En la opacidad y sin plan, así se define todo en la CDMX: arquitecto Fernando González

El arquitecto Fernando González Gortázar cuestiona tres proyectos en la ciudad: el traslado del Museo Dolores Olmedo, el pabellón contemporáneo en el Jardín Botánico y la instalación de réplica de ‘La joven de Amajac’

Fernando González Gortázar
Fernando González Gortázar. Foto: Germán Espinosa/ EL UNIVERSAL.
Cultura 25/11/2021 02:42 Adriana Malvido Actualizada 09:19
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Para Fernando González Gortázar “es verdaderamente escandalosa la apatía que se ha apoderado de los ciudadanos de la capital. Puede suceder lo que sea y nadie abre la boca, nadie dice una palabra, nadie apoya, nadie contradice. Es un distanciamiento total del ciudadano con respecto a la ciudad. Es decir, la ciudad ha dejado de ser un motivo de interés para sus habitantes, y eso se debe en grandísima medida al patrimonialismo con el que se gobierna, o sea, ni tu ni yo ni el vecino nos sentimos dueños de la ciudad”.

Parece que la señora Sheinbaum no se siente obligada a informar a los dueños de la casa donde habitamos todos que es la ciudad”: FERNANDO GONZÁLEZ GORTÁZAR, Arquitecto

Al reconocido arquitecto, escultor, urbanista y escritor, Premio Nacional de Ciencias y Artes (2012), Medalla de Bellas Artes del INBA (2014) y Gran Premio Henry Moore en Japón (1989) le alarma el silencio. Porque encuentra que, en este momento, “hay varios motivos de gran preocupación y rebeldía acerca de lo que está ocurriendo en la Ciudad de México”.

Habla en entrevista: “Me refiero a este nuevo escándalo imperdonable del Museo Dolores Olmedo y al Pabellón de Arte Contemporáneo en Chapultepec, así como a las decisiones en torno a la antigua glorieta de Colón sobre Paseo de la Reforma. Todo es parte de una cultura de falta de respeto por la ley, de falta de respeto por la ciudadanía, y de una incultura supina”.

Empieza por el Museo Dolores Olmedo que, como ha confirmado la familia, pretenden trasladar al nuevo Parque Urbano Aztlán: “La señora deja un fideicomiso perfectamente estructurado, con la Secretaría de Hacienda, en el cual, entre otras cosas, dona el museo al pueblo de México, se establece que el museo es inamovible, es permanente, que no puede cambiar ni de nombre ni de sede y cuando tú, Adriana, le preguntaste en una vieja entrevista por qué no participaba el INBA, dijo que porque ya se había cansado de que se llevaran cosas de allí. Y ahora resulta que nos estamos enterando que desde que lo cerraron hace año y medio, también sin dar explicaciones a nadie, han estado vendiendo cosas, se han estado subastando, se ha estado desintegrando el patrimonio que es tuyo y mío y de los habitantes de Xochimilco. Ellos nos van a decir, con ese criterio que, ese sí, es verdaderamente neoliberal y monetarista, que en la segunda sección de Chapultepec va a tener mucho más espectadores, pero no toman en cuenta que la ciudad es un organismo complejísimo en eterno proceso de cambio, que tiene que ofrecer una gama casi infinita de satisfactores a sus habitantes y no sólo eso, sino que éstos deben estar equitativamente distribuidos. Es decir, le seguimos dando todo a la ciudad de los ricos, despojando a la ciudad de los pobres, seguimos concentrando todo en el Bosque de Chapultepec, que es la zona privilegiada de la capital y despojando al pueblo de Xochimilco, del cual ya forma parte de su identidad, el museo. Además, un museo está compuesto por su patrimonio, por su contexto, por su edificio, no es lo mismo ver las colecciones del Olmedo en medio de un jardín paradisiaco en un barrio popular, que verlo en el centro de Disneylandia, como parece ser la idea. Así, se va a desnaturalizar totalmente la idea de Dolores Olmedo, además de que están por resolverse una infinidad de preguntas de orden jurídico. ¿Es factible hacer eso de acuerdo con los términos del fideicomiso?, ¿es legal? O una vez más, como ya nos estamos acostumbrado desde hace tanto tiempo, ¿da lo mismo violar la ley que respetarla?”.

Bosque de Chapultepec, intocable

Sobre el Pabellón de Arte Contemporáneo que Gabriel Orozco propone en lo que hoy es el Jardín Botánico de Chapultepec, el también ecologista expone:

“Repito lo que dije en una ocasión, para mí, la primera sección del Bosque de Chapultepec debe ser declarada monumento histórico, cultural y ecológico y ser por lo tanto intocable. Mutilar el maravilloso Jardín Botánico igual que la finca La Noria del Museo Dolores Olmedo, sitios ya perfectamente consolidados, para trasladarlos, para hacer obras de relumbrón, para apoyar carreras políticas y que nadie abra la boca para protestar, resulta inaceptable. Le encargan el proyecto de este pabellón a Renzo Piano, ¿por qué a él? Yo no voy a caer en la actitud parroquial de decir que se le tiene que encargar a un mexicano, pero no me gusta Renzo Piano, y no por su extranjerismo, sino por su mediocridad.

