Lo que hay en este momento desde el Estado mexicano, afirma el antropólogo Claudio Lomnitz, es una política que “pareciera estar reaccionando principalmente a los rubros que afectan las relaciones internacionales y específicamente a la relación bilateral con Estados Unidos. Pero el tema más general, que es el uso de la violencia para organizar diferentes mercados, los sectores de la economía, ese no creo que esté siendo tocado”.
En entrevista desde Estados Unidos, dos días después de la captura de Nemesio Oseguera, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, el profesor de la Universidad de Columbia, donde fundó el Centro de Estudios Mexicanos y dirige el Social Study of Disappearance Lab, reconoce que sí hay una actitud y una política más activa en contra de los cárteles y sus liderazgos, pero es sólo para frenar el narcotráfico por la presión estadounidense, pero no ve que vayan a usar al Ejército o a las fuerzas armadas para controlar o reprimir a las organizaciones violentas que articulan otros mercados ilegales.
A propósito de la publicación de su libro "Antropología de la zona de silencio" (Era, 2026), Lomnitz reflexiona sobre las señales violentas del pasado domingo, así como sobre las zonas de silencio —su libro se teje alrededor del tema del rumor y del silencio, y de la relación entre comunicación y la violencia en México—, pero también adelanta que luego de cerrar su análisis sobre la violencia contemporánea en México y Pensar las desapariciones forzadas, este año iniciará, también desde El Colegio Nacional, una investigación para Pensar la Paz, pues hasta ahora no ha visto una idea integral de un plan de paz en el país, “No creo que la haya ahora y no creo que la haya habido en ningún otro gobierno”.
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¿Ve una política contra la violencia distinta a la administración pasada?
A primera vista la política actual se parece más a las que hubo en el periodo de Calderón. Es decir, hay una actitud más activa en contra de los cárteles y de los liderazgos de los cárteles. Una política muy activa para tratar de frenar específicamente el narcotráfico porque la presión estadounidense se está centrando en el tema del narcotráfico, pero las economías violentas ya no son únicamente el narcotráfico. No está claro si van a usar al Ejército o las fuerzas armadas de la misma manera para controlar o reprimir a las organizaciones violentas del tráfico de migrantes o las que están metidas en el tema del huachicol y el huachicol fiscal o en la tala de bosques o en la minería. ¿Realmente les va a preocupar lo mismo la extorsión de comerciantes de la Unión Tepito en La Merced?, ¿les preocupa lo mismo que la producción de fentanilo?, yo creo que no y no ha habido ninguna señal en ese sentido.
Hay una política muy compleja que pareciera estar reaccionando principalmente a los rubros que afectan las relaciones internacionales y específicamente a la relación bilateral con Estados Unidos. Pero el tema más general, que es el uso de la violencia para organizar diferentes mercados, los sectores de la economía, ese no creo que esté siendo tocado.
¿Antropológicamente cómo define a este cartel?, ¿tiene características singulares?
No conozco tan bien el CJNG como otros expertos. Me parece que las diferentes organizaciones tienen características que le son propias. En el caso del CJNG, como ha sido una organización que se ha expandido tanto, está claro que ha absorbido a otros grupos o personajes, y no me queda claro con cuáles estrategias. Se dice que opera como un sistema de concesionarios, pero no conozco el detalle del funcionamiento de eso. Sí me parece claro que tomaron muchas estrategias de los Zetas, incluida la de los campos de adiestramiento, y el uso de formas de dominación especialmente violentas.
¿Los disturbios del domingo son códigos, símbolo de un tribalismo o ‘lógica de castas’?
No pienso que los actos violentos del domingo hayan sido símbolos de tribalismo o de una lógica de castas (que por otra parte sí puede verse en otros aspectos del cártel). Creo que fueron actos comunicativos, es decir, actos violentos que tienen en primer lugar la intención de “mandar un mensaje”, y que ese mensaje pareciera estar dirigido en primer lugar al gobierno federal (y no a los gobiernos estatales o locales). Pero no veo en los cortes de carretera, quemas de Oxxos o de gasolineras, etc., una señal de identidad de grupo o de casta o lógica de la llamada tribal.
¿Aquí sigue en su reflexión o hacia dónde apuntan ahora sus investigaciones?
Por primera vez mi curso en El Colegio Nacional va a estar orientado a tratar de pensar el tema de la paz. Quiero empezar a ayudar a pensar el tema de la paz porque me parece que no ha habido todavía en México realmente una propuesta de paz o una teoría de la paz. Vemos cómo un gobierno y otro gobierno ponen cifras de criminalidad como si eso fuera la paz, o sea, si baja la tasa de homicidio o si sube la tasa de desapariciones o el robo de automóviles o de casa habitación, eso se confunde con la paz, pero eso no es la paz, no hay una teoría de la paz, no hay una concepción de la paz y por lo tanto tampoco hay un una política de la paz y no la veo, no creo que la haya ahora y no creo que la haya habido en ningún otro gobierno.
¿El Plan Michoacán por la Paz y la Justicia no es una política de paz?
No conozco los detalles del Plan Michoacán (más allá del envío de tropas), lo estudiaré cuando comience a preparar mi curso de El Colegio Nacional, pero hasta ahora no he visto una idea integral de en qué consistiría un plan de paz en general. El gobierno reaccionó ante el asesinato del presidente municipal de Uruapan, cosa que me parece muy bien pero no pienso que una estrategia de paz pueda hacerse de manera reactiva ni rápida.
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