"Hippies" drogados de todas las clases sociales, tres muertos y otras escenas extrañas que se vivieron en el festival Avándaro

Hace 50 años, el Festival de “Rock y Ruedas” de Avándaro fue un evento que se prestó “para filosofar, para ver cómo son los jóvenes de nuestro tiempo, qué piensan, cómo actúan, de qué huyen… pero sobre todo, por qué se drogan”, se lee en las páginas de EL UNIVERSAL en 1971

Avándaro: "Hippies" drogados, tres muertos y otras escenas extrañas del festival
Foto: Hemeroteca El Universal
Cultura 18/09/2021 14:07 Redacción México Actualizada 14:09
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Con una mirada de fuera, un enviado especial de EL UNIVERSAL cubrió el festival de “Rock y Ruedas” en Avándaro, Estado de México.

En esta crónica, el periodista Xavier Mendoza Maya da cuenta del comportamiento de la juventud mexicana en la década de los 70. En un tono ajeno a la comunidad que se reunió en Avándaro, Mendoza Maya reporta desde la alimentación, vestimenta, vicios y lecciones del “argot” juvenil que dieron colorido al evento.

“(...) el Festival de “Rock y Ruedas” de Avándaro, un hecho que se presta para filosofar, para ver cómo son los jóvenes de nuestro tiempo, qué piensan, cómo actúan, de qué huyen… pero sobre todo, por qué se drogan”, se lee en las páginas de la edición del 12 de septiembre de 1971.

En un festival donde el alto consumo de drogas, como el LSD y la marihuana, llamó la atención cómo las autoridades se “hicieron de la vista gorda”. “Si detenemos a los que fuman mariguana, se acaba el festival”, declaró un policía a El gran diario de México en aquel entonces.

Así fue como EL UNIVERSAL cubrió el festival Avándaro en 1971. 

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Foto: Hemeroteca El Universal
 

Una fiesta de amor, música y… drogas

12 de septiembre de 1971

Por Xavier Mendoza Maya, enviado especial de EL UNIVERSAL

AVÁNDARO, Edo. de México, 11 de septiembre de 1971.- Avándaro, que en tarasco significa “lugar del cielo” y en náhuatl “morada de los dioses”, a 1,800 metros sobre el nivel del mar, y de tradicional hospitalidad y ambiente apacible, se convirtió hoy en sede una extraña reunión: la de 1000,000 jóvenes que asistieron al primer festival de “Rock y Ruedas”.

El festival fue, para la gran mayoría, un pretexto para desenfrenar su afición por las drogas, pues el uso de la mariguana, por ejemplo, fue abierto, ya que era, en el pensamiento de miles y miles de “hippies” de todo el país, y aun del extanjero, parte de la diversión, y hacer el “viaje” o ponerse “macizos” era fundamental para estar en “comunión permanente con la Naturaleza (sic.)”.

Al grito de “aliviánate chava o gorda”, esos jóvenes, muchos con los ojos enrojecidos, tal vez porque caminaron durante todo un día y una noche, o por los efectos de la “mota” (mariguana), dieron paso a sus pasiones y también, ¿por qué no?, a su gusto por el rock, el soul o los spirituals.

Desde la salida de la ciudad de México, hasta el pueblo de Valle de Bravo, y desde el miércoles anterior, cientos de hombres y mujeres, a pie, portando las inclemencias del clima -torrenciales aguaceros y tremendo frío- en automóviles, camiones, especialmente fletados, en motos- los “Ángeles Diabólicos” o “Nacidos para Perder”- proliferaron.

Un detalle que habla de ese interés fue el ver a un “hippie”, con muletas, “acelerar” el paso a fin de llegar en las primeras horas del sábado y escoger un buen lugar (aunque para ellos cualquier rincón es bueno) para disfrutar el festival. 

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Extraña convivencia

“Hippies” o gente “snob”, ricos y pobres, algunos vistiendo andrajos, otros descendiendo de poderosos Mustang o Javelin, vivieron durante varias horas en única comunión. El sexo no importaba. Apilados, improvisadas tiendas de campaña o bajo simples (...) de a peso”, que venden en los mercados, o como techo un cielo nublado, los jóvenes cantaron, fumaron de la “achicalada”, hicieron el amor (los lugares obscuros abundan), oraron, ¿a quién?, o simplemente callaron para meditar.

