"El covid no ha acabado con los conflictos en la tierra": Hervé Le Tellier

El narrador que obtuvo el Premio Goncourt por "La anomalía", dice que en su novela somete a las sociedades a la pandemia y la violencia para explorar la condición humana

"El covid no ha acabado con los conflictos en la tierra": Hervé Le Tellier
Hervé Le Tellier, escritor francés. Foto: CORTESÍA
Cultura 23/06/2021 02:10 Yanet Aguilar Sosa Actualizada 10:31
Guardando favorito...

Hervé Le Tellier, el escritor, matemático y crítico literario francés, ideó en “La anomalía” (Seix Barral, 2021), la novela que en 2020 obtuvo el Premio Goncourt, un experimento literario que echa mano de muchos géneros y estructuras narrativas para explorar una pregunta: ¿cómo reaccionaría la sociedad mundial frente a un hecho inexplicable?, el 10 de marzo de 2021 un avión procedente de París llega a Nueva York con 243 pasajeros tras atravesar una tormenta salvaje; tres meses después el mismo avión con los mismos pasajeros y la misma tripulación vuelve a aterrizar en Nueva York después de una tormenta.

A través de ese hecho que pone en juego los viajes espacio temporales, el gobierno de Estados Unidos busca explicar esa anomalía con apoyo de los más notables científicos, a los que suman a filósofos, pensadores y líderes religiosos. Le Tellier, quien es uno de los autores de mayor renombre de las letras francesas y forma parte del grupo de experimentación literaria Oulipo, explora la clonación, la duplicidad, el desdoblamiento del ser humano y la alteridad.

En entrevista exclusiva con EL UNIVERSAL, desde París, el escritor que con esta novela se hizo con el Premio Goncourt y se ha convertido en la sorpresa literaria del año en todo el mundo, asegura que buscaba hacer una novela planetaria donde está la pandemia, el coronavirus, las violencias, los fanatismos, la pederastia, la sobrepoblación, el calentamiento climático y la espiritualidad con su dosis de esperanza, pero también las relaciones de amor y amistad.

También lee: El escritor francés David Diop gana el premio Booker Internacional

¿En la novela se habla de una catástrofe virtual, nosotros qué hemos aprendido de esta catástrofe sanitaria?

Siempre he pensado que para pensar el universo necesitamos mucho pensamiento racional; pero prefiero formas de razonar que dejan lugar para la experimentación y la experiencia. Para mí la filosofía sirve para prepararnos ante la muerte, permite prepararnos ante lo finito que es la vida, nos sirve para entender el universo y nuestro lugar en un planeta de tercera zona donde somos el resultado de una evolución de tres billones de años de vida. Yo lo que quería hacer es plantear una discusión entre filósofos no una discusión filosófica porque la principal pregunta que se plantea frente a la simulación, frente a la catástrofe y el caos, es cómo con nuestras creencias podemos aguantar.

¿Cree en la ciencia, en la razón?

Creo en la potencia del sesgo cognitivo del hombre que es enorme, tenemos una tendencia espontánea natural a doblar los hechos según nuestras opiniones o a modificar a partir del pensamiento mágico, tenemos una necesidad innata y tal vez biológica a querer darle un sentido a las cosas. En Francia, la palabra sentido tiene dos acepciones: quiere decir dirección y significación y yo creo que las cosas tienen una dirección pero no necesariamente una significación o un sentido.

¿Ve un riesgo con la tecnología, con las súper inteligencias o porque cita al filósofo Nick Bostrom?

Este sesgo se impuso por sí mismo. Yo planteé la novela desde el tema del doble, de la confrontación consigo mismo y para hacerlo pensé en ocho situaciones esenciales del desdoblamiento que va desde el homicidio hasta el sacrificio pasando por la colaboración, la ayuda mutua, la rivalidad, esta fue la base para construir mis personajes, no he querido hacer una fábula moral ni un cuento de hadas, yo quise más bien buscar una explicación científica al desdoblamiento natural, virtual y me acordé de la teoría de Nick Bostrom y su teoría sobre el mundo virtual y sobre la simulación.

También lee: Francia, aún en debate por elegir el femenino de la palabra “autor” en su lengua

¿Hay una dimensión científica pero por qué la religiosa?

