Se procederá con amparos, denuncias y demandas legales ante un acto de destrucción “presentado como la gran obra de salvamento arqueológico” del INAH (en referencia a los “Parques de la Memoria”, que se están haciendo en los alrededores del Tren Maya: Báalam Tum en Chetumal, Quintana Roo, y K’awil, en Xpuhil, Campeche), explicó el arqueólogo Jesús E. Sánchez, durante la mesa de debate titulada “La destrucción y despojo de monumentos arqueológicos. El Tren Maya y el Parque Báalam Tum: una práctica injustificada”, llevada a cabo ayer.
“Ya estamos preparando todo. Lo estamos diciendo desde hace varios días, pero en la medida en que somos un sindicato la Comisión de Patrimonio no se rige por sí misma ni el Comité. Tenemos que poner a consideración de nuestra asamblea general, tiene que ser un consenso de todos los compañeros, el día 19 tenemos la asamblea para definir varios aspectos logísticos para que arranquemos con todos nuestros procedimientos legales contra los funcionarios del instituto”, respondió a medios de comunicación y asistentes en el último tramo de la mesa de debate.
Sánchez, que trabajó en la elaboración del dictamen sobre la destrucción de monumentos prehispánicos en los tramos 6 y 7 del Tren Maya, explicó que los procedimientos legales se dirigirán “en primer lugar contra Diego Prieto quien autorizó, impulsó y vitoreó el supuesto salvamento del Tren Maya (...) Muy lejos de oponerse contra el presidente que autorizó esta obra innecesaria, impulsó indiscriminadamente esta destrucción presentándola como la gran obra del salvamento arqueológico de la Institución”.
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También se buscará proceder contra el actual director del INAH, Joel Omar Vázquez Herrera, por continuar la dinámica establecido por Diego Prieto: “Y luego, entonces, el secretario técnico actual, José Luis Perea, está defendiendo estas atrocidades. Lo mismo que el coordinador Nacional de Arqueología, Francisco Mendiola, el Consejo de Arqueología en pleno, el director de Salvamento Arqueológico, el director de Estudios Arqueológicos. Todos los que componen el Consejo de Arqueología son responsables porque autorizaron estas atrocidades. Y naturalmente la presidenta del Consejo, Laura Ledesma”.
Y a partir de esto se iría “hacia arriba” contra quienes resulten responsables.
Al tomar la palabra, su colega, el arqueólogo Fernando Cortés de Brasdefer, afirmó que bastaba con subirse al Tren Maya: “Ahí van a ver que no sólo se trata de dos parques, hay muchos más. Sólo hay que subirse al tren y ver todo lo que hay desde el trayecto de Chetumal. En Chetumal tan sólo hay dos parques, ¿por qué no hemos mencionado los demás? Porque las autoridades están guardando silencio (...) En el sur, al gato le pusieron el cascabel, todo mundo guardaba silencio hasta que hicimos una denuncia”.
Además, afirmó que los Parques de la Memoria no deben ser concesionados a los gobiernos de los estados ni de los municipios y mencionó el caso “del reciente anuncio del director del Centro INAH Quintana Roo, que se refirió a concesionar el de Chetumal al gobierno del estado. Debo suponer que estos tendrán el mismo destino que los de Campeche”.

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Cortés de Brasdefer proyectó un par de videos sobre cómo se trabajó con dinamita y dijo que los explosivos afectan, además, varios kilómetros alrededor de la zona. En uno de estos videos se denuncia que en Calakmul los camiones para rehabilitación de senderos destruyeron un altar prehispánico con una llanta.
El arqueólogo Jorge Angulo Villaseñor (cuyo centenario de nacimiento se celebró en 2025) dijo que en los 73 años que lleva trabajando para el INAH “jamás se me había ocurrido que cambiara la posición que tenía cuando entramos jóvenes queriendo ensalzar lo que fue México”.
Ahora —criticó— “ya hasta da vergüenza decir que soy arqueólogo. Soy arqueólogo de la edad pasada, no de ésta. Todos los hechos que han sucedido son lamentables”. También hizo énfasis en la falta de dignidad, responsabilidad y criterios diferentes bajo estos actos.
Mientras que Carlos Navarrete expresó que era triste ver cómo aquellos que en su juventud fueron más combativos, radicales y cercanos a la izquierda, hoy han cambiado de banda: “El estudiante revolucionario llega a los puestos actuales y ahí los tenemos en la reunión paralela. Tristemente aquellos muchachos que no creían nada son precisamente los que están traicionando la ética sobre toda pérdida”.
Otro dato relevante expuesto por Sánchez, en sesión de preguntas y respuestas, fue que no hay certeza respecto a la cantidad de monumentos “registrados, explorados, intervenidos y trasladados. No lo sabemos. En la mañana, en la sesión de funcionarios, parece que ellos dieron esos números. ¿Cuántos edificios removieron? En Báalam Tum fueron 47 edificios, 47 edificios destruidos (...) En Xpuhil parece que son 17 edificios. En Escárcega, el tercero de los Parques de la Memoria, no tenemos ningún dato de cuántos edificios serán destruidos para cubrir las fachadas de los que van a construir ahí”.
En la mesa participaron Noemí Castillo Tejero, profesora emérita del INAH; Juan Manuel Sandoval, de la Dirección de Etnología; Fernando González Zozaya, del Centro INAH Colima, y Fiorella Fenoglio Limón, del Centro INAH Querétaro.
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