Anticlimática y además aburrida. Fue una final que no le interesó maldita la cosa a nadie, ni al campeón, que si pretende curar sus heridas de la humillación ante Tigres, en la más reciente serie por el título de liga, está totalmente equivocado. El trámite se cumplió ante tribunas que no se llenaron, porque la gente de los Rayados sigue muy dolida. Se enteró que era final después de que Avilés Hurtado anotó el único gol del partido, porque la autollamada “mejor afición de México” no pesó en la final de liga contra el acérrimo rival ni en la de ayer de Copa ante el Pachuca.
Este torneo copero fue el peor de la historia moderna en el futbol mexicano. Después de la tragedia del 19 de septiembre, causada por el terremoto que azotó a varios sitios de nuestro país, debió haberse cancelado, porque —si bien, el año pasado se juegó una final de liga el 25 de diciembre, entre Tigres y América, por la participación de las Águilas en el Mundial de Clubes— ésta, jugada casi en la víspera de Nochebuena, no importó a nadie.
Igualmente, se vio el cansancio físico del Pachuca, provocado por ese largo viaje a Abu Dabi y el cansancio mental —o depresión— de los ahora campeones de Copa.

Fueron los ganadores del torneo, pero ni lo celebraron. Saben que solamente hace algunos días fueron humillados en su moderno estadio por el adversario al que verdaderamente les importa derrotar siempre. Cuando Antonio Mohamed llegó a la institución, tenía cuatro títulos de liga y Tigres tres; hoy, cerrará 2017 con sus mismos cuatro títulos de liga, pero Tigres con seis. El otro equipo de la ciudad ha levantado el trofeo más importante en diciembre de 2015, 2016 y 2017.
Por más que quieran festejar este campeonato, los de los Tigres han sido los verdaderamente importantes.
La Copa MX ha resultado el pretexto perfecto para tapar lo más doloroso: el fracasar en la liga y, por si fuera poco, el de este Apertura 2017 fue hasta incómodo para jugarlo. Pero no acaba ahí, el que viene será peor, porque no tendrá ni a Tigres, ni a América, ni a Chivas, ni a Xolos, cuatro de los equipos más poderosos —en planteles— que tiene el país, porque van a disputar la “copa bananera”, a la que algunos le llaman Concachampions, que ofrece un boleto al Mundial de Clubes, en el que el futbol mexicano siempre fracasa, no importa qué equipo sea su representante.
Saldré de vacaciones algunos días, pero nos leeremos de nuevo el martes 2 de enero, para continuar con el compromiso de EL UNIVERSAL Deportes, que siempre es informar con veracidad. ¡Feliz Navidad y que sea un gran 2018 para todos!