“Agarra tu patín chavo”

El argot de estos grupos fue lo común y quien entendía, o era de la “momiza” o estaba fuera de “onda”.

Las “tortas” (mujeres) vistiendo “hot pants”, pantalones acampanados o minifaldas, junto a los (...) “atizándole” al lío de “cannabis”, cuidándose de la “tira” (policía), aunque hay que aclarar que, dice un dicho muy popular, “ésta se hizo de la vista gorda” y extraoficialmente se supo que los agentes tenían órdenes de no detener a quienes estuvieran fumando mariguana, o dándose grandes “agasajos”, a menos que armaran escándalos. 

“Agarra tu patín chavo” -alguien preguntó dónde y qué es Woodstock (seguramente estaba “out”)- era la consigna. Y todos al conjuro de la (...) que interpretaron los grupos “Peace and Love”, de Tijuana; “El amor”, de Monterrey; “El Ritual”, (...) de Tijuana, y “La Tinta Blanca”, del Distrito Federal, entre otros muchos, pasaron 12 largas horas -para quien no gusta de la música- de recital al aire libre y en comunión con la Naturaleza (sic).

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Foto: Hemeroteca El Universal

Despliegue de vigilancia

El despliegue de vigilancia (...) extraordinario. En las primeras horas tomaron posición 120 soldados perfectamente armados y pertrechados, al mando del mayor Alfonso Caicedo Pérez, comisionado para este servicio; 50 agentes de la Policía Judicial del Estado, al mando del comandante Cuauhtémoc Cárdenas, que, por otra parte, realizó un trabajo eficiente y estuvo, al igual que la “chaviza”, pendiente del festival durante más de 24 horas sin descansar.

Los agentes estaban confundidos entre la heterogénea asistencia.

La judicial federal, al pendiente

Miembros de la Policía Federal y de la Dirección Federal de Seguridad con agentes jóvenes, se situaron en sitios estratégicos, principalmente en los lugares de acceso, a fin de impedir que provocadores profesionales se infiltraran entre los grupos de “hippies” y alteraran el orden.

Insistentes rumores corrieron en el sentido de que había consignas de motivar disturbios y provocar a las fuerzas armadas.

Siguiendo con el alarde de vigilancia, además de los ya mencionados, había 180 miembros de las fuerzas armadas del Estado, también armados con rifles y 120 agentes de la Policía de Tránsito. 

Los primeros informes recibidos en el centro de prensa fueron en el sentido de “sin novedad”, pero los hechos reales habrán de conocerse hasta mañana, al terminar el festival y que todos los comandantes y jefes de secciones rindan sus partes. 
 

Ese día llegó

Los habitantes de Valle de Bravo y de Avándaro nunca se imaginaron que un día, sus localidades de grandes bellezas naturales serían “invadidos” por una “marabunta” de “hippies”, pseudo “hippies”, “apretados” o “chavos fresas”. 

Amor y paz

El símbolo de “Amor y paz” en collares, hebillas y muchas otras formas, era el adorno más popular. Parte del folclor fueron también los “sandwichs” (sic.), las Cocas -de beber-, el café con su respectivo “piquete”, las populares tortas, los huaraches, las tiendas de campaña y los baños en “traje de rana”. 

Los alimentos escasean

Como era natural y al no preverse que más de 100.000 jóvenes vendrían de los más diversos puntos de la ciudad (había “hippies” y “chaviza” de la Guerrero, la Roma, Doctores, Oriental, Morelos, Tacuba, Peralvillo, Lomas, Polanco, Coyoacán, C.U., Moctezuma, etc.) los alimentos escasearon -la verdad es que poca gente se enteró de ello ya que para comprar una Coca Cola o un sandwich (sic.) había que hacer largas colas. Lo bueno fue que cada quien llevó su comida y el que no… bueno como “todos eran hermanos”, sin duda no faltó un “carnal” que les ofreció un pedazo de “tortuga”.

“Yo conozco un lugar arriba, en las montañas donde llueve, brilla el sol y hay música, bellísima música”. Bajo este lema se desarrolla el Festival de “Rock y Ruedas” de Avándaro, un hecho que se presta para filosofar, para ver cómo son los jóvenes de nuestro tiempo, qué piensan, cómo actúan, de qué huyen… pero sobre todo, por qué se drogan.

