Museo del Prado: la historia de uno de los recintos más fascinantes del mundo

La arquitectura del edificio original de Juan de Villanueva es "una de las mejores del Viejo Continente"

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Foto: Xinhua/Fuentes/AGENCIAPUNTOPRESS
Cultura 20/04/2021 00:00 El Mercurio/GDA/Chile Actualizada 01:29
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Se inició como el museo de avanzada de su tiempo. La colección real daba cuenta del carácter cosmopolita de la monarquía, de los Habsburgo y Borbones, entre el siglo XVI al XVIII. Las obras que se mostraron al público -bajo el reinado de Fernando VII y María Isabel de Braganza- hicieron palidecer a la Europa culta.

"La calidad sublime de su patrimonio pictórico es uno de los hechos más relevantes de la historia cultural de Europa", subraya el historiador del arte y exdirector del museo, Fernando Checa

En tanto, la arquitectura del edificio original de Juan de Villanueva es -hasta hoy- "una de las mejores del Viejo Continente", sostiene el director de Inmueble y Patrimonio Natural del museo y curador de la nueva muestra, Víctor Cageao.

En tanto, para Miguel Falomir, director del museo, "El Prado es el gran regalo que España se ha hecho a sí misma". Y "es como una ciudad con calles que atraviesan el tiempo, la historia y el mundo", escribió el historiador del arte John Berger, fallecido hace tres años.

 El experto afirmaba que el museo español es mejor que el Louvre y la National Gallery de Londres, "pues es el que mejor representa a pintores de manera individual". Y vaya a qué artistas: Velázquez, Zurbarán, Goya... La nueva exposición -en un Madrid que está inaugurando muestras de envergadura- tiene carácter permanente: es decir, usted podrá visitarla en varios años más, cuando la pandemia sea quizá solo un mal recuerdo.

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Foto: EFE/Emilio Naranjo, archivo

 La muestra está integrada por 256 piezas, junto a filmes en 3D y una espectacular producción audiovisual en 4K. Se busca revivir los tiempos de los Habsburgo y Borbones, viajar por episodios claves del museo, de su arte, y de la sociedad europea, "tomando la evolución de su arquitectura como hilo conductor, lo que incluye el nuevo proyecto de ampliación en desarrollo de Norman Foster y Alberto Rubio", precisa el comisario.

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La exposición pasa revista también a episodios sombríos como el vivido durante la Guerra Civil española y el robo del Tesoro del Delfín.

De colección real a museo nacional

Una maqueta de 1787 de madera de limoncillo, boj, caoba y pino exhibe el tercer y definitivo diseño, que el arquitecto Juan de Villanueva presentó al rey Carlos III para el proyecto de la Academia Gabinete de Ciencias Naturales.

 El edificio de estilo neoclásico, de ladrillo y piedra, destinaba entonces sus pisos a exhibir objetos de historia natural, a salas de química, una biblioteca y a la Academia de Ciencias. Se inauguró en 1796, inacabado. Solo décadas después, Fernando VII, impulsado por su tercera esposa, la reina María Isabel de Braganza -la verdadera artífice en todo ello- tomó la decisión de destinar el edificio a un museo con la colección de arte que poseía el reinado.

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Foto: AP/Francisco Seco, archivo

El Real Museo de Pintura y Escultura se inauguró un 19 de noviembre de 1819. Tenía un patrimonio de mil 500 obras de artistas españoles y europeos, pero el día de su apertura exhibieron 311 pinturas.

"Se convirtió en uno de los hechos más relevantes en la historia cultural de Europa", subraya Fernando Checa. Y cuando se puso fin al reinado de Isabel, las obras pasaron a integrar lo que es el Museo Nacional.

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Ese cambio impulsó transformaciones en su arquitectura. Se hizo una entrada al público, se abrieron lucarnas para la luz en las exposiciones, se adecuaron los dos pisos, señala el curador español.

