En redes sociales, usuarios cuestionaron al músico por un tuit que escribió en diciembre de 2020: “Un honor ser nominado por el gran , siendo él precisamente un paladín de los Derechos Humanos por su impulso a la inteligencia y el humanismo”. La nominación se refería a formar parte de una campaña para impulsar los Derechos Humanos en el marco del Día de los Derechos Humanos. Ayer, un usuario le preguntó al flautista: “¿Todavía es un honor, siendo él un paladín del abuso y acoso sexual?” Y contestó: “Ha sido todo esto una muy, pero muy enorme y desagradable sorpresa para mí y para mucha gente, y de lo que yo jamás sospeché ni tuve idea, que de ser cierto o no las consecuencias se tienen que ver”. ¿Poco a poco empieza el desmarcaje hacia Andrés Roemer?

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Las pintas feministas dividen a especialistas en conservación

En el grupo El Caballito, Conservación, creado en Facebook en 2013 para denunciar la mala intervención a la que fue sometida la obra de —integrado en su mayoría por restauradores y especialistas en conservación del patrimonio artístico, histórico y cultural— se ha generado un intenso debate sobre los daños hechos al pedestal del monumento durante la. José Carlos Canseco, administrador del grupo, publicó una serie de imágenes en donde se observan las pintas y escribió: “Respetamos y acompañamos la lucha de las mujeres, hoy especialmente, cuando pareciera no permitirse el diálogo y se niega la interlocución; escuchamos sus valientes voces y apoyamos sus justas demandas. Y, al mismo tiempo, rechazamos todo acto de violencia que dañe el patrimonio, que es de todos, o ponga en peligro a los trabajadores de un centro cultural”. Integrantes, que por años se han pronunciado e incidido en la protección de monumentos, debatieron. La mayoría rechazó el daño, otros estuvieron de acuerdo con las protestas y hubo quien, dijo, se separaba del grupo porque “la vida y la integridad física de las mujeres vale más que un monumento. Y si hay que llegar a lo que se llegó para que no se quite el dedo del renglón pues es lo que hay que hacer”. Un termómetro de los tiempos que se viven.

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