¿La corrupción de la Policía de la CDMX es una falla sistemática o una herencia de su origen virreinal? La respuesta, muy compleja, puede encontrarse en el libro Entre el orden y el caos. Historia de la Policía de la Ciudad de México (2025, Siglo XXI Editores), de Daniel Herrera y Carlos Pérez Ricart, que documenta el nacimiento de la Policía en la capital y su evolución como un aparato de represión del gobierno.
Herrera indica que eligieron documentar a la policía de la ciudad por una sencilla razón: la capital fue, históricamente, un punto donde la policía ejerció represión como en ningún otra entidad.
Para entender a las policías de otras entidades, explica Herrera, es necesario comprender cómo se conformó la de la capital. “No fue por una onda de centralismo, no, sino que teníamos que conocer el modelo de seguridad pública que vino con la colonia, ya que de ahí parte a otras entidades”, dice Herrera.

Acerca de la persistencia en cuestiones de corrupción que imperan en la Policía capitalina, el historiador señala que es posible que ese rasgo provenga desde la misma época colonial. “Hay investigaciones profundas que nos hablan de una corrupción en instituciones desde esas épocas, u otras que señalan que siempre hubo corrupción”, explica.
Sin embargo, añade, “la corrupción de la Policía se hizo sistemática en la segunda mitad del siglo pasado, particularmente cuando su mando recayó en Arturo “El Negro” Durazo.
“La corrupción se vuelve una empresa criminal, Durazo era un pequeño rey que corrompía todo lo que tocaba”, dice Herrera.
Aunque la historia es oscura, y persiste una mala visión del policía, Herrera insiste en que hay avances por limpiarla, ya que “desde que gobierna la izquierda en la CDMX hay esfuerzos por frenar los impactos de la corrupción de la corporación”.