La nota de suicidio de Alba es el punto de partida de un grupo de amigas que no se conforman con el presente. Ante una ausencia así, emprenden sus búsquedas interiores, explica Valentina Manzini (Morelos, 1996), autora y directora de Alba. ¿Por qué se suicidó?, ¿cómo?, ¿en dónde? Una cuestión cobra forma cuando alguien actúa radicalmente y sin explicaciones: ¿por qué casi nadie habla al respecto si hay tanta gente deprimida?
La directora continúa: es una investigación con dos caras. Primero está la indagación sobre los trastornos mentales como un asunto introspectivo; después, el viaje a la manera de road movies como Y tu mamá también. “Así, quise indagar en mi propio proceso, en mi historia y en distintas historias testimoniales de depresión o con seres queridos que hubieran fallecido por suicidio”.
Manzini añade que la salud emocional y psicológica importa poco en un sistema cuyo motor es seguir funcionando: “Es un enfoque en el que lo que importa no es el bienestar. Parecemos seres prescindibles. Sin embargo, la subjetividad de cada persona vale y es importante porque tenemos la oportunidad de vivir así sea un rato. Esa es mi postura, hay que aprender a vivir bien”.

“La obra es interdisciplinaria y se usa el cine para ser parte de la aventura. También nombro que es un poco como thriller policiaco”.
El viaje sucede en una especie de México utópico: “Es un grupo de amigas que pueden viajar solas por México, de noche, sin temer por la violencia. Yo escribí la historia de esta manera a propósito porque hay un sueño de vivir en algún momento en este país, que no sea un territorio marcado por la violencia contra todos y, particularmente, contra las mujeres”.
Alba, de la compañía Mujeres Pájaro Teatro, está producida por Teatro UNAM. Puede verse en el Teatro Santa Catarina (Jardín Santa Catarina 10, Coyoacán) hasta el 26 de abril (del 2 al 5 de abril no habrá funciones), jueves y viernes, a las 20:00 horas, sábados, 19:00, y domingos, 18:00.