La religiosa y científica son dos dimensiones paralelas en el sentido de que nunca se tocan ni entran en contacto pero siempre están presentes a la vez, representan nuestra voluntad de explicar racionalmente el mundo, pero también de entenderlo y explicarlo de forma espiritual para confortarnos. Me parece fundamental la cuestión de la esencia: ¿quiénes somos? y esto se define menos en una cuestión de identidad, de relación con el otro, de la alteridad, que definirnos como individualidad, nos definimos con relación a otras personas, por eso está el tema de la duplicación, del desdoblamiento. La pregunta que se les plantea a los personajes no es definirse a sí mismos sino definir qué es lo que es esencial en sus vidas y aquí vemos que lo fundamental son las relaciones amorosas o de amistad.

¿Ansiaba una novela ambiciosa, total, que logra abarcarlo todo: lo espacial y lo íntimo?

Mi idea era crear una novela planetaria justamente, al final los conflictos están presentes de forma implícita y con la distancia retrospectivamente lamento no haber podido desarrollar más el estupor y la conmiseración ante la destrucción del planeta y frente a un evento desconocido. Por ejemplo, veo es que el Covid no ha interrumpido los conflictos en la tierra, no hay final para los conflictos; mi idea era someter a todas las sociedades a esta revelación de una situación totalmente inesperada.

¿Es una novela que le descubre una manera distinta de contar una historia y varios temas de interés?

Nunca había escrito un libro como este, los libros que escribí en el pasado han sido novelas lineales con un tema específico que desarrollé a lo largo de esos libros, he hablado de los celos, la fantasía, la ambivalencia amorosa, la usurpación, siempre había un tema para cada novela; también he escrito obras de teatro, fábulas que podríamos llamar aforismos, exploré muchos géneros a lo largo de mi carrera, incluso la novela policíaca, entonces pensé que ya era tiempo de crear un sistema narrativo sin precedentes.

También lee: Erotismo, religión y la estupidez humana: los temas que abordó Flaubert en sus cartas

¿Una novela que es thriller, ciencia ficción, drama, romance, aventuras con grandes toques de humor?

Juego con el código del thriller en el que cada página o cada diez páginas el lector quiera voltear la página confiando en que va a cambiar el género literario, que va a descubrir una nueva historia. Esta diversidad de géneros era necesaria para apoyar y sustentar los personajes porque los personajes están asociados con varias formas literarias, entonces vemos que hay una diversidad pero se compensa y se balancea con la variedad de los géneros, cada personaje representa un universo literario; pero quise también evitar llegar a un límite demasiado extremo, con géneros demasiado marcados, hay una unidad de estilo a través de la novela.

¿Hubo mucha experimentación para llegar a esta historia?

Creo que esta novela no la hubiera podido escribir como primera obra, necesité escribir muchas novelas para llegar a este punto, para atreverme a entrar en esta forma que abarca todo lo que había querido hacer antes. El entusiasmo que me despertó esta novela se puede describir por la rapidez con la que la escribí; la pensé durante 4 o 5 meses y la escribí en un año, es una de mis novelas mas largas, creo que pasó así porque yo era mi propio lector, tenía muchas ganas de saber qué es lo que iba a pasar, cómo se iba a desarrollar esta novela, cómo iba a concluir aunque yo tuviera una estructura muy sólida ya construida.

¿Quería que uno de los temas latentes fueran las violencias, dentro de las familias y de las sociedades?

El proyecto del libro era explorar el destino de los personajes pero de una forma corta porque al final les dedicó pocas páginas a los protagonistas. En este sentido es un proyecto experimental porque los personajes merecen un desarrollo más amplio, pero lo que yo quería era intentar mostrar la esencia de la violencia que sufren estos personajes, una violencia afectiva, pero también puede ser una forma de dominación de los hombres sobre Lucy, quien se convierte en objeto del deseo o la violencia de los padres contra la niña Sophy, o del mundo sobre Clark.

También lee: El francés Emmanuel Carrère, ganador del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2021   

Este desarrollo contenido de los personajes lo hice voluntariamente porque en una novela hay un efecto de frustración del lector y de hecho la frustración forma parte de la novela, no sólo está en esta en particular si no en general en el género novela.

¿En esta novela planetaria hay una mirada que aterriza en lo espiritual?

Yo quería hacer una novela planetaria porque en realidad el planeta es muy pequeño y esta reducción del planeta me parece muy interesante, esta novela excluye algunas regiones, por ejemplo, América Latina no está presente, primero porque es un vuelo transatlántico, pero también porque quería darle preferencia a África por las dinámicas que representa este continente, y también necesitaba representar a China; quería hacer un retrato del mundo actual con sus dinámicas internas y para mí África, y Lagos en particular, son metáforas porque representan un mundo en perdición, que está sobrepoblado, donde las minorías se van a intentar salvar pero no van a poder.

Guardando favorito...

Noticias según tus intereses

Comentarios