Cambios en Efiartes no abren puentes entre artistas y empresarios

A pesar de las modificaciones en los estímulos fiscales continúan los vicios que dificultan el acceso al apoyo económico; lo que evidencia la inexistencia de una cultura de mecenazgo

Cambios en Efiartes  no abren puentes entre artistas y empresarios
Foto: Cortesía. Pili Pala
Cultura 14/09/2021 02:30 Alida Piñón Actualizada 09:52
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La modificación a los Efiartes, dicen gestores y artistas, no sólo no cambió los viejos vicios con los que venían operando —como la falta de regulación de los gestores o brokers, quienes solicitan porcentajes del estímulo o de taquilla a cambio de ser los vehículos para acceder a patrocinadores—, sino que también hizo más difícil su acceso, pues se acortaron los tiempos para encontrar contribuyentes.

Además dejó en evidencia, una vez más, de que no existe la cultura del mecenazgo, que los empresarios no sólo no saben que existe un estímulo fiscal que establece el artículo 190 de la Ley del Impuesto sobre la Renta (LISR) orientado a apoyar la industria cultural nacional y fomentar el acceso a las artes y la cultura, tampoco quieren participar por falta de interés e información, y las instituciones culturales no están creando los puentes entre la comunidad artística y empresas.

En diciembre del año pasado, el entonces secretario de Hacienda, Arturo Herrera, y la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, anunciaron, a través de un video difundido en redes sociales, que habría un cambio en la operación de los estímulos fiscales a la creación artística y cinematográfica (Efiartes y Eficine), pues primero se pondría en el centro la calidad artística, por encima de la habilidad para contar con patrocinadores que podían deducir el Impuesto sobre la Renta (ISR) en proporción a su aportación.

Y es que, según el propio Herrera, quienes accedían a los Efis “conocían empresarios” y “sabían cómo operaba el mecanismo”. Con el cambio de visión, dijo, todo se iba a basar “en los méritos artísticos”.

Es más, los artistas ya no tenían que buscar a empresarios. Y Frausto aseguró que los estímulos serían “más incluyentes”.

El año no se ha cerrado y los resultados tangibles de esta modificación se conocerán en octubre próximo, cuando, finalmente, se haga público el número de proyectos apoyados y se sepa si se consiguió el monto máximo a distribuir de 200 millones de pesos por ejercicio fiscal.
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De momento, dice Paulina Soto, especialista en Efiartes y fundadora de En Su Tinta Producciones, empresa creada para acercar este estímulo fiscal a artistas, la modificación sí permite que cualquier artista pueda ingresar su proyecto para ser evaluado y son las secretarías de Hacienda y Cultura, y el Instituto Nacional de Bellas Artes los que determinan si es susceptible de ser beneficiado.

“Esto sí ayuda porque ya podemos ir con los empresarios con un proyecto preevaluado y eso les genera más certidumbre. Antes, llegaban juntos a solicitar el estímulo y podían pasar dos cosas: había un error en las carpetas y no se aceptaba o el proyecto se declaraba no viable, así que se consideraba que los empresarios podían pensar que era una pérdida de tiempo. Ahora, si el proyecto ya está aprobado, lo que sigue es que el empresario sea candidato a recibir el estímulo. En este sentido, sí es un acierto”, dice Soto.

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 Imágenes de Tártaro. Réquiem de cuerpo presente por el niño que aprendió a matar, escrita por Sergio López Vigueras, llevada a escena de Colectivo TeatroSinParedes, con dirección de David Psalmon. Foto: Cortesía. Pili Pala

Sin embargo, en el camino algo falló. El dramaturgo y productor Hugo Alfredo Hinojosa dice que se recibió con ánimo esta modificación porque aquellos proyectos que se enfrentan a la renuencia de las empresas que sólo buscan “proyectos familiares, bonitos, que no comprometan sus marcas”, tendrían más oportunidades para encontrar patrocinios. No fue así, dice, pues ni Cultura ni el INBAL facilitaron los puentes con los posibles aportantes. “Las cosas no cambiaron de fondo, todo sigue igual”, ataja.

El documentalista y productor Alejandro Villalobos fue preseleccionado con una obra de teatro con temática LGBT y, dice, no recibió ninguna propuesta de aportantes. “Es la primera vez que aplico, me tomó dos meses de intenso trabajo para poder concretar 28 carpetas, no hubiera podido armarlas sin la asesoría del productor y gestor Eloy Hernández. Me enseñó que todo es revisado con microscopio. Pero al final, como tus datos de contacto son públicos en la plataforma en la que debes subir tu proyecto, sólo me llamaron brokers y artistas que querían sumarse a trabajar conmigo. ¿Fue así por el tema de la obra? No lo sé”, dice.

Villalobos no es el único que no fue buscado por las empresas; a decir de Soto, no ocurrió con ningún proyecto preseleccionado. Y no sólo eso, los proyectos preseleccionados tuvieron únicamente 30 días para conseguir una empresa.

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Escena de Fariseos, de Hugo Alfredo Hinojosa. Foto: Cortesía. Pili Pala

“El área de oportunidad está en que las autoridades promuevan y difundan el programa. La utopía era que el artista metiera su proyecto a una plataforma para que los contribuyentes la revisaran, contribuyentes que ya supieran que existe porque ya se les había invitado, pero no sucedió. De modo que el artista se da cuenta que nadie leyó su proyecto excepto brokers y gente que, de manera fraudulenta, empezó a buscarlos para pedirles dinero por adelantado”, dice Soto.

El INBAL aseguró en un comunicado que en julio pasado se contactó a 30 empresas y cámaras empresariales de diferentes ramos y que mostraron un creciente interés en el estímulo, el cual era desconocido para muchos de ellos. Los artistas consultados, dicen, no conocieron a ninguna. “No hay pruebas de que eso sucedió, si ellos dicen que sí, que lo demuestren”, ataja Soto.

Carlos Lara y José Manuel Hermosillo, expertos en legislación cultural, coinciden en que la Secretaría de Cultura y el INBAL podría implementar otros vías de enlace con la iniciativa privada. “Esta administración que tanto le gusta el lenguaje agrícola podría crear un jolgorio, un tianguis, que acerque a los artistas. Por otro lado, los artistas necesitan profesionalizarse, que las autoridades faciliten esa profesionalización. Y se tiene que reconocer la figura del gestor”, dice Lara.

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Ensayo y escenificación de la ópera El juego de los insectos, de Federico Ibarra, producida por Julián Robles con estímulo de Efiartes; en Bellas Artes en 2018. Foto: Archivo. El Universal

El productor Julián Robles, quien para este año ha solicitado el monto máximo permitido para la creación de una ópera, también advierte que la figura del broker y del gestor debe existir, pero también ser regulada. “Es un trabajo muy profesional, cuando se les excluyó todo se hizo chueco porque ahí siguen y son necesarios”, dice.

El director de escena David Psalmon cuestiona: “Nosotros fuimos preseleccionados y por primera vez no conseguimos patrocinador. Es posible que las empresas tuvieron poca utilidad, que la pandemia haya influido en la situación financiera de la iniciativa privada, pero necesitamos saber por qué este año, en este contexto, con estas modificaciones, hay muchos que no conseguimos aportante”, dice.

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Según el INBAL hay 123 proyectos susceptibles de recibir el estímulo fiscal Efiartes. En las próximas semanas se sabrá cuántos lo recibirán y se podrán tener más elementos para medir el éxito o fracaso de este cambio.

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