¿Qué une a Ciudad Juárez y al Sáhara?

“Sin aire para el regreso” escrita por Airy Sindik Mejía, lleva de la mano al lector tras bambalinas por la voz testigo de quienes tropezaron con la chispa de la primera intifada de la primavera árabe en 2010

El miedo a morir, las historias que unen a Ciudad Juárez y al Sáhara  
Foto: Anthony Jean
Cultura 26/11/2018 13:28 Reyna Avendaño Ciudad de México Actualizada 19:52
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En Ciudad Juárez, las periodistas han tenido que vestirse de “putas” para camuflajearse y poder sobrevivir. Si desean irse a tomar unas cervezas, deben ponerse medias, tacones de diez centímetros y ropa transparente, la estética que la ciudad les permite.

“Hombres ya no hay, o están muertos, o venden droga, o están en Estados Unidos”; las mujeres han tenido que buscar alternativas para rehabitar Ciudad Juárez y no ser asesinadas por la ola de violencia generada por el narcotráfico. 

A la par, en el Sáhara Occidental, al norte de África, el desierto es testigo de que mujeres, niños y ancianos han sido despojados y quemados vivos en Gdeim Izik, el campamento de la dignidad.  

La vulnerabilidad del desierto y las ganas de sentir libertad sin fronteras es algo que comparte el desierto mexicano de Ciudad Juárez y el desierto del Sáhara Occidental, así lo cuenta el escritor mexicano Airy Sindik Mejía.

Dos desiertos ubicados en continentes diferentes, entrelazan sus historias drámaticas pero verdaderas en la novela-no ficción “Sin aire para el regreso” escrita por Airy Sindik Mejía Lara, Maestro en Escritura Creativa por la Universidad Nacional de Colombia, quien presentó ayer su obra en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
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El escritor colombiano Julio Paredes, el escritor mexicano Airy Sindik Mejía y el editor Fernando Acosta en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2018. Foto: Itzmalin Arturo Benítez González

El esfuerzo de siete años se materializó en esta obra editada por el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, CUCSH de la Universidad de Guadalajara, en la que el género policiaco, la novela negra y la no-ficción se combinan para invitar al lector a atravesar un puente entre los desiertos de Ciudad Juárez y Sáhara Occidental.

El sociólogo, egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, interesado en la construcción de diálogos entre distintas formas de resistencia, lleva de la mano al lector tras bambalinas, por la voz testigo de quienes tropezaron con la chispa de la primera intifada de la primavera árabe en 2010.

Se trata de la única memoria escrita de quienes hicieron la cobertura en la ciudad de El Aiuún, en el Sáhara Occidental. La revuelta de un corazón que sacudió al norte de África.

En entrevista con EL UNIVERSAL, el escritor, nacido en Guadalajara comentó que en un inicio se había planteado la novela como algo sólo literario, pero después surgió la inquietud de buscar una manera distinta de reseñar la violencia.

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Foto: Lalis Jiménez
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Foto: Karla Daniela Baca Aranda

“Para mí. la novela está cuestionando no sólo nuestro lugar dentro de una región, y ese diálogo entre los dos desiertos, que al principio me lo plantee como algo literario, y que después se me salió a la realidad”, expresó.

La historia 

Sobrevivir al terror, al miedo y a la incertidumbre es la constante en esta novela que recibió mención meritoria en la Maestría de Escrituras Creativas de la Universidad Nacional de Colombia en 2015.

“Es una novela policiaca, es una novela negra, con un tono sumamente complejo de un personaje que está queriendo sobrevivir a dos diferentes intifadas, a dos diferentes desiertos, a dos diferentes situaciones. Este personaje viene perseguido por una historia de amor donde no sabe hasta dónde es verdad o mentira este amor”, relata Sindik Mejía.

De acuerdo a su propia explicación del argumento de su obra, “Sin aire para el regreso” cuenta la historia de Sax, un periodista que huye de la ciudad asfixiada entre la arena y la muerte. A través de los grandes ventanales del aeropuerto de Barcelona se encuentran dos grandes amigos, uno de ellos procedente de Ciudad Juárez, quien apenas es capaz de inhalar suficiente aire para reconocer sus manos manchadas de sangre; el otro listo para partir hacia la primera tormenta de arena que unirá dos continentes.

La obra de 367 páginas, escrita en español y que busca ser traducida al inglés y al árabe, contiene, además de dolorosos relatos sobre mutilaciones, crueldad y asesinatos, pasajes de reflexión sobre la vulnerabilidad del ser humano y de la importancia del otro y de la comunidad

“El desierto y la vulnerabilidad ante el desierto, en dos culturas en las que el clima es tan extremo, no hay posibilidad o dudas de ser individualista, si eres individualista te mueres, tanto en Ciudad Juárez como en el Sáhara”, reflexionó Sindik Mejía.

“Compartimos alegría, honestamente no hay gente más alegre y más entusiasta por vivir, por compartir las cosas buenas, que la gente de Ciudad Juárez y la gente de Sahara Occidental. Gente que fue mutilada por las minas antipersonales en el Sáhara, tomando un té, riendo hasta las seis de la mañana, y viendo el amanecer en el desierto como si pudieran volar”, relató.

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Foto: Ileana Landeros

Para el escritor mexicano, el mayor aprendizaje que le deja esta experiencia, es usar la escritura creativa como herramienta para contar la violencia de otra forma, y no con aires cómodos, como se ha hecho desde hace años.  

“Escribir es una obligación, no es un derecho, nosotros como continente tenemos muy pocas escuelas de escritura creativa, la maestría en la que yo estuve es la primera maestría en escritura creativa de América Latina”, puntualizó.

rad 

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