“Que no haya aborto legal también es violencia”: Marta Lamas

La investigadora afirma que estos temas unen a las feministas y detonan un cambio de conciencia en las mujeres. Celebra que la pandemia no haya detenido la lucha a la que se suman cada vez más jóvenes que ya se asumen como feministas

“Que no haya aborto legal también es violencia”: Marta Lamas
Marta Lamas, antropóloga y feminista. Foto: JUAN BOITES. EL UNIVERSAL
Cultura 12/12/2020 02:50 Yanet Aguilar Sosa Actualizada 09:50
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“El que no haya aborto legal también es una forma de violencia”, afirma Marta Lamas, la antropóloga, feminista e investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM, quien reconoce que la violencia contra la mujer y el aborto son los dos temas que unen a todas las feministas de México en la actualidad, y son también los temas que impulsan la lucha del continente, en especial en Argentina, donde la lucha es muy fuerte.

La fundadora y directora de la revista Debate Feminista —que este 2020 cumplió 30 años—, integrante del Consejo Directivo de la Sociedad Mexicana Pro Derechos de la Mujer —asociación dedicada a apoyar a organizaciones de mujeres— y autora de libros y ensayos enfocados al feminismo —como Diversidad cultural y tolerancia, Cuerpo: diferencia sexual y género, y Cuerpo, sexo y política— asegura que “una maternidad obligada cuando tú no quieres, y la dificultad de abortar se vuelven un tema de violencia para muchísimas mujeres”.

¿El tema del aborto también es violencia?

Una maternidad a fuerzas o tener que abordar ilegalmente, con el riesgo de que te lo hagan mal, también es una forma de violencia. La violencia está uniendo a las mujeres en este país y sobre todo, las está uniendo no sólo con una cosa reactiva de “ya no queremos más violencia”, sino eso va de la mano de un análisis sobre por qué hay esta violencia.

Eso es muy bueno, porque es poder entender que es una violencia que también tiene un lado estructural, que tiene un lado económico y que no vamos a poder acabar con la violencia hacia las mujeres si no acabamos también con este capitalismo neoliberal y si no acabamos también con el patriarcado.

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¿La exigencia es cambiar el sistema?

Ya no sólo es “ya no quiero violencia, ni vivirla yo”, sino “para que yo ya no viva violencia tengo que cambiar las relaciones sociales, tengo que cambiar el modo de producción, tengo que cambiar el sistema social en donde estoy, tengo que cambiar el orden simbólico en el que estoy”; eso es algo que se está difundiendo y es muy bueno. En las marchas no solamente decían “No más violencia”, eran marchas que decían “no más patriarcado”, “No más neoliberalismo”; es decir, es ir dándole un sentido mucho más político a algo que puede empezar como una reacción individual de “no quiero que me violen” o “no quiero que me secuestren” o “no quiero que me maten”.

¿Trabaja el gobierno por detener la cadena de violencia?

La prevención de las violencias es un tema muy complicado porque tiene que ver con cambiar pautas de masculinidad y de feminidad, y no estoy viendo que haya ese tipo de intervenciones culturales masivas aunque veo que hay, cada vez más, un mensaje público de rechazo a la violencia, pero estamos viviendo en un momento de una violencia brutal que tiene por un lado cuestiones económicas muy fuertes, hay una violencia social de la pobreza, del hambre, de la explotación, de la cantidad de gente que se ha quedado sin trabajo por el Covid-19, es decir hay otras violencias que no solamente es la violencia contra la mujer.

Hay también que entender que los hombres también son víctimas de este sistema y que si queremos que se acaben las violaciones sexuales y si queremos que se acaben las violencias y las cadenas de violencias, tenemos que cambiar el sistema. Creo que eso es lo más novedoso y lo más valioso que ha pasado en los últimos años con las marchas feministas.

"Hay que entender que los hombres también son víctimas de este sistema y que si queremos que se acaben las violaciones sexuales, las violencias y las cadenas de violencias, tenemos que cambiar el sistema”

 

Sin embargo, parece que se frenó el impulso que generó la marcha del 8 de marzo

Es muy difícil generalizar, si bien ha habido un repliegue de la actividad pública en la calle, también ha habido mucho trabajo en redes sociales; las chicas no han parado de moverse y de hacer cosas y ha habido como ciertas iniciativas de juntarse a través del Zoom, de la manera virtual de reunión; sí creo que el repliegue de todo el país obviamente también afectó a este despunte feminista que se vio tan fuerte en marzo; sí ha habido un frenón de cierto tipo de actividades, de hecho la misma huelga que había en la Facultad de Filosofía y Letras, las chicas levantaron el paro por la pandemia, pero se han organizado grupos de estudio que antes no había y que justo la pandemia ha forzado a la gente como a ver hacia adentro.

Yo creo que, como dice el refrán: “No hay mal que por bien no venga” y el tema de tenerse que frenar de la actividad pública ha llevado a desarrollar actividades en lo privado que a lo mejor antes no se estaban desarrollando, por ejemplo, el tema de los grupos de estudio; o sea si tú estás todo el tiempo en la asamblea pública y en la calle, no te das mucho tiempo de la lectura, pero sí puedes hacerlo si estás encerrada en tu casa.