A fines del siglo XIX, el Museo del Prado era una institución de relevancia internacional. En esos años también numerosos grupos de estudiantes y obreros lo visitaban para aumentar su cultura. 

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Foto: EFE/Kote Rodrigo, archivo

Misterio de Goya y primeras muestras

Los criterios de las exposiciones se fueron actualizando. Se renovó la sala Reina Isabel para el tercer centenario del nacimiento de Velázquez.

El museo ya había recibido el legado privado más valioso: las llamadas Pinturas negras que hizo Goya en su Quinta del Sordo y que donó, en 1881, el belga Émile d’Erlanger. Sobre esa perturbadora y magistral serie -una de las más apasionantes de la historia del arte-, persisten misterios acerca del verdadero contenido que el artista quiso plasmar. Recientes estudios del investigador español Carlos Foradada (quien reconstruyó el interior de la casona de la Quinta del Sordo con sus paredes y el tamaño original de esas obras, que eran murales) plantea que el significado de las pinturas negras es absolutamente político.

"El tema de la vejez y sus figuras, y el color negro predominante en ellas corresponden a su crítica al régimen del Absolutismo", señaló a Artes y Letras

El museo luego presentó las primeras muestras temporales dedicadas a un artista. Famosa fue la dedicada a El Greco; siguió una de Murillo y Velázquez. Se instauraron las salas monográficas como la de El Greco en 1920. Y se empezaron a hacer exposiciones aniversario como la del centenario de Goya.
 

 

El robo del Tesoro y la Guerra Civil

A principios del siglo XX sucedió un hecho oscuro, que se convirtió en un acontecimiento mediático: el robo del Tesoro del Delfín. Se trata de una de las colecciones más valiosas y espectaculares de objetos decorativos del museo, procedente del hijo del Rey Sol, Felipe V de España. Integrada por 150 piezas de orfebrería antigua de cuarzo talladas, de piedras y metales preciosos.

Fue una tarde de 1918, cuando los encargados de seguridad constataron la falta de 18 de esos objetos en una vitrina. Se prohibió la salida de los que se encontraban en el museo. Un equipo policial de élite se hizo cargo del caso, el que develó una sorprendente falta de seguridad en el museo: cualquiera podía esconderse o entrar sin vigilancia a ciertos rincones. La compleja investigación siguió y en noviembre, al mando de Ramón Fernández Luna, se llevó a los acusados a juicio: Rafael Coba y su esposa, tres celadores y el platero Isidro Acuña.

Pero la defensa de los abogados los libró de culpabilidad. El Estado habría optado por no apelar. Muchos se quejaron del escándalo que implicaba dejar impune un saqueo del patrimonio. Sin embargo, antes, el gran coleccionista y mecenas, Lázaro Galdiano, había denunciado, que "eran muchos los saqueadores del patrimonio a los que no les interesaba que todo saliera a la luz"... El museo rearticuló, a fondo, su seguridad.

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Este mes reabrieron esa colección restaurada. Pero el capítulo más grave del Prado fue el vivido durante la Guerra Civil española. El museo debió sacar desesperadamente las colecciones de sus salas, realojarlas en rincones más seguros, proteger el edificio con tablones y sacos de arena.

El 16 de noviembre de 1936: varios proyectiles impactaron el edificio. Las obras fueron evacuadas a Valencia, siguieron a Cataluña. El avance de las tropas convenció al gobierno de trasladarlas a Ginebra, Suiza.

En 1936, un hecho anecdótico y poco gracioso para algunos fue cuando el "presidente del gobierno de la República", Manuel Azaña, nombró director del museo a Picasso.

En la posguerra se hicieron urgentes restauraciones y cambios, a cargo de Pedro Muguruza. Pero la soñada ampliación quedó, aún, en el papel, subraya el curador Víctor Cageao.
 
