Acabamos de cumplir 33 años. Aquella idea de nuestro rector fundador, José Sarukhán, sigue dando frutos. Se han sumado a sus esfuerzos los diferentes rectores, que han continuado apoyando su funcionamiento conforme a los objetivos de la UNAM de impulsar la docencia, la investigación científica y la difusión de la cultura; cada uno con sus distintos estilos, según las modalidades que le han impreso a su gestión y atentos a que el paso del tiempo ha exigido acomodarse a las cambiantes circunstancias a que se han enfrentado.

El propósito esencial de inclusión social se ha cumplido: otorgar becas a los estudiantes universitarios. Suman, a la fecha, más de un millón las que se han entregado. Las Fundaciones Slim y Harp han sido fundamentales.

Siempre nos anima pensar que estamos cambiando historias de vida y que, conforme a sus propios intereses y a su vocación, estos apoyos que otorgamos de la mano de la UNAM hacen más llevadero a nuestros estudiantes el paso por la Universidad.

A veces las becas han permitido que nuestros alumnos puedan cursar sus estudios fuera del país y, al preguntarles las condiciones de su viaje, muchos nos han respondido que es la primera vez que se apartan de su casa, que sacan un pasaporte, que viajan a otro país y que van a experimentar esta oportunidad de estudiar incluso en otro idioma. Esto constituye una gran ventaja en su formación y, al paso del tiempo, han expresado su interés en realizar posgrados para continuar con su ruta de superación: se ha sembrado en ellos el espíritu universitario.

Las diferentes circunstancias han traído nuevos y complejos desafíos. Enfrentarse a una pandemia de la magnitud del Covid fue un hecho trascendente. La UNAM estuvo a la altura y se nos permitió participar a través del programa Dona una Tablet y de apoyos para quienes no estuvieran conectados a la red.

Pero el Covid trajo consigo también nuevas y valiosas oportunidades. No interrumpimos nuestras actividades y nos volvimos expertos en el manejo de plataformas. El fruto es que ahora la educación a distancia es una realidad tanto para la UNAM como para la Fundación. Cada martes, a través de estos medios, se dan pláticas con la presencia de académicos que dan respuesta a las inquietudes de la audiencia. Este sistema interactivo se utiliza también los jueves, en los que, de nuevo, gracias a la generosidad de TV UNAM, se transmiten programas de divulgación científica, lo que ha generado un fructífero camino de interés por la ciencia. Contamos también con expertos de la comunidad científica, de la UNAM y de fuera, que comparten sus investigaciones gracias a que gozamos de un Consorcio que de manera informal se ha constituido con más de 25 centros de educación superior.

El Foro 20-20 lleva ya 12 ediciones, en las que se han tocado cientos de temas con especialistas de la propia UNAM, con agendas y ponentes que integramos con el apoyo de los coordinadores de áreas de nuestra Alma Mater.

En dichos Foros celebramos la autonomía de la UNAM con la participación de Vicente Quirarte, Javier Garciadiego y el inolvidable Sergio García Ramírez, quien afirmó contundente que dicha autonomía es como el oxígeno para la vida. Como recientemente ha expresado el rector Leonardo Lomelí: “La autonomía no se hereda: se ejerce y se defiende cotidianamente”.

Pero, de la misma manera, hemos impulsado los temas más vigentes: la educación superior, la salud –incluyendo la salud mental, cada vez más relevante–, la migración y, de enorme importancia, el aprovechamiento de la Inteligencia Artificial. Hemos hecho presentaciones con el telescopio y con el microscopio. Nos hemos sumado al Programa del rector y nuestros temas se van alineando conforme a sus objetivos. La ciencia avanza vertiginosamente y estas pláticas nos mantienen al día en éste, que no es una época de cambio, sino un cambio de época.

Todo ello lo transmitimos a través de nuestras redes, lo que ha hecho posible que su cobertura se haya extendido de manera relevante; llegamos ya a los bachilleratos y a nuestros centros en el exterior, a los cuales siempre invitamos. Recientemente participan también con sus opiniones nuestros estudiantes universitarios.

Por estimar que nuestros programas permiten la difusión de la investigación científica se nos ha invitado a formar parte del Comité Asesor que se integró en Naciones Unidas para impulsar el desarrollo de las ciencias básicas.

Desde hace años, gracias a la generosidad de Juan Francisco Ealy, consejero de la Fundación, publicamos semanalmente en EL UNIVERSAL un testimonio de algún egresado de la UNAM para estimular el interés por realizar estudios superiores. Hemos contado con cientos de participaciones, procurando un equilibrio de especialidades, género y prestigio –nos escribió nuestro Nobel, Mario Molina–; han colaborado científicos, académicos, literatos, deportistas, artistas y otros expertos en ese variado mosaico de la UNAM.

Hemos logrado que diferentes donantes canalicen recursos para dar premios en un círculo virtuoso entre la academia y la sociedad que, además, hace que nuestros participantes empiecen sus trayectorias con un reconocimiento por sus trabajos de investigación. La temática ha sido muy diversa y muy profundos los resultados.

Desde hace varios años organizamos conciertos en los que los becarios son nuestros principales invitados. Los recursos obtenidos se dedican a finalidades altruistas convenidas con la propia UNAM. Así atendemos también el objetivo de la Universidad de promover la difusión cultural.

Estimulamos también el deporte. Para nosotros el deporte es cultura, es una forma de ser que tiene que acompañar a nuestros estudiantes. Cada año organizamos una carrera en la que emociona la participación de familias, académicos, alumnos e incluso personas discapacitadas que se suman a esta celebración. También lo impulsamos en los bachilleratos y en los CCH, promoviendo valores que identifican a cada uno de nuestros equipos.

Hemos invertido un capital semilla para asegurar la permanencia de la Fundación e invitamos a todos a participar en este proyecto. De igual forma, agradecemos a quienes quieran contribuir a apoyar nuestras actividades, ya que las entregas generosas son las que nos permiten operar. Es la causa de la UNAM.

Son muchos los proyectos en los que estamos comprometidos con este maravilloso equipo de la Fundación y con su Consejo, que cada día se preguntan qué más podemos hacer por nuestros jóvenes universitarios.

Cumplir 33 años renueva nuestro compromiso. Como en ocasiones lo hemos señalado, cambiamos historias de vida, sabemos que mejores universitarios harán de nuestro México un mejor país.

Presidente del Consejo Directivo de Fundación UNAM

Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

[Publicidad]