El problema es el regreso. Muchos lo comienzan a pensar al despuntar el alba, otros prefieren no hacerlo; total, lo que importa es disfrutar el momento.

 

“¡Avándaro!... ¡Paz y amor! Mari… Mari… Mariguana”

13 de septiembre de 1971

Por Xavier Mendoza Maya, enviado especial de EL UNIVERSAL

El paroxismo en su máxima expresión fue, en síntesis, el Primer Festival de Rock y Ruedas que de las 20.00 horas del sábado a las 8.30 del domingo, se celebró en esta población.

Ver a más de 100,000 jóvenes, un 90% intoxicados con mariguana y otras drogas, contonearse al ritmo del rock y el soul, soportando un fuerte aguacero durante varias horas y sufrir un intenso frío en la madrugada, fue un espectáculo inolvidable.

Fueron más de 12 horas de delirio, degeneración, pero en esto tal vez haya que reconocer en los jóvenes algo favorable: el orden general no fue alterado y no se suscitaron escándalos graves.

La policía, definitivamente, sólo hizo acto de presencia para “cuidar el orden”, pero nunca impidió que frente a ellos o junto se fumara mariguana o se consumieran pastillas de LSD y que mujeres y hombres se desnudaran para bailar, etcétera.

Lo de anoche y esta madrugada en mucho recuerda a la euforia del Carnaval de Río de Janeiro, Brasil, con la diferencia de que en lugar de samba había rock y soul.

El grupo Peace & Love mostró gran calidad artística y fuerte impacto popular, impulsó a los asistentes a corear, durante más de 15 minutos la canción ¿sugerente para el momento?: “Mari… Mari… Mariguana”.

También el grito de “Avándaro… Avándaro” se convirtió en el himno de guerra de aquella multitud. Ignoro cuántas veces lo escuché.

El ambiente era tenso, pero cualquier persona, aun cuando no fuera “hippie”, podía circular por el área donde se celebraba el Festival, sin ser molestada. Una de las características de los “hippies” es el respeto a “sus hermanos".

Un acto irresponsable fue el que un “hippie” bien “motorolo” (mariguano) ondeara una bandera mexicana que, en lugar del Escudo Nacional con el águila, tenía el símbolo de “Paz y Amor”. Asimismo, el que varias jóvenes fueran desnudadas y vejadas por grupos alborotadores, quienes ante la súplica de quienes fungían como maestros de ceremonias o conductores del programa: “aliviánense”, “aliviana a tu hermano”, calmaban sus ímpetus por algunos minutos, para volver más tarde a la carga.

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Esto sucedía sólo en determinados sectores, pues en el resto del área todo era tranquilidad. 

“Aliviana a tu hermano”, “aliviáname doctor, que vengo grifo”, son algunas de las expresiones más frecuentes en esa noche inolvidable.

Fue la primera vez que en México se celebraba un acto de tal naturaleza y realmente sorprendió el orden imperante, aunque, volvemos a señalar, fue también la ocasión de ver a la policía solapar a los jóvenes viciosos.

Atención intoxicados

El puesto de socorros instalado en el área del Festival atendió, del viernes anterior a la mañana del domingo, a aproximadamente 1,000 intoxicados por exceso de drogas, principalmente “mota” (mariguana).

Lo dramático del caso es que el promedio de edad de los intoxicados era de 17 años. Muchas mujeres, casi niñas -había casos de “motorolas” y “pastillas” hasta de 12 años-. Es más, una jovencita fue atendida tres veces en un mismo día. Algunas requirieron de 3 a 8 horas para recuperarse.

El reporte oficial indica las siguientes intervenciones: 5 gastroenteritis, una presión en prepucio, 4 fracturas de tobillo, una fractura de hombro, 15 heridas, cortaduras, 5 quemaduras, 20 intoxicados con pastillas, 50 con enervantes, principalmente mariguana, 5 por picaduras de insectos, una de apendicitis aguda y varios casos de gripe.

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Foto: Hemeroteca El Universal

Un muerto

El informe de las autoridades fue “sin novedad”, exceptuando un “hippie” muerto. Este sujeto hasta ahora no identificado falleció ahogado, al entrar a nadar a un arroyo, estando intoxicado con mariguana. Las averiguaciones se concentraron en Valle de Bravo.