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Recreación, facilitada por el Museo del Prado, de la fachada sur del Salón de Reinos, un edificio del siglo XVII, ubicado junto al museo. Foto: EFE
 

Moneo, Foster y la "Traza oculta"

Los años 80 y 90 han sido claves en la modernización del museo. Y un tiempo de máxima gloria. En los 80 presentaron históricas muestras de Rafael, El Greco, Murillo y causó impacto la gran exposición de Velázquez, que exhibió pinturas menos conocidas, ambientada en su época, en sus clientes y develando secretos bien guardados.

En ese tiempo se restauró "Las Meninas" (no sin polémica, pues lo hizo un experto estadounidense y no los científicos españoles). El principal objetivo era devolver los colores originales a la pintura. Pero el Museo del Prado tenía que ponerse al día con sus espacios. "Se habían venido sucediendo reformas arquitectónicas corales", sostiene Cageao.

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Foto: Archivo

Faltaba una gran ampliación. Ella fue encargada -luego de un concurso- al gran arquitecto español Rafael Moneo. Fueron más de 10 años de trabajos para la mayor ampliación de su historia. Se inauguró en 2007.

 El nuevo edificio libera al antiguo, el de Villanueva, de los programas adicionales del museo (cafetería, tiendas, etc.), y añade nuevas salas de exposición. La muestra despliega dibujos, maquetas y videos de esa trascendente obra de arquitectura, que mejoró la estadía para el público y el espacio expositivo.

Y con el museo ampliado, en 2019, se dio cita en sus salas un contemporáneo diálogo plástico: las delgadas figuras escultóricas de Giacometti llegaron al pasillo central y a las salas de Velázquez, Tintoretto y El Greco. Se instalaron desafiantes sus Hombre caminando y reunidos , frente a "Las Meninas". Las "Mujeres de Venecia" estuvieron junto a "El lavatorio" de Tintoretto. Una monumental "Figura de pie" permaneció en el pasillo central, evocando la soledad y el aislamiento del ser que invoca Giacometti.

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El Prado se inició, por lo demás, con piezas contemporáneas. Varios impresionistas acudían después allí a tomar un impulso para su modernidad.

El último gran proyecto de arquitectura en el museo es la propuesta "Traza oculta", del influyente arquitecto británico Norman Foster junto a la oficina del español Alberto Rubio, para ampliar el Salón de los Reinos del Palacio del Buen Retiro.

Una propuesta que ganaron en 2016, pero que solo en junio pasado el gobierno español dio luz verde para iniciarlo con fondos propios. El diseño contempla la creación de un espacio expositivo que permitirá ampliar la muestra de las colecciones. "Y activar un nuevo programa de muestras temporales. A su vez, enriquecerá el paseo del Arte".

Se añadirán 5 mil 700 metros cuadrados. El Salón de los Reinos es el último vestigio que queda del antiguo Palacio Real del Buen Retiro, construido para Felipe IV. El proyecto de Foster y Rubio tiene como eje la creación de un gran atrio de acceso en la fachada sur, lo que dará un carácter permeable al exterior, protegiendo la fachada original del Salón de los Reinos.

Esa apertura contempla hacer una delicada intervención de manera que la luz penetre por la fachada e inunde de nuevo el Salón de los reinos. Y sobre esa fachada emerja la extensión del espacio expositivo, dando vida en la cubierta del atrio a una terraza que da al campus y que permita liberar la planta baja a una plaza que acoja el flujo de visitantes y reconecte el Salón de los Reinos con el Palacio del Buen Retiro.

El Museo Nacional del Prado no se detiene, con o sin pandemia. Avanza en sus edificios, en su tecnología, en nuevas exposiciones y con sus obras únicas que conforman una de las pinacotecas más fascinantes del mundo.

El carácter cosmopolita de los reyes de España formó una colección de avanzada y extraordinaria calidad.El premiado e influyente arquitecto Norman Foster, con la "Traza oculta", terminará de ampliar y potenciar los espacios históricos.

nrv

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