La Fundación ha sido un puente entre el talento y la oportunidad. Gracias a su labor, más estudiantes logran concluir sus estudios y alcanzar un desarrollo personal y profesional.
Mi historia con la Universidad Nacional Autónoma de México comenzó en 1999, cuando ingresé a la Escuela Nacional Preparatoria No. 4. Aún recuerdo con claridad ese año y, como muchos universitarios, conservo en la memoria mi número de cuenta, símbolo de identidad, pertenencia y orgullo de formar parte de esta gran comunidad.
Llegué a la Preparatoria 4 por cercanía, sin imaginar que marcaría mi vida. Fui la primera de cuatro hermanos en incorporarme a la UNAM; después seguiría mi hermana. Desde entonces, me siento profundamente agradecida, pues ahí comenzaron a abrirse oportunidades que me permitieron crecer, soñar y construir un proyecto de vida.

Durante la preparatoria adquirí una sólida formación académica y amistades que conservo hasta hoy. Fue en esa etapa donde descubrí mi vocación por las ciencias sociales, lo que me permitió continuar mis estudios, mediante pase automático, en la Facultad de Derecho. Al ingresar, comencé a trabajar siendo muy joven, lo que me permitió asumir responsabilidades tempranas y valorar aún más la educación como herramienta de transformación.
En esos años descubrí que la propiedad intelectual sería mi pasión. Inicié un camino de especialización que me llevó a desarrollarme profesionalmente y a realizar estudios de posgrado en Alemania. La formación integral que recibí en la UNAM fue clave para enfrentar retos, adaptarme a contextos internacionales y crecer con solidez.
Además, la UNAM me brindó una profunda sensibilidad social. Convivir con personas de diversos contextos enriqueció mi pensamiento crítico y fortaleció mi visión. Esa pluralidad construye identidad y nos recuerda que el conocimiento cobra sentido al servicio de la sociedad.
Para mí, la UNAM representa una oportunidad real de crecimiento. Gracias a ella he construido una trayectoria que no habría sido posible sin la educación pública de calidad.
En este contexto, la labor de Fundación UNAM es fundamental. Desde su constitución en 1993, la Fundación UNAM, A.C. ha tenido un propósito profundamente transformador: apoyar a estudiantes provenientes de familias de recursos modestos y con buen desempeño académico, para que puedan dedicarse plenamente a sus estudios y concluir una educación superior. Su trabajo impacta directamente en vidas, sueños y futuros.
La Fundación ha sido un puente entre el talento y la oportunidad. Gracias a su labor, más estudiantes logran concluir sus estudios y alcanzar un desarrollo personal y profesional. Mi historia es solo una entre muchas, pero todas comparten una certeza: cuando la educación cuenta con apoyo, el futuro se transforma.
Actualmente soy responsable del Área de Patentes en una firma legal transnacional. En lo personal, soy madre de un niño maravilloso, a quien, llegado el momento, le compartiré con orgullo lo que esta Universidad ha significado para nuestra familia, invitándolo a considerarla como un espacio para formarse y construir sus sueños.