Han pasado 60 años y, afirman, las ideas del editor Arnaldo Orfila Reynal siguen vivas en Siglo XXI, la editorial que fundó en 1966, pese a que el tipo de lectores ha cambiado. “Es una editorial que publica las ideas de América Latina. Los efectos que queremos replicar son los mismos: apelar al lector con contenidos profundos que analicen el presente, que lo interroguen a través de muchas disciplinas”, dice Rocío Martínez, directora editorial.
En estas seis décadas libros de figuras intelectuales han encontrado salida en Siglo XXI; en su catálogo están Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano; José Trigo, de Fernando del Paso; El nacimiento de la clínica y Las palabras y las cosas, de Michel Foucault; y El arte escénico, de Konstantín Stanislavski.
En el archivo de la editorial hay cartas que muestran cómo fue el proceso de transformar una idea en un libro y estos documentos ahora integran la exposición 60 años de historia. Las misivas que intercambió Orfila con Marta Harnecker, Rodolfo Mondolfo, Carlos Fuentes, Octavio Paz, Ernesto “Che” Guevara y Julio Cortázar se pueden ver en la librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica.

“Nos deja ver todas las expectativas intelectuales que él quería cumplir para sus lectores en América Latina. Podemos ver que tenía una intención, quería conjuntar todo: calidad, lectores y ventas”, comenta Martínez Velázquez.
Entre esas intenciones del editor también estaba la idea de publicar “libros revolucionarios”, concepto en el que hasta cabían los escritos de matemáticas y semántica y no forzosamente los políticos.
“Estamos en otro contexto. Hoy tenemos otros lectores que claro que leen, pero necesitamos lectores que quieran leer ensayo, porque hoy competimos con muchas formas de entretenimiento”, dice.
La directora editorial señala que aunque hoy la información circula más rápido en formatos como videos de un minuto, en la industria del libro aún se apuesta por la lentitud, desde el momento de editarlos y hacerlos, tanto al momento de consumirlos, y a nivel de profundidad, con análisis más detallados de los sucesos del presente, sobre todo en tiempos de desinformación. “Para eso ya hay que entender al lector contemporáneo. Ya no libros de 700 páginas, sino más breves”, añade.
Pero, dice, “seguimos apostando por la calidad. Yo les digo a los autores que el reto es explicar los temas que dominan a los lectores sin tener que recurrir a tantos autores y con un lenguaje que atrape al lector. Los autores con los que estamos haciendo proyectos sintonizan muy bien con el espíritu de la editorial. Si nadie lee el libro, no funciona”.
La muestra estará hasta el 29 de marzo en la Rosario Castellanos.
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