Paradójico, así es como muchos ven que justo el día en que la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM presentó ante la Secretaría de Cultura federal los resultados de su estudio de opinión para conocer el impacto de Covid-19 en las personas que trabajan en el sector cultural de México, es decir, el pasado lunes 22 junio, la dependencia federal que encabeza Alejandra Frausto publicó el boletín de medios donde anunció que daba inicio al Sondeo Nacional de diagnóstico sobre la situación ante el coronavirus. ¡Como que empezaron un poco tarde a hacer su investigación! ¿No? Ya son más de tres meses de una situación crítica que los creadores han evidenciado. Ciertamente, los diagnósticos que permitan tener aún más claro el panorama de la situación de artistas, gestores, artesanos y las instituciones en este tiempo, son bienvenidos. Con seguridad, el nuevo estudio arrojará otros datos que ayudarán a abrir caminos para un sector que, como concluyó el estudio de la UNAM, está en cuidados intensivos.
La Coordinación de Difusión Cultural también presentó estrategias para el sector cultural hacia el futuro; todo esto se dio a conocer el lunes a la Secretaría de Cultura federal, y ayer a los medios de comunicación. Entre los documentos se incluyó una serie de iniciativas donde, nos cuentan, una vez más se pone sobre la mesa la propuesta de posponer el proyecto de Chapultepec. En concreto, el documento de la UNAM plantea: “Postergar el proyecto Espacio cultural de Los Pinos y Bosque de Chapultepec, así como la construcción de su Pabellón de Arte Contemporáneo, y direccionar esos recursos para constituir un paquete de rescate de las instituciones culturales, museísticas y de la comunidad de creadores en todo el país”. ¿Será que alguien en Arenal 40 o en Palacio Nacional escucha lo que proponen ya no sólo creadores, sino la UNAM? Nadie habla de cancelar, sino de posponer. Es lo que desde hace meses dicen académicos, investigadores, artistas y los colectivos Movimiento Colectivo por el Arte y la Cultura de México, No Vivimos del Aplauso y Asamblea por las Culturas. Pero el proyecto sigue adelante, sin más argumentos y tampoco explicaciones a por qué obras que son de infraestructura de la ciudad —puentes y calzadas— se pagan con recursos de Cultura que, como plantea la UNAM, podrían servir para rescatar a las instituciones museísticas.