Cultura

“Lo importante es saber cuál fue la voluntad de Natasha Gelman sobre la colección”: Luis Martín-Lozano

El experto en la obra de Frida Kahlo considera que hay pinturas que no deberían salir del país; impartió una conferencia sobre el origen del polémico acervo

Retrato de Jaques Gelman, de Gunther Gerzso. Foto: SANTIAGO CADENA/EL UNIVERSAL
15/04/2026 |18:36
Frida Juárez Bautista
Reportera de la sección CulturaVer perfil

“Le damos voz a cosas que son especulación, lo importante es saber cuál fue la voluntad de Natasha Gelman sobre la colección”, afirma Luis Martín-Lozano, uno de los máximos expertos en el arte de .





El autor del libro “Frida Kahlo. The Complete Painting”, editado por Taschen, impartió la conferencia “Soles lejanos que se llaman: Frida Kahlo y Natasha Gelman” el pasado martes, en el Museo de Arte Moderno. Ahí, además de contar sobre el origen de uno de los acervos más relevantes de arte moderno mexicano, el experto reflexionó sobre la actual polémica que rodea su adquisición por parte de la familia Zambrano y su traslado a España, bajo la gestión de Fundación Santander. 

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“Lo importante es saber cuál fue la voluntad de Natasha Gelman sobre la colección”, insistió Luis Martín-Lozano, quien destaca que es importante que se preserve el legado de la colección con respecto al vínculo que estableció el matrimonio, en particular Natasha Gelman, con los artistas.

“Ese es el parte legado que hay que rescatar. Pero claro, la historia no se ha podido contar porque al morir Natasha por razones que no sabemos porque no conocemos el testamento, no sabemos exactamente qué es lo que ella señala (...). El punto de partida es qué dice el testamento, ya lo podríamos haber localizado para saber qué dice. ¿Por qué viene esto al caso? Porque toda la especulación que se ha creado en las últimas semanas no se centra en el problema principal”, dice el experto.

Ante los comentarios sobre que la compra de la colección fue financiada a través de préstamos en los que las obras son garantías, el especialista pide que no se pierda la dimensión de la situación, pues recuerda que la colección fue comprada por los dueños de una de las cementeras más grande del mundo y que incluso su empresa vale más que la propia colección, también considera que no se debería debatir cómo deciden financiar la compra de sus bienes privados y finalmente que no cree que Santander se arriesgue a violar la ley mexicana, pues no sólo pondría en riesgo su reputación como banco, sino que también propiciaría a perder posibles préstamos de otras instituciones culturales para sus exposiciones. 

“No pierdan de vista esto (...). No veo como un banco tan rico, se va a meter en un lío tan sencillo. Es especulación. El coleccionista tiene todo el derecho de financiar como pueda la adquisición. La familia Zambrano tiene muchos más recursos, no es una familia que compró la colección para hacerse más ricos. Es como no ver el pelo de la sopa”, comenta.

Con respecto a la dispersión de la obra, el historiador de arte no ve con malos ojos que se separen las obras que fue sumando Roberte Littman, quien ahora se señala como legatario de la colección, a través de su Fundación Vergel con la colección original de los Gelman: A mí me parece que todos los cuadros de la Fundación que se creó en Estados Unidos que decida vender, está en su derecho, eso no fue parte de lo que Natasha legó”.

Lo que sí destaca Martín-Lozano es que Littman fue quien decidió durante más de 20 años no prestar la colección al INBAL: “la presta una sola vez al Instituto Nacional de Bellas Artes. En el homenaje nacional en su centenario (de Frida Kahlo). Y eso porque lo pusieron contra la pared. Le dieron el permiso de salida Los cuadros tienen que estar de regreso aquí para el para el Centenario”. 

El experto reconoce que la aportación de Littman fue dar a conocer las obras de Kahlo y compañía en todo el mundo. “El autorretrato de Frida de ‘Diego en mi pensamiento’ es una imagen mundial que no solo identifica a la colección, sino que identifica a Frida Kahlo y al arte de México. O sea, Frida es nuestra mejor embajadora, y curiosamente mucha de esa labor contribuyó Littman”.

Como opinión personal, Martín-Lozano considera que hay cuadros que no deberían salir de México, que serían “Diego en mi pensamiento”, “Me and my monkeys”, “El abrazo de amor de El Universo, la Tierra, Diego, Yo y el Sr. Xólotl” y, aunque dice que es debatible, “Autorretrato con collar”, pues señala que son pinturas fundamentales historiográficamente hablando en la trayectoria de Kahlo. 

Sobre el origen de la colección, Luis Martín-Lozano señala que el dinero para crearla surgió del negocio que hizo Jacques Gelman de la distribución internacional de las películas de Cantinflas. El experto señala que Gelman llegó a la vida del actor “ya cuando la mesa estaba servida”, pues Mario Moreno ya había cimentado su fama al trabajar con su socio anterior, Santiago Reachi Fayad, quien además fue el responsable de haber presentado a Diego Rivera y a Gelman.  

El especialista explica que fue Natasha Gelman quien se apasionó por el arte de Frida Kahlo, muy a pesar de la opinión de Jacques. Y aunque se destaca que el matrimonio apostó por el arte de Kahlo, Martín-Lozano apunta que en realidad fue el actor Edward J. Robinson el primer coleccionista de Frida Kahlo y quien terminó vendiéndole a los Gelman tres pinturas de la artista mexicana.

Finalmente, el historiador señala que aunque hay pinturas emblemáticas en la colección Gelman, usualmente pasa desapercibido el retrato que hizo Kahlo a Natasha, donde en vez de mostrarla como aires de glamour como si fuera estrella de Hollywood, se enfocó en su mirada para dejar ver a “una mujer que se retrae a sus adentros” que, aunque “cumple con presentarnos su innegable belleza, se concentra en capturar el abismo diáfano del mirar. Capta que Natasha no es del todo feliz”. 

Luis Martín-Lozano, quien piensa que ya es momento de hacer una gran retrospectiva sobre Frida Kahlo, señala que el retrato que hizo de Natasha Gelman es fundamental para entender el vínculo que se formó entre la pintora y la coleccionista.

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