar o trabajar, que es una cosa que nadie debería tener que enfrentar. Todas deberíamos tener, mínimo, la posibilidad de hacer las dos cosas. La falta de ayuda pública a las madres, y no solo pública, sino de las parejas mismas. Hay un ninguneo que duele y que está presente todos los días y que todas tenemos que vivir con eso, en mayor y menor medida”.

Esta novela es también un homenaje a todas las mujeres que han rodeado a la autora, que la acompañan y nutren, “que son honradas, valientes, bien intencionadas y trabajadoras y fuertes”.

La narradora que radica en Nueva York, asegura que decidió hacerlo desde la vida y la mirada de la Hermana Clara. “Yo quería quitarle el monopolio de la fe y el monopolio de lo bueno a esta iglesia corrupta y retrógrada y misógina”, concluye Canales.

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