A lo largo de los últimos días le hemos contado en estas páginas cómo distintos gremios del sector cultural, como el escénico y el editorial, han realizado diversas propuestas dirigidas a las autoridades federales y locales, con el fin de que haya un plan de apoyo para el impacto económico inminente por el Covid-19. La Secretaría de Cultura federal ya anunció el programa Contigo en la Distancia que, hasta el momento, otorgará 40 millones de pesos, así como 32 millones de pesos para apoyos estatales, uno por cada entidad, así como el pago de funciones previstas entre el 20 de marzo y el 20 de abril. Y con el INBAL, lanzaron otra que beneficiará a 85 espacios independientes con hasta 150 mil pesos. Medidas que, para algunos, son buenas pero muy limitadas porque no servirán para mitigar el daño a largo plazo. La Secretaría de Cultura local hizo lo propio pero, nos dicen, no sólo se ha visto poco receptiva, también muy coda. Hasta ahora sólo garantiza reprogramación de funciones que serán pagadas después de que se lleven a cabo; propone mesas de trabajo cuando se levante la contingencia y lanzó una convocatoria dirigida al público para que haga un video con una obra cómica o de cabaret “que aborde el momento actual de las artes escénicas en un contexto de contingencia”, el ganador se llevará $25 mil, nada despreciables, pero es sólo un premio. ¿Le pagarán al comité evaluador? No lo dicen. Y lanzó una convocatoria, igual al público, para grabarse cantando una canción, los ganadores se subirán a una plataforma. Y tan tan. Nos cuentan que los bonos de reconocimiento que el secretario Alfonso Suárez del Real ganó a principios de año cuando organizó mesas de trabajo con el gremio cultural, van en franca depreciación.
“El calor es bueno contra el coronavirus y hoy amaneció especialmente caliente. Ojalá y así siga porque ayuda a destruirlo”. Esas fueron las líneas de uno de los más recientes tuits de la escritora Elena Poniatowska, publicado justo este sábado. Y lo que podía haber sido un comentario como muchos otros, en cuestión de minutos generó todo tipo de respuestas. Las más suaves eran acusaciones de desinformación y las que le siguieron fueron escalando el tono. Algunos incluso la acusaron de incumplir con las reglas de Twitter con este mensaje que, señalaron, pone en riesgo la salud y la vida de los mexicanos al difundir remedios caseros sin sustento científico. Lo que reconfirma este mensaje es que los ánimos están muy caldeados y que cualquier comentario puede usarse para azuzar la división.