Ricardo Blanco

Ojalá su niña o niño sea gamer

Ojalá su niña o niño sea gamer
02/08/2019 |09:30
Redacción El Universal
Pendiente este autorVer perfil

#LaVozdeLosExpertos

En los Juegos Panamericanos de Lima y en el torneo de Fortnite, hay ganadores, pero la diferencia puede ser millonaria. El Comité Olímpico de Estados Unidos ofrece 37 mil 500 dólares a los medallistas que reciben oro; por su lado, Azerbaijan ofrece 510 mil dólares. Mientras tanto, en el torneo mundial de Fortnite, un joven de 16 años ganó tres millones de dólares y otro, de 13 años, ganó el quinto lugar llevándose 950 mil dólares (poco más de 600 mil dólares después de impuestos).

“That all the hard work I put into the game has finally paid off.” — Kyle “Bugha” Giersdorf. 16 años

Newsletter
Recibe en tu correo las noticias más destacadas para viajar, trabajar y vivir en EU

Kyle Giersdof, que juega bajo el alias de “Bugha”, vive en Pennsylvania (al parecer, no en el sótano de su casa). Según su mamá, pasa entre ocho y 10 horas diarias practicando, jugando, divirtiéndose, entrenando, disfrutando. A su vez Thiago “K1ng” Lapp, argentino de 13 años, pasa unas ocho horas jugando Squad.

Eso deja en ridículo el tiempo promedio que muchas personas pasan jugando videojuegos: una hora (de acuerdo con una reciente encuesta realizada por Limelight Networks).

Pero ¿por qué empecé por medallistas olímpicos? En México, la Federación Mexicana de eSports busca promover y difundir los deportes electrónicos en los ámbitos deportivos, educativo y social con el fin de incrementar el interés, la participación responsable y el entrenamiento profesional, además de integrar a los ciberatletas y regular los deportes electrónicos en el país.

La organización, aunque anda metida en un tema de suscripciones a sus competencias, deja claro que hasta tenemos una Selección Nacional de eSports. Pero, para entender a estos atletas, más vale dejar de pensar en Phelps o en nuestros medallistas en los Panamericanos 2019 y pensar en un ajedrecista: Kasparov o, Capablanca, siendo más contemporánea, Natalia Pogonina.

No todo el deporte olímpico requiere de mucha destreza física, también hay competencias muy enfocadas en tareas más mentales. Para jugar ajedrez se requiere de destreza para no tirar al rey con los nervios, ¿cierto? En esta categoría entran los eSports. Dejemos de verlo como algo gracioso o extraño.

Requieren de destreza mental, mucha concentración en un mundo ajeno (que puede cambiar sin aviso) y buena terapia física a nivel manos (piensa en un pianista profesional del teclado y el mouse) y pies (K-Swiss ya sacó sus “tenis” para eSports, que básicamente ayudan a la circulación de la sangre mientras estás sentado).

Esto lleva al tema de salud, y vaya si hay controversias: la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido una enfermedad llamada “Gaming disorder” o “Transtorno del Juego” que se define como un patrón de comportamiento en que es prioridad el juego sobre otras actividades e intereses a pesar de las consecuencias negativas.

Claramente “la práctica hace al maestro” y, sin hacer mucho #ruidoblanco, se calcula que el mercado de los Esports se puede expandir más del doble, de 131 mil millones de dólares en 2018 a un estimado de 300 mil millones de dólares, para el 2025. Aunque los médicos digan que es “demasiado juego”, tenemos que entender que vivimos en una realidad en donde Bugha ganó un total de 30 millones de dólares en premios dentro de un estadio sede del Abierto de Estados Unidos, con entradas agotadas; y apareció con Jimmy Fallon.