El comandante Cuauhtémoc Cardenas, jefe de la Policía Judicial del Estado, “peinó” la zona del festival al mando de 50 hombres, muchos de los cuales se encontraban confundidos entre los “hippies”.

Los soldados, armados con rifles y apostados en lugares estratégicos, al mando del mayor Juan Calcedo Pérez,  no intervinieron y se concretaron a realizar una supervigilancia. La “hipiza” no provocó a los soldados.

Otros accidentes ocurrieron en la carretera de Toluca a Valle de Bravo, pero sólo arrojaron lesionados leves.

Ambiente contagioso

Era tal el ambiente que hombres y mujeres, de todas las edades bailaron y cantaron por horas y horas, dando la impresión de estar poseídos.

¡Avándaro… Avándaro..! “Paz y amor… Paz y amor… Mari… Mari… Mariguana”.

Cinismo

De la forma más cínica los “hippies” se drogaron. Algunos formando un círculo en torno a su “maestro” y en compañía de otros “hermanos” fumaban un carrujo con todo un ceremonial.
 

Los más lo hacían a la vista de todos, forjando sus carrujo y “dándoles las tres”... y muchas más.

A todo esto la policía señaló: “Si detenemos a los que fuman mariguana, se acaba el festival”.

Rock y soul

Los grupos que mayor éxito alcanzaron fueron los de “The Dugs Dugs”, “La Tinta Blanca”, “Peace and Love”, “Ritual” y “La División del Norte”.

Cada uno cautivó a un público expectante que parecía no tener conciencia del tiempo… y que deseaba que el festival se prolongara por varias horas, quién sabe hasta cuándo.

Los acompasados golpes a las tarolas, bongoes y tubas, marcaban el ritmo y éste era seguido por los “hippies”.

Ordenan terminar

A las 8.30 horas sin aviso alguno -qué bueno que así fue-, el festival terminó. Desde las 6 horas miles de jóvenes iniciaron el regreso a casa.

Para las 9 horas, un cincuenta por ciento había abandonado el pueblo, y para el mediodía sólo permanecían algunos jipis (sic.) y Avándaro “Morada de los Dioses”, volvía a recobrar su tradicional ambiente de tranquilidad.

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Foto: Hemeroteca El Universal

Carretera congestionada 

Según los reportes de la Policía de Tránsito del Estado de México, la carretera del Valle de Bravo a Toluca estaba totalmente congestionada. La marcha de los vehículos era a vuelta de rueda.

500 autobuses 

Los organizadores del Primer Festival de Rock y Ruedas contrataron 500 autobuses para el retorno de los asistentes al festejo. Estos no tuvieron que pagar un solo centavo por el servicio, manifestando su alegría al conocer la noticia.

Daños

Basura por doquier era el panorama que presentaban en las primeras horas de la mañana los lugares en donde se presentó la multitud. Restos de comida, banderolas -cosa rara, no había retratos del Che Guevara-, zapatos calzoncillos, sombreros, botellas y algunas otras prendas de vestir formaban esos desperdicios.
Alguien hizo el comentario que dada la cantidad de mariguana que se consumió y que algunos “hippies” hayan sembrado semillas, dentro de poco habrá en Avándaro un “paraíso para los motorolos”.

Tres muertos

TOLUCA, México. 13 de septiembre de 1971.- Tres muertos y varios lesionados es el saldo que hasta la tarde de hoy, se había reportado a las autoridades, tanto estatales como de la Policía Federal de Caminos, como consecuencia de la gran afluencia de jóvenes al Primer Festival de Rock y Ruedas, en la población de Avándaro.

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De los muertos, no se sabían los nombres, uno se ahogó en la presa de Avándaro, otro fue atropellado en las inmediaciones del Valle de Bravo y el tercero murió en la volcadura del automóvil placas DRM-62 del Distrito Federal: otros cinco lesionados en este último accidente fueron hospitalizados en Valle de Bravo.

Penoso retorno

A partir de las 7.00 horas de hoy, se inició el retorno de los miles de asistentes al festival, ya que por la invasión de las pistas se suspendió la carrera automovilística que se había programado para hoy. 

Cientos de jóvenes ponen en peligro sus vidas y las de los conductores al caminar en la orilla de las carreteras, con el propósito de que alguien les dé un “aventón”, ese peligro se agrava pues los caminantes se encuentran en pésimas condiciones físicas por la caminata, el haber pasado la noche en vela y casi sin comer.

