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A través de la enseñanza y la transformación

Estoy inscrita como asociada de esta generosa asociación civil, desde la cual, quienes recibimos la oportunidad de estudiar en la UNAM, podemos contribuir, así sea de manera modesta, al cumplimiento de los altruistas fines para los que fue creada

27/07/2018 |01:32
Redacción El Universal
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Provengo de una familia de universitarios. Ingresé a la UNAM en 1972 a un nuevo proyecto: el CCH. Aunque la tradición familiar era ingresar a la Preparatoria 5, yo elegí como primera opción el CCH Sur. Aquí el énfasis estaba en la participación activa de los alumnos en el proceso enseñanza-aprendizaje, lo que, por mi carácter introvertido y perseverante, fue por demás benéfico.





Al final del bachillerato y ante una breve indecisión vocacional, me decidí a estudiar medicina, la cual era la carrera de los hombres de mi familia, ya que mis dos hermanas mayores estudiaron odontología.

Al ingresar a la carrera, viví como un choque brusco el cambio de sistema del CCH a la Facultad de Medicina (pasar de un sistema muy liberal y activo al tradicional de la facultad.) Esto requirió de toda mi capacidad de adaptación, en donde el apoyo y el ejemplo de mi hermano Alejandro, profesor de la Facultad de Medicina, fue fundamental.

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Durante los tres primeros años de la carrera tuve una muy fuerte inclinación hacia la cardiología. La influencia de grandes maestros y mi buena experiencia académica en el Instituto Nacional de Cardiología me llevó a pensar que sería la opción que elegiría como especialidad; sin embargo, al cursar la materia de psiquiatría me percaté de que la relación médico-paciente era fundamental para tratar los trastornos médicos; que las ciencias “duras”, como la bioquímica, la neuro-endocrinología y otras, se conjugaban para poder abordar al individuo de manera integral, así que mi interés tuvo una nueva dirección: ser psiquiatra.

Además, haber participado en una nueva modalidad de Servicio Social en la Facultad de Medicina de la UNAM, el área laboral, me permitió percatarme de que en ésa y en muchas otras áreas el consumo inmoderado de alcohol se manifiesta como uno de los grandes retos nacionales de salud pública; los graves problemas sociales relacionados y la posibilidad de intervenir en diferentes estadios en el campo de la prevención fueron factores importantes que fortalecieron la decisión de estudiar psiquiatría.

Ingresé al curso de psiquiatría de la UNAM en el Hospital Español de la Ciudad de México; el jefe de Servicio, el Dr. Carlos Campillo Serrano, fue