"El barro es el que tiene las buenas ideas, yo no"

El creador Gustavo Pérez, que cumple casi 50 años de carrera, explica cómo el confinamiento y sus 70 años de vida lo llevaron a decidir trabajar solo. Mañana abre una exposición en Proyectos Monclova con 50 obras creadas en años recientes

"El barro es el que tiene las buenas ideas, yo no"
Foto: David Morhor. Cortesía
Cultura 03/09/2021 02:07 Sonia Sierra Actualizada 09:39
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En sus casi 50 años de carrera artística, a Gustavo Pérez le ha interesado abrir nuevas posibilidades para la cerámica, situarla en el discurso artístico. Su exposición “Gustavo Pérez: Cerámica”, que este sábado 4 de septiembre abre al público en la galería Proyectos Monclova, ubica la cerámica en el contexto del arte contemporáneo.

Gustavo Pérez ha sostenido siempre un diálogo con  el barro, ha generado obras, exposiciones, proyectos donde hay ya una propuesta conceptual, una creación que nace de lo artesanal y que articula ideas, pensamientos, procesos, más allá del objeto en sí. La nueva exposición coincide con sus casi 50 años de trabajo y está integrada por 50 obras creadas en años recientes.

Nacido en Ciudad de México (1950),  Gustavo Pérez vive y tiene su taller en Zoncuantla, Veracruz, desde hace casi cuatro décadas. Ha expuesto en museos como los del Palacio de Bellas Artes,  de Arte Carrillo Gil,  Macay en Yucatán,  de Arte Abstracto Manuel Felguérez en Zacatecas, y obras suyas están en colecciones de instituciones como Los Angeles County Museum of Art; el MAM; The Museum of Ceramic Art, en Shiga, Japón; y The Museum of Fine Arts, en Quebec, Canadá, entre otros.

¿Cómo es esta nueva exposición?

Lo que hay son trabajos reunidos de los últimos cuatro años de mi producción, diferentes temas. Son algunas variantes del desarrollo de la escultura a partir del torno, algunos ejemplos también son piezas de las más características de mi trabajo, con el dibujo y las incisiones, las líneas que se abren. Hay una serie que yo llamo de “Laberintos”, son piezas hechas a partir de cilindros torneados y conectados entre sí. Y Algunas esculturas hechas con placas y con dibujos geométricos.

¿Hay continuidades?, ¿estas series vienen de lo anterior? Nos hablaste hace años de la  cerámica como un árbol cuyas ramas   van por muchos lados…

Esa imagen que les comentaba del árbol y sus ramificaciones sigue. Ese proceso que consignas sigue siendo válido. Así es como vivo mi trabajo,  a partir del desarrollo de este árbol de variantes sobre lo hecho previamente. Naturalmente lo que ha sucedido en estos últimos años es que en algunos pocos casos estaba prefigurado, y en otros es completamente inédito.

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¿Cuáles son esas exploraciones?

Creo que los laberintos no estaban en 2015, las esculturas con placa tampoco –placas de barro, en vez del torno como punto de partida--. Hay una serie de piezas negras, con placas, que son las  que tienen un carácter muy geométrico.

¿Cómo llegaste a esto?  , ¿es el material el que te condujo?

Sí, como siempre. Es el material el que me va entregando esas posibilidades, el que me las va sugiriendo y yo las atiendo, las sigo porque es el barro el que tiene las buenas  ideas. Yo no.

Son 50 años de creación…

Yo empecé en el 72, son 49, prácticamente 50 años de trabajo… 1971 o 72, ya ni me acuerdo.
 
Este encierro por la pandemia ¿qué te dio, que te quitó?

Muchos cambios importantes, por ejemplo la decisión que trabajar solo; quedarme solo en mi taller. Tenía dos ayudantes, pero decidí que ya no quería trabajar tanto. Esto coincidió con un momento de mi vida, personal, cumplí 70 años, y pensé que el ritmo podía bajar un poco. Y fue un cambio que se me antojó natural dadas las condiciones del  encierro, tan fuertes; ha habido un reacomodo de las cosas. Pero estoy a gusto.

¿Y cómo ha cambiado esto la cerámica?

Las diferencias con el trabajo previo son que, por un lado, hay una lentitud, quizás, pero eso también puede ser más reflexivo; hay más tiempo. También hay un silencio mayor en mi espacio de trabajo. Tengo la música  que me acompaña, y el barro. Ese silencio es algo que me conviene, que me cae  bien en estos tiempos. No estaba consciente de lo que iba a  suceder, pero eso es parte del proceso, el modificar algunas variables y estar atento al resultado de esas modificaciones.

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En la exposición Gustavo Pérez : Cerámica, el artista presenta piezas que ubican a la cerámica en el contexto del arte contemporáneo.

¿Llegar a medio siglo de trabajo artístico qué representa?

Suena como algo significativo. Para mí es la evidencia de que he tenido un largo recorrido, muy rico en encuentros. Ha sido un tiempo de descubrir posibilidades nuevas con el barro. Una confianza muy grande de que el camino no se agota, de  que uno puede cansarse -y esto, ciertamente, va sucediendo-, pero la riqueza del camino es inagotable.

