Cuidado con el desencanto del sector privado

Pablo Álvarez Icaza Longoria

El gobierno de Enrique Peña Nieto (EPN) cometió un grave error al menospreciar los sucesos de Iguala de la noche del 26 de septiembre de 2014. Pensaba que no era un problema federal y que le tocaba resolverlo a las autoridades locales, cuyos gobiernos eran de filiación perredista. Incluso, en un cálculo político, creían que se beneficiarían porque ello tendría efectos negativos para ese partido en las elecciones del siguiente año, como así sucedió.

Sin embargo, lo que no esperaban los asesores de EPN era que se volviera un escándalo internacional y que el gobierno federal fuese exhibido no solo como incompetente para resolver una grave crisis política y social, sino visto como el principal responsable de los sucesos con el famoso reclamo de que fue el Estado.

Algo parecido le puede pasar a la administración de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) al responder a los reclamos de los empresarios para que resuelva los bloqueos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) a las vías de ferrocarril de Michoacán, que ya llevan 16 días y que han colapsado toda la cadena de suministro de la zona occidente del país y con repercusiones importantes en el resto.

La respuesta de AMLO ha sido la de que es un problema que le toca resolver al gobernador Silvano Aureoles, quien estaba fuera del país en la feria de FITUR en Madrid, cuando había asuntos más importantes por atender. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) intentó atajarlo y adelantó mil millones de pesos de las participaciones de este año para pagar los adeudos. Sin embargo, la CNTE endureció su postura y dijo que son de 5 mil millones y que lo ofrecido no alcanza.

El adelanto de las participaciones que eran erogaciones para este año, pospone el problema y obliga al gobierno estatal a endeudarse o a recortar recursos de otros aspectos para salir del paso. Anteriormente, Aureoles ya había pedido renunciar a la descentralización educativa decidida en 1992, que le pasó la responsabilidad presupuestaria a los estados, ante la imposibilidad de hacerle frente a las obligaciones adquiridas con la Sección 18 por administraciones pasadas del PRI y del PRD.

Por ende, seguimos empantanados y el bloqueo seguirá alargándose más tiempo y con el riesgo de que además se extienda a otras partes del país, como Oaxaca y Chiapas, siguiendo el camino exitoso de los maestros michoacanos.

AMLO despertó una gran esperanza entre el sector empresarial, que padeció una terrible corrupción del gobierno en los tres niveles. Era muy común que los proveedores tuviesen que esperar hasta 30 meses para que les pagaran las facturas; incluso, se daba el caso de gobiernos municipales que negociaban deudas de las administraciones anteriores en condiciones muy desventajosas para los acreedores, ofreciendo pagos en seis meses, pero exigiendo un descuento de 20% que, obviamente, se reporta como pagado a 100% y que con manipulaciones contables alguien se embolsa, sólo para poner este ejemplo como uno de los múltiples casos.

En lo que respecta a las protestas sociales, en el sector privado se pensaba que siendo el gobierno de AMLO de izquierda, tendría la habilidad para negociar con grupos como el del CNTE y lograr destrabar los conflictos. En el caso de Michoacán, da la impresión de que se busca el agravamiento de la crisis y con ello provocar la renuncia del gobernador.

Esa sería una victoria pírrica, que además de que no resolvería el problema, lo complicaría con un potencial efecto demostración para otros estados.

El Informe de las Finanzas Públicas del cuarto trimestre de 2018 y que reporta las cifras de todo el año, podrá darnos un aparente resultado favorable de las mismas. Pero, en los detalles está el diablo. Los resultados esperados de Pemex no serán positivos. Tal vez Fitch debió haberse esperado a conocer los datos y no manejarse con cifras hasta septiembre de 2018; sin embargo, el plan de alivio fiscal anunciado el lunes a favor de la empresa productiva del Estado, aunque favorable, resultó insuficiente; las estadísticas reportadas por Pemex el viernes pasado no son muy aleccionadoras, ni tampoco la presentación que hicieron las autoridades mexicanas en Nueva York a principios de año.

Es cierto que el gobierno de AMLO heredó muchos problemas de la administración anterior y que era más cómodo ser oposición y quejarse de que el gobierno no resolvía los problemas, pero ahora que Morena lo es, le toca darles solución. Esperemos que el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2024 a entregarse por ley a más tardar el 31 de mayo nos dé algunas claves al respecto.
 
Catedrático de la EST-IPN
Email: [email protected]

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