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Pero el confinamiento ha generado, dicen los datos, más violencia

Sí creo que ahorita estamos en una situación extraordinaria de confinamiento de la pandemia de Covid, pero yo creo que el feminismo ya llegó para quedarse y que llegó para quedarse en cantidades que yo no me imaginaba que iba a ver. La marcha en marzo fue una marcha multitudinaria, con mujeres (algunas) que salían por primera vez con muchas otras, y fue una marcha en contra de la violencia, pero también a favor del aborto y de muchas otras cosas, eso está latente, eso no se va a acabar; eso, en el momento que haya condiciones para salir, se va a volver a salir.

¿La violencia y el aborto van de la mano en la lucha feminista?

Creo que el nivel de machismo que están viviendo muchísimas mujeres en nuestro país ha hecho que se despierten muchas conciencias. Yo estoy encantada de ver la cantidad de chicas jóvenes que ahora se asumen como feministas, creo que, como todo movimiento, hay grupos más extremistas, pero sí creo que hay cambios en las conciencias de la mayoría de las mujeres, que el tema de la violencia se ha vuelto un detonador de la conciencia feminista.

"El aborto (en México) no se ha vuelto todavía una demanda de densidad democrática como para obligar a un gobierno que quiere ser democrático a qué responda a esa demanda”

 

¿Es esperanzador pensar en que el feminismo está en todos lados?

Sí creo que se está planteando una discusión muy fuerte. En los medios de comunicación se habla de las feministas como si fueran todas iguales y creo que no se está reconociendo que hay muchos feminismos, no se reconocen la diversidad de posturas y que estamos en todas partes. Hay feministas en el gobierno federal, hay feministas en el gobierno de la Ciudad de México y en muchos de los gobiernos locales, hay feministas en todos los partidos, hasta en el PAN hay feministas; hay en el PRI, en el PRD, en Movimiento Ciudadano y obviamente en Morena.

Cada vez hay más alianzas entre las feministas de distintos lugares para avanzar puntos concretos y el tema de la violencia une a todas las feministas, igual que el tema del aborto; son dos temas en el que no importa en qué partido estás, no importa en qué grupo político estás.
 

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¿También inspira lo que ocurre en Argentina con el feminismo?

En Argentina lo que ha habido es un poder de movilización popular fuertísimo; en la manifestación de las chicas que ahora se llaman La marea verde, porque sacan sus pañuelos verdes a favor del aborto, movilizaron un millón de personas, o sea en una ciudad que tiene muchísimos menos habitantes que en la Ciudad de México, ¿cuándo en México las feministas hemos movilizado un millón de personas?

Somos sociedades muy distintas. En 2012 Uruguay aprobó el aborto con el presidente José Mujica; el actual presidente argentino, Alberto Fernández, en una reunión con Mujica se ponen el pañuelo verde y hablan de la despenalización del aborto; era una promesa de campaña de Fernández. Aquí a Andrés Manuel López Obrador cuando le preguntaban del aborto decía que lo iba a poner a votación, no era comprometerse como se comprometió Alberto Fernández: “Si yo llego a ser presidente voy a impulsar la despenalización del aborto”, y aquí en México era “si yo soy presidente lo voy a poner a consulta popular”, cuando no era de lo que se trataba.

¿No salen un millón de feministas en México porque no hay redes fuertes?

Claro que existen redes de apoyo, las feministas están muy organizadas, lo que están haciendo es una especie de válvula de compresión porque han organizado grupos que ayudan a abortar a las mujeres, les enseñan a cómo hacerse el aborto con la pastilla, en la casa, entonces no hay mucha presión ciudadana para que cambie la ley porque se está resolviendo el problema de manera clandestina, pero segura. Hay grupos de feministas que traen a las mujeres a abortar a la Ciudad de México. Esto tiene su lado bueno y su lado malo, existe esta válvula de escape, de liberación del problema, pero la gente ya no sale a una marcha porque ya resolvió su problema; el aborto no se ha vuelto todavía una demanda de densidad democrática como para obligar a un gobierno que quiere ser democrático a que responda a esa demanda.

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Es lamentable que para marzo no podamos volver a tomar las calles en un acto masivo como el de este año

No, pero hay cosas simbólicas que se harán; por ejemplo, el 28 de septiembre, que fue el día de lucha por la legalización del aborto, hubo cuatro o cinco ONG aquí en la Ciudad de México que hicieron una cosa preciosa: se fueron a las seis de la mañana a poner en el Monumento a la Revolución 6 mil pañuelos verdes y sacaron un corto. Entonces se pueden hacer actos simbólicos, yo creo que va a haber mucha creatividad, las jóvenes feministas son muy creativas y tienen además mucha facilidad de hacer muchas cosas con las tecnologías, habrá que ver qué es lo que se les ocurre para que podemos marchar juntas o demostrar nuestro interés de estar unidas en un cambio de sistema y hacerlo a lo mejor de manera virtual, habrá que ver cómo le hacen y esperemos que ya hayan vacunas para marzo y sí haya posibilidad de hacer alguna cosa en la calle.

ÍCONO DEL FEMINISMO


Marta Lamas nació en la Ciudad de México en 1947

Pensamiento: Es una de las principales voces a favor de los derechos de las mujeres. Sus temas son feminismo, discriminación, prostitución y aborto.

Fundadora del Grupo de Información en Reproducción Elegida y de la revista Debate Feminista, que también dirige. 

Publicaciones: Algunas son Diversidad Cultural y Tolerancia, Cuerpo: diferencia sexual y género , y Cuerpo, sexo y política.

Premios: Ha logrado varios reconocimientos. En 2005 fue nominada al Nobel de la Paz y en 2011 ganó el Premio Nacional por la Igualdad y la No Discriminación.

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