¿Alguna vez hubo miedo de que las ideas no estuvieran?

No. A lo largo del camino pude preguntarme "¿hasta cuándo va a seguir siendo así de rico, de fértil, de variado?’ Podía pensar que quizás esto no iba a durar para  siempre, pero eso no ha sucedido, afortunadamente, esa es mi impresión subjetiva.  Lo que ahora sucede es que es más concentrada la investigación, más pausada, es un proceso natural.

¿Qué ha cambiado en el ritmo de trabajo?

Lo único que ha cambiado, como para todo el  mundo, es el viajar. Pero en lo demás, nada. Yo sigo trabajando todos los días. Siempre. Es lo que me interesa hacer, mi tiempo es tiempo del taller, y tiempo de leer.

¿Qué música y qué lecturas?

En los últimos años mi interés por la música es sólo la música clásica. He dejado de escuchar muchas cosas que me han importado mucho en la vida, el jazz y el rock, pero ya no los escucho. Estoy con Bach,  Brahms, Bartok, Mozart, Monteverdi, Beethoven… y bueno, en la literatura  nunca  hay tiempo para leer todo lo que uno tendría que leer; estoy leyendo actualmente a un húngaro que me fascina que se llama László Krasznahorkai, lo acabo de descubrir; pero bueno, siempre vuelvo a Thomas Mann, estoy leyendo a Imre Kertész y a Coetzee; leo también poesía, a Borges, a Rilke. Siempre a Borges. Es una cosa muy interesante cómo se va haciendo más selectivo, también en el gusto por lo que uno escucha y lee; a medida que pasan los años como que hay un interés por lo más esencial, por lo más profundo. Quizás corresponde esto a la percepción de que ya no hay tanto tiempo, o que no hay tiempo que perder. 

  ¿Cómo se da esta exposición con Proyectos Monclova?

Me da gusto que mi trabajo se vea en el contexto del arte contemporáneo. De alguna manera no me es del todo ajeno, aunque suene sorprendente, porque el muy largo desarrollo de mi trabajo ha tenido ese carácter apoyado fundamentalmente en lo artesanal, pero ese apoyo ha sido siempre con una mirada hacia las posibilidades diferentes al canon de la cerámica y de la alfarería, y ese desarrollo en algunas ocasiones me ha llevado a obras de carácter conceptual; estas obras de secuencias, de procesos.

Es posible que el público al que le interesa el arte contemporáneo pueda encontrar esa sensibilidad también en lo que yo estoy haciendo. Desde luego, todo el que trabaja hoy,  es un artista contemporáneo. Ahora, sabemos que arte contemporáneo implica una atención concentrada en procesos, en lo conceptual, algo que no es tan característico del arte más tradicional, pero la frontera entre las formas de manifestaciones artísticas es algo artificial y forzado, nunca he entendido realmente cómo se pueden colocar.

La pandemia también nos ha puesto frente a uno de los grandes desafíos de la humanidad como es el cambio climático. Todo el tema de la naturaleza te ha interesado y preocupado...

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Whitebalance. Cortesía Proyectos Monclova

Toda conversación alrededor de lo que uno hace no puede dejar de lado esta perspectiva amplia de saber en qué clase de mundo desgraciado estamos y que lo que hacemos tiene que estar en alguna forma relacionado con la mirada a la realidad que nos circunda. Y esta realidad es, ciertamente, muy preocupante. No es que pueda alguien, incidir, individualmente, modificar la historia del mundo, pero tampoco lo puede dejar de lado.

¿Cómo ves al país en este momento?

Mi percepción es subjetiva, no profundamente informada sobre lo que sucede. En lo personal tengo la impresión de que, al menos el estado de Veracruz, está viviendo una realidad un poco menos violenta que la de hace unos años. Es decir, los riesgos enormes por la seguridad  personal, de hace unos años, se han atenuado. No es que la violencia haya desaparecido, pero no es tan terrible como lo fue en un tiempo. ¿En qué medida esto es  resultado de una política gubernamental acertada de un manejo mejor de las cosas? Esto es muy difícil de decir, hay todos los puntos de vista, que pueden ser muy críticos sobre el gobierno que tenemos actualmente. Creo que lo que vivimos actualmente no puede ser peor de lo que México vivió con Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón y Vicente Fox; esos fueron tiempos espantosos. Y por más crítico que uno sea -y lo soy de muchas decisiones y declaraciones del gobierno actual-, pienso que hay un giro con el que  sigo estando de acuerdo; ese México espantoso del PRI y del PAN había que dejarlo atrás. Para muchos esto es peor que lo que estaba antes. No para mí. 

"Hay un silencio mayor en mi espacio de trabajo. Tengo la música que me acompaña, y el barro. Ese silencio es algo que me conviene, que me cae bien en estos tiempos”. Gustavo Pérez. Artísta

Proyectos Monclova inaugura este sábado 4 de septiembre “Gustavo Pérez: Cerámica”, que permanecerá hasta el 16 de octubre. Informes sobre condiciones de acceso en https://www.proyectosmonclova.com/

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