Y para salir del , ¿cómo está la situación de los artistas en otras partes de la República, por decir, en la lejana ? Veamos un ejemplo: nos cuentan que ahí la beca Programa de Apoyo a la Producción Artística (Aproart) desapareció desde 2019, justo cuando surgió la primera edición de la Trienal de Tijuana, organizada por la Secretaría de Cultura federal, a través del Centro Cultural de Tijuana (CECUT), que depende de ésta para quien no lo sepa, es decir que, ni modo, volvimos al chilangocentrismo, ah, perdón, al tlaxcaltecacentrismo (y aquí deben oírse las risas grabadas...).

Los apoyos de 25 mil pesos distribuidos en varios proyectos a desarrollar se perdieron, pero llegó un premio internacional de un millón de pesos, y dos menciones honoríficas de 250 mil pesos cada una. En octubre de 2021 se falló al primer artista ganador de la Trienal, para la pintora argentina Belén Basombrío. Si bien este premio aspira a colocar a Tijuana en el mapa mundial del arte, ¿qué procede cuando los artistas locales no están satisfechos por el retiro de oportunidades?

La visión del CECUT es promover “la igualdad de oportunidades” y su misión es “fomentar la calidad de vida de la comunidad de Baja California”, por lo que nos preguntamos ¿qué tanto le convino esta Trienal a los artistas tijuanenses? ¿Tomaron en consideración los intereses de su propia comunidad cultural para que esta nueva administración de los recursos públicos fueran distribuidos en el sector cultural? Vaya, vaya, pues parece que en Tijuana también la precarización cultural avanza a paso firme.

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