Se espera que continúen por la noche largas caravanas de caminantes, que incluso venden a cualquier precio, en las tiendas locales, sus lámparas de mano, cobijas y otras pertenencias a fin de procurarse un poco de dinero que les permita pagar su pasaje de retorno o comer algún alimento.
Docenas de camiones de carga pasan con jóvenes colgados de sus rejas, no obstante que hay una prohibición expresa para transportar pasaje en ese tipo de vehículos.

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Foto: Hemeroteca El Universal
 

Vandalismo

Tremendo vandalismo se registró ayer, principalmente desde el mediodía hasta la noche, en el trayecto de Valle de Bravo a Toluca, cuando grupos “hippies” que regresaban a pie, apedrearon a cuanto vehículo se negó a recogerlos.

Cerca de 10,000 “hippies”, cargando sus mochilas, cobijas, enseres de  cocina, etcétera, avanzaban formando grupos. En determinados sitios, y al ver acercarse algún vehículo, se acostaban en la cinta asfáltica para impedir el paso. También colocaban troncos y piedras.

El autobús que conducía a varios representantes de los diarios capitalinos fue apedreado. Cuatro cristales fueron estrellados, pero el chofer imprimió mayor velocidad y los “hippies” decidieron abrir paso.

En todo el trayecto quedaron más de 15 vehículos con los parabrisas rotos, además de abolladuras. También hubo algunos incendiados. Se ignora qué suerte corrieron sus ocupantes, ya que la policía ni siquiera apareció por ese trayecto.

Verdadera indignación había entre los automovilistas y entre algunos habitantes de Avándaro y Valle de Bravo que tenían que retornar a Toluca o a la Capital de la República, ya que en el recorrido ponían en peligro la seguridad de sus familias y sus vehículos.

Varias patrullas de la Dirección de Policía y Tránsito del D.F., así como ambulancias de la Cruz Roja, permanecieron desde la tarde hasta esta madrugada, a la salida de la carretera a Toluca, en previsión de desórdenes o para atender a los “hippies” que regresaron a la Capital a pie.

Negocio de 10 millones 

Por Jesús Michel, enviado especial de EL UNIVERSAL

Cerca de diez millones de pesos fueron las utilidades que obtuvieron los organizadores del Primer Festival de Rock y Ruedas que se efectuó en esta población.

La afluencia de personas, poco más de 300,000, la mitad compró boleto, dejó en las taquillas casi cuatro millones de pesos. El resto de las utilidades fueron obtenidas mediante las concesiones que se otorgaron a varias marcas refresqueras y cerveceras, además de la venta de alimentos que por cuenta del propio comité organizador se hizo en ocho tiendas llamadas “almacén” y en donde los cigarros tuvieron un costo del doble del autorizado.

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Foto: Hemeroteca El Universal
 

Reconoce el procurador que hubo delitos en Avándaro 

14 de septiembre de 1971

La Procuraduría General de la República reconoció ayer que en Avándaro, Estado de México, lugar en el que durante este último fin de semana se realizó el llamado “Festival de Rock y Ruedas”, se cometieron delitos contra la salud, consistentes en la posesión, tráfico, distribución y consumo de estupefacientes.

También se considera como un delito, dentro de los ataques a las vías generales de comunicación, el que diversas personas pusieran obstáculos en la carretera para obligar a los tripulantes de los vehículos que por ahí transitaban, a transportarlos gratuitamente.

“Vemos con alarma que las autoridades responsables de preservar a esta ‘juventud’, toleran y hasta promueven actos que minan el vigor físico y moral de la juventud”, dijo el Procurador General de la República, licenciado Pedro Ojeda Paullada, cuando se le preguntó por qué las autoridades competentes no habían actuado en ese festival. 

El reciente festival musical en Avándaro “fue el colmo de la tolerancia y complacencia gubernamental de los excesos de la ‘nueva generación’, que según dice “gobernará” al país y para la que trabajan los adultos con verdadera entrega”, agregó.

“Por ello estamos protestando y pedimos se apliquen las disposiciones correspondientes del código penal a los lenones organizadores de este asqueroso espectáculo que ha llenado de vergüenza a México”.
 

fjb

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