Confabulario

Una galería intercontinental

Un texto sobre la galería Yuri López Kullins, misma que cuenta con sedes en Madrid y CDMX y funciona como puente intercontinental para artistas emergentes

La galería explora el diálogo entre explosiones cromáticas y obras más sobrias. En la imagen Colorina III (acrílico sobre tela) de Vladimir Cora. Crédito: https://yurilopezkullins.com/
15/02/2026 |01:04
Alberto Vital
Autor de OpiniónVer perfil

Yuri López Kullins ha abierto una galería en la Ciudad de México (lo hizo hace ya trece años) y una sede en Madrid (hace nueve años).





Converso con ella acerca de las características de la galería, y empezamos por los respectivos entornos. La sede en México se encuentra sobre Insurgentes Sur, a unos pasos del Caminero, esto es, de la salida a Cuernavaca. Se ubica en un pequeño centro comercial con algún restaurante y cuenta con estacionamiento. Esta última especificación no es irrelevante: la Ciudad de México exige desplazamientos muy largos y de hecho se compone de antiguas villas, ciudades e incluso reinos previos a la llegada de los españoles. Hoy tiene la demografía de un país en unos pocos miles de kilómetros cuadrados. El estacionamiento facilita el acceso oportuno a las diversas actividades que Yuri y sus magníficos equipos organizan a lo largo del año. Si nos preguntáramos qué tan cerca del Centro se encuentra la sede, podríamos respondernos que el centro más próximo es Tlalpan, el cual conserva un cierto sabor originario, en parte de poblaciones milenarias, en parte de construcciones centenarias.

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Crédito: https://yurilopezkullins.com/

–Tlalpan es un pequeño Coyoacán –me avisa Yuri–. Conserva una preferencia por los establecimientos locales. No tiene cajeros automáticos.

La sede madrileña se sitúa más cerca del centro de una urbe que por razones urbanísticas afincadas en la historia carece de un Zócalo como núcleo y como nudo irradiador hacia toda la urbe. La galería abre puertas en la calle Santa Brígida, barrio de Chueca, a un paso del templo de San Antón, donde el padre Ángel García encabeza un “hospital de campaña” que no cierra a ninguna hora ningún día del año: realiza el ideal pontificio franciscano de tener templos que nunca se cierran y que se abocan a atender a la gente en lo espiritual y en lo físico básico.

Quienes conocen Madrid saben que Chueca es un barrio muy vivo dentro de una ciudad de por sí muy viva. También es muy colorido.

–Es un barrio que se ha levantado –me dice Yuri.

Y es así como la galería se alza en dos ciudades que “son la puerta de entrada para América y para Europa”.

–Casi necesariamente ponen un pie en Madrid quienes vienen a Europa desde América Latina. Y es una ciudad que se deja caminar. México es también una ciudad de enlace y de encuentro.

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En la sede madrileña el sábado 10 de enero de este 2026 Yuri y sus valiosas asistentes inauguraron una exposición que combina distintos niveles de cromatismo: desde una paleta en negro y grises sobre blanco hasta estallidos cromáticos que alegran la vista en días de invierno.

–Tenemos artistas que explotan en el color y artistas que tienen una paleta minimalista –añade–. Con cada exposición buscamos que las piezas dialoguen entre sí.

Me cuenta asimismo que, tanto en Madrid como en México, la galería promueve a artistas emergentes, no sólo jóvenes, sino artistas a quienes un medio muy competitivo y saturado no alcanza a hacerles la justicia que se merecen.

–No logran colocarse –agrega–, aunque ya tienen un recorrido.

Dentro del arte contemporáneo, la galería busca “un rango medio” entre el arte conceptual, altamente abstracto, y un arte figurativo que jugaría entre las tradiciones centenarias y las aportaciones de las vanguardias.

Conversamos un momento sobre Arturo Rivera y Rafael Cauduro, dos artífices mexicanos que son modelo de tratamiento de una estética radicalmente figurativa, pero con nuevas perspectivas.

Entre sus artistas cercanos, Yuri menciona a Alberto Castro Leñero, al nayarita Vladimir Cora, a Gabriela Rosada, a Guadalupe Cámara, que ha sido maestra de escuelas de arte en Madrid e imparte docencia, al fotógrafo Manolo Cue, a Cristina Arnero, a Rubén Salinas, mexicano que radica en Nueva York, a Aurora Caro, presente en la galería, a José Moño, zaragozano, joven.

La sola existencia de una galería mexicana en España, con obra completamente diferente, ya sorprende al público local.

–Y es que no podemos ser como las otras galerías.

Tenía que encontrar un nicho propio y parece que lo ha conseguido.

Entre las figuras históricas de quienes la galería posee obra, destaca el asombroso Saturnino Herrán, cuya temprana muerte era absolutamente inconcebible para su amigo el poeta zacatecano Ramón López Velarde.

Le pido a Yuri que me hable de su propia trayectoria.

Proviene de Acapulco, Guerrero, y desde muy joven descubrió la fuerza y la energía de la pintura.

–Quedé atrapada en el arte. Hice estudios de Administración en la unam. Pero continuó mi conexión con el arte. Decidí tomar talleres y clases y tuve la oportunidad de conocer gente valiosa. Empecé a observar que mi labor en el medio era generar mecanismos para que salieran adelante artistas que no tienen una preparación que les ayude a llevar en paralelo la parte artística y la parte comercial y quedan encasillados como artistas “pobres”. Padecen el ciché de “artista igual a pobreza”.

Había llegado a la conclusión de que su destino no era pintar, no era exponer, sino convertirse en un vínculo entre quien compra y quien produce.

––Y así mantenemos el ecosistema de un medio muy difícil, cuyas puertas no se abren fácilmente.

En sus inicios carecía de un lugar fijo y comenzó haciendo “itinerancia”.

––Pero llegó el momento en que teníamos que tener un establecimiento para darles un lugar más seguro a los artistas y presentarlos con un nivel digno.

Y es así como se fue gestando esta galería intercontinental gracias a una mujer valiente y trabajadora.