Las cinco agrupaciones que conforman la Unión de Sindicatos del INAH, hicieron pública la carta que el 28 de enero enviaron al director Diego Prieto, y a Omar Monroy, titular de la Unidad de Administración y Finanzas de la Secretaría de Cultura federal. Plantean 30 puntos que, en materia laboral, organización institucional interna y presupuesto proponen discutir en las mesas de trabajo que iniciarán el próximo jueves. Las exigencias de los trabajadores a las autoridades tienen especial énfasis en lo referente a pagos pendientes y obligaciones, entre otros puntos está el incremento del 3.4% al salario a partir del 1 de febrero de 2021 para investigadores, arquitectos y restauradores, y la regulación del incremento del 1, 2, 3% para personal de menores ingresos a quienes el INAH les paga como “compensación garantizada”. Nos hacen ver que las demandas son tan ambiciosas —pues incluyen gestión de aumento al presupuesto ante la Cámara de Diputados, regularización organizacional del INAH ante la Secretaria de Hacienda y hasta reestructuración del Consejo de Arqueología y atención al patrimonio cultural dañado por desastres naturales y siniestros—, que las negociaciones podrían empantanarse, y si además le suman que no hay disposición de las autoridades, los foros de diálogo corren el riesgo de no llegar a nada.

La vieja lucha del MACO para subsistir

Alrededor de cuatro mil personas, hasta ayer, se habían sumado a la petición de apoyo de los trabajadores del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, MACO, que la semana pasada hicieron un llamado nacional pues no reciben pagos desde hace nueve meses. A través de la plataforma Change.org demandaron un trato digno y acusaron a la mesa directiva de la A.C. Amigos del MACO de falta de iniciativa en la gestión de recursos. La crisis no es nueva. Nos recuerdan que en 2013 hubo otro retraso de casi un año en los pagos –por parte del gobierno de Oaxaca— y que el maestro Francisco Toledo –fundador del museo, en 1992— rompió relaciones con el recinto y cuestionó desde entonces el manejo de la A.C. Hoy, la asociación y los trabajadores están divididos; la secretaría de Cultura estatal se ha hecho a un lado, y el Maco, como tantos otros museos, naufraga sin tabla de salvación.

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