“Todo parece ser definido sobre las rodillas y en la opacidad, todo parece irse haciendo sin ningún plan, idea de futuro, o proyecto alguno de ciudad, con base en el enamoramiento o la ocurrencia del momento. Si en México hay algo que abunda son los buenos arquitectos, los buenos urbanistas, los buenos planificadores, los grandes artistas plásticos, ¿quiénes de ellos están trabajando en el futuro de la Ciudad de México? Yo creo que la Ciudad de México igual que todas las ciudades es algo demasiado importante para dejarlo en manos de los funcionarios”.

Sin valor, la copia de una obra de arte

González Gortázar, Premio América de Arquitectura (2009), autor de Arquitectura, Pensamiento y Creación (2014), entre una decena de libros publicados, habla de la glorieta de Colón sobre avenida Reforma, y la manera como se han tomado decisiones para suplir la estatua que representa al controvertido personaje histórico. “La señora Sheinbaum, que es la dueña de la ciudad y, según apareció textualmente en la prensa cuando se descubrió ‘La joven de Amajac’, esa escultura ‘la enamoró’, decide que la pieza va para uno los sitios más importantes del país. Y todos nos quedamos como si fuéramos simples receptores y no actores de la vida de nuestra ciudad”.

Profundiza: “Miguel Ángel dijo una frase genial: ‘El arte es cosa mental’, es decir, no es cuestión solo de formas. El arte es un conjunto de coherencias, la coherencia entre la forma artística, que desde luego es la clave, con el autor que la hizo o la cultura y época a la que pertenece, con la materia prima con la que está hecha, con la técnica y con la dimensión, la escala de la pieza; son factores que no pueden cambiarse a capricho. El arte debe decir la verdad, acerca de su material, de su autor, de su escala, de su ubicación, de los puntos de vista del espectador, de una infinidad de cosas de índole ética y moral que son las que en conjunto le dan valor a una pieza como obra de arte. Lo opuesto, lo más contrario a los valores artísticos que puede existir, es la copia de una obra de arte. Como dijo Voltaire: ‘El primer hombre que comparó a su amada con una rosa fue un poeta, el segundo fue un imbécil’. Es decir, no hay en el mundo un museo que se respete, que exhiba copias, a menos que ese sea su destino y propósito.

"Mutilar sitios ya perfectamente consolidados, para trasladarlos, para hacer obras de relumbrón, para apoyar carreras políticas y que nadie abra la boca para protestar, resulta inaceptable”.

“Si se pudiera hacer una copia idéntica a la Mona Lisa, a la Gioconda, una réplica que ni las máquinas más precisas del mundo fueran capaces de distinguir entre el original y la copia, aun así, la que pintó Leonardo es una obra maestra y la otra es la copia de una obra maestra, carente de todo valor cultural. Entonces, eso es cuando se hace una copia idéntica de una obra, pero cuando se desnaturaliza esa obra, ya sea porque se cambia el material o porque se cambia la escala, la dimensión o porque se ubique en un lugar inadecuado desde el punto de vista del contexto, entonces el insulto resulta amplificado, como ese de convertir una esculturita de metro y medio de altura, como ‘La joven de Amajac’, en un monigote de 6 metros según se anunció; no sabemos de qué material, porque la información tanto gráfica como descriptiva es incompleta. Parece que la señora Sheinbaum no se siente obligada a informar a los dueños de la casa donde habitamos todos que es la ciudad. También ignoramos si la pieza está labrada por la parte posterior o no. Dato clave si su destino es una glorieta en donde, por su esencia urbana hay 360 grados para mirarla desde todos los puntos alrededor. Vista de perfil no será sino una loza de piedra sin capacidad de integrarse a ese sentido envolvente del espacio”.

El autor de La Gran Puerta y la emblemática Fuente de la Hermana Agua en Guadalajara, entre otros monumentos en México y otros países, comenta que está de acuerdo en remover a “Cristóbal Colón”, pero hace una reflexión crítica acerca del plan para trasladar la estatua a Polanco porque se trata, una vez más, “de la concentración de los bienes culturales en las zonas más privilegiadas, en la parte de la ciudad que ya lo tiene todo, mientras el resto se deja despojada de estos satisfactores tan importantes”. Agrega: “Si ya se remodeló el bosque de San Juan de Aragón ¿por qué no lo ubican allá? Por qué no en todas esas barriadas anónimas, carentes de todo atractivo, carentes de todo estimulo visual y vital. Pero no, todo tiene que ser en la ciudad bonita. Así, lo bonito va para la bonito y lo feo que siga siendo feo por toda la eternidad”.

Un día el crítico Antonio Rodríguez le preguntó en dónde le gustaría hacer un monumento urbano y González Gortázar contestó que en Ciudad Nezahualcóyotl, que en esa época no merecía ni el nombre de ciudad, no estaba urbanizada, las calles eran de tierra, “es decir, allí donde el arte se necesita, allí donde la ciudad necesita ser rescatada en su imagen y su armonía…” Allí, enfatiza el escultor, “donde el arte puede ejercer su capacidad de propiciar esa relación erotizada que debe existir siempre entre el ciudadano y su ciudad”.

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