Confabulario

La materia de la vida. Reseña de De vera Vita

Reseña del libro del francés François Jullien, quien explica por qué vivir no es aprender a ser feliz, sino atreverse a lo desconocido

François Jullien es un reconocido filósofo francés y ha publicado ensayos como La identidad cultural no existe (Taurus, 2017) y Elogio de lo ínsipido: a partir de la estética y del pensamiento chino (Siruela, 1998). Crédito: HANNAH ASSOULINE.TOMADO DE EDITORIAL SIRUELA

La materia de la vida se halla en la realización de la vivencia cotidiana, en las rutinas, monotonías, pequeños y grandes dramas que constituyen las experiencias concretas, ya sean corporales, sentimentales o laborales, mediante las cuales los individuos afirman su identidad y pertenencia a una comunidad histórica determinada.





A estas acciones y relaciones entre las personas, Wilhelm Dilthey las llamó vivencias (Erlebnisse), mientras que Miguel de Unamuno las situó en su concepto de intrahistoria para explicar al "hombre de carne y hueso", ajeno a las abstracciones de la filosofía clásica; en el mismo orden de ideas, José Ortega y Gasset consideró que la vida de los hombres y mujeres se desarrolla en una realidad radical en la que la circunstancia influye en sus proyectos y decisiones. Es famosa su frase: "Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo"..

Valgan estas palabras preliminares para recordar que en la actual posmodernidad pareciera que la filosofía se ha desentendido de los sujetos reales e históricos y los ha dejado en manos de los predicadores de la felicidad, llámense pastores, sacerdotes, locutores, líderes de opinión o influencers, quienes se aprovechan de una masa acrítica, necesitada de consuelo y de auxilios espirituales, a la que ofrecen paraísos de ensueño en medio de una charlatanería proverbial y vergonzosa.

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Por eso resulta de gran interés la obra De vera vita. Pequeño tratado para una vida auténtica (trad. Susana Prieto Mori, Siruela, 2022), de François Jullien, donde el autor nos explica que vivir no supone aprender fórmulas para ser felices, sino evitar la rutina y el sinsentido de una vida carente de expectativas, resignada e incapaz de abrirse a las nuevas posibilidades des. Acceder a una vida verdadera debe partir del ejercicio del pensamiento.

De verdad vita, consta de siete apartados, cuyos títulos, marcan las líneas argumentativas sobre las que habrá de profundizar. Empieza con la "Vida ausente", donde demuestra que la rutina y la costumbre suelen apagar la existencia y, frente a este vacío, algunas personas practican "Las dos vidas", una pública y otra oculta; asimismo, en el mar de las confusiones se piensa en la "verdadera vida", equiparándola con la "vida bella", "buena y dichosa", como si se tratara de un ofrecimiento del mercado de la felicidad que también resulta falso, y, al no lograrse el ideal, las personas se resignan o se estancan; otras más se alienan y sustituyen sus carencias internas con los satisfactores materiales.

En este contexto, François Jullien orienta a sus lectores para que mantengan la apertura a las nuevas posibilidades, pero desde su circunstancia, como diría Ortega. Además, al reflexionar sobre su condición, reafirman parte de su esencia, pues, como suponía el poeta Hölderlin, pensar con profundidad nos permite apreciar el mundo con mayor intensidad.

En una sociedad secularizada, la creencia en una vida después de la muerte se ha perdido. El mundo de las Ideas de Platón estaba destinado a los filósofos, mientras que el paraíso cristiano es para los no pecadores, quienes han renunciado a su tiempo presente en pro de un edén escatológico, como dice santa Teresa de Jesús en sus memorables versos: “Aquella vida de arriba / es la vida verdadera; / hasta que esta vida muera, / no se goza estando viva…”. Pero para las personas de carne y hueso que carecen de la sensibilidad mística es necesaria, nos dice Jullien, la vinculación con los demás a través del amor, el arte, la literatura, la amistad, el viaje y la apertura a lo desconocido.