En el INBAL se apilan las carpetas de investigación por presuntas irregularidades y/o actos de corrupción. El primero, recordemos, es por la renta del Palacio de Bellas Artes para realizar un homenaje a Naasón Joaquín García, líder de la Luz del Mundo, preso en EU, donde es investigado por violación y pederastia; todos los informes relacionados con este tema fueron reservados por cinco años. El segundo caso fue por la apertura de plicas en algunos premios nacionales de literatura, el asunto fue tan grave que la entonces coordinadora Nacional de Literatura, Cristina Rascón, tuvo que dejar el cargo. Y el último caso ocurrió apenas hace unos días en la Coordinación Nacional de Teatro, después de que se informó en estas páginas que Verónica Albarrán denunció presuntas irregularidades en la Convocatoria de Teatro para Niñas, Niños y Jóvenes, en la que participó como miembro del Consejo Asesor de Programación, porque se anexó un proyecto no aprobado por el jurado. Tras días de que Albarrán externó ante diversas instancias su preocupación, hasta el jueves pasado la escucharon. Luego de una primera reunión con la directora de escena, la Coordinación Nacional de Teatro decidió investigar el tema, es decir, por lo pronto se investiga a sí misma por sus propias decisiones. Nada se sabe sobre los resultados de todo esto. ¿Y la transparencia? ¿Y la política de puertas abiertas?