25 | MAR | 2019
Educación, fundamental para replantear cultura de la violencia, coinciden en foro
Foto: Juan Carlos Reyes/ EL UNIVERSAL

Educación, fundamental para replantear cultura de la violencia

15/02/2019
18:46
Aarón Barrera
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En el marco del Foro Nacional por una Cultura de Paz, que tuvo lugar hoy en la Cámara de Diputados, especialistas expusieron la necesidad de soluciones integrales e interdisciplinarias a la desigualdad y la violencia

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Activistas, funcionarios, defensores de derechos humanos y representantes de organizaciones no gubernamentales coincidieron en que las condiciones de violencia que imperan en la sociedad mexicana deben ser combatidas con la cultura como eje principal, para dejar de normalizar la violencia en sus diversas formas.

En el marco del Foro Nacional por una Cultura de Paz, que tuvo lugar hoy en la Cámara de Diputados, especialistas expusieron la necesidad de soluciones integrales e interdisciplinarias a la desigualdad y la violencia, con la educación y las manifestaciones culturales como vías necesarias.

Gabriela Osorio, presidenta de la Comisión de Derechos Culturales del Congreso de la Ciudad de México, consideró que el arte es la herramienta clave para alcanzar una sociedad que rechace la violencia mediante el diálogo y la participación ciudadana, por medio de un proceso cultural de gran envergadura reflejado en políticas públicas pertinentes.

“El arte ha probado a través de diversas iniciativas en el mundo que puede ser un aliado para la solución de conflictos, ser una terapia de trauma y generar cohesión: los murales de Medellín, la musicoterapia en entornos post conflicto, o el teatro penitenciario son solo ejemplos en donde se reconoce su rol como un detonante de grandes impactos sociales como generador de armonía y paz”.

El diputado Sergio Meyer, organizador del encuentro y coordinador de la Comisión de Cultura y Cinematografía, consideró que es necesario que la sociedad mexicana reconozca su carácter de pluriculturalidad en áreas de que los derechos humanos sean reconocidos por igual. 

“Necesitamos rescatar el sentido de pertenencia, borrar las barreras y consolidar una sola identidad, una sola nación donde se reconozca la pluriculturalidad de los pueblos; hacerlo parte de la riqueza que nuestra patria brinda en sus hijos, porque no hay mexicanos de quinta, de cuarta o de primera, hay mexicanos y punto”.

Personalidades como Nashieli Ramírez Hernández, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal y Julieta Morales Sánchez, directora del Centro Nacional de Derechos Humanos de la Comisión Nacional de los Derechos Humano (CNDH), coincidieron en que si bien el derecho a la paz se sigue construyendo para ser reconocido jurídicamente, la paz debe construirse desde la educación como eje fundamental pare eliminar la violencia estructural.

Para Alfonso Suárez del Real, secretario de Cultura de la Ciudad de México, la cultura de paz debe contemplar la recuperación del entorno urbano por medio de consenso social, para fortalecer el sentido de comunidad entre ciudadanos. Además, los jóvenes deben constituirse como motores de esta transformación en la que la convivencia y la fiesta fortalezcan la colectividad, por ejemplo, con actividades como maratones de poesía en las grandes urbes que fomenten la participación ciudadana desde manifestaciones culturales. 

Finalmente, Xavier Aguirre Palacios, represente del Programa Cultura Comunitaria de la Dirección General de Vinculación Cultura de la Secretaría de Cultura, expresó la necesidad de reconocer la labor de quienes gestionan la cultura en sus comunidades, defienden lenguas indígenas, la práctica de bailes tradicionales, así como quienes realizan la curaduría y gestión en los museos. A su parecer, este tipo de prácticas culturales deben ser reconocidas para tener lugar en políticas públicas nacionales.

“Se ha hablado mucho a la necesidad de no responder a la violencia con más violencia, de atender sus causas estructurales. Parte importante de ello es el rezago a los derechos culturales, por ello tenemos que hablar de una redistribución de la riqueza cultural; hay prácticas que se han concentrado en la capital del país y en las clases sociales más altas. Sin embargo, la producción de culturas populares, urbanas, e indígenas, también debe tener forma en los espacios de nivel nacional”, afirmó.

akc

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