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¿La tenía el local o es el rito de paso hacia mi infancia?
De la mano de mis abuelos

entro en la Confitería Richmond de la calle Florida
Todo un mundo me espera bajo una luz tenue
el descubrimiento de un interior
Una niña aprendiendo que hay lugares
a los que sólo se ingresa
por una puerta que se abre de otro modo
Sitios que son exclusivos porque te permiten notar
cuando te introduces en ellos
y das tu primer paso hacia su demarcación
Invisibles contornos
de espacios que luego crecen hacia adentro
Todos tenemos
algún lugar que nos visitó a nosotros
cuando estuvimos de visita
Un salón que fue más profundo
unos peldaños al fondo que subían
misteriosamente
allí donde mi padre me compró mi primer libro
Dailan Kifki
en el Ateneo de Buenos Aires
Las interminables escaleras blancas de mi colegio
Normal # 9 en la calle Sarmiento
que parecían escalinatas de mármol de un falso palacio
¿Adónde me conducen ahora?
Recuerdos que aparecen distorsionados
para amplificar su sentido
y llamar tu atención
No es que tengamos mala memoria
es la forma que adquiere una vivencia que será esencial
para saber más de ti
Me dejo llevar y logro traspasar el primer tramo
Regreso para intentar atravesar la cortina que separa
un recinto de otro en el mismo circuito
de calles y momentos
hasta llegar de vuelta a Corrientes 2135, segundo piso “C”
donde vivíamos
Salgo en la dirección inversa
de adentro hacia afuera
y al deslizarme sin permiso por los escalones
de un piso a otro
encuentro abierta la puerta de un vecino
Velan a un muerto
Me asomo con un paso
a través de un segundo
que aún no termina
No todas las puertas te llaman a ti