Hace unos días falleció Valeri Nepomniaschi, violinista de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México. Su partida fue dolorosa para la agrupación y puso sobre la mesa la necesidad de resolver, ahora sí, el problema que surgió con el fondo para la jubilación de al menos ocho de sus músicos. Nos recuerdan que hace unos meses, el secretario de Cultura de la Ciudad de México, Alfonso Suárez del Real, reconoció ante la prensa que los 6 millones que se habían destinado con ese fin ya no estaban disponibles por errores detectados en la pasada administración, pero prometió que se generaría una nueva bolsa para jubilar a los atrilistas. En lo que va del año, cuentan algunos músicos en la página de Facebook “Inconformes OFCM”, han tenido reuniones con Suárez del Real, quien les asegura que sí hay buena voluntad y que el pago se hará; sin embargo, en una de esas juntas preguntaron si la viuda del violinista recibirá lo que le correspondería, pero les indicó que no será así porque la oferta fue “personal”. Esta situación que se ha prolongado por 10 meses, así como la muerte de uno de sus compañeros, tiene muy inquieta a la Orquesta.
¿Atentan contra el Acueducto del Padre Tembleque y su entorno?
Dos peticiones relacionadas con el Acueducto del Padre Tembleque puso a circular esta semana un ciudadano, en el marco de la reunión sobre el Camino Real de Tierra Adentro, que convocó el Centro de Estudios de Historia de México. Las iniciativas coinciden en señalar problemas en torno del Acueducto, declarado en 2015 Patrimonio Mundial de la UNESCO, y cuestionan el manejo que han hecho funcionarios de diversos sectores de gobierno. Por una parte se denuncia el robo de agua tras la ruptura de la mampostería antigua de los canales; agua que se desvía para el riego de vegetales en invernaderos construidos sin licencia; invernaderos, que, al parecer, ninguna autoridad vigila. La otra denuncia cuestiona al Instituto Nacional de Antropología e Historia por autorizar la demolición de una barba perimetral del recinto de Todos los Santos —que forma parte de los distintos bienes de la Declaratoria de la UNESCO— con el fin de que la presidencia municipal de Zempoala manejara el negocio de una plaza de toros. El denunciante, Saúl Uribe, dirige su carta al titular del INAH, el antropólogo Diego Prieto, y lo acusa de abandono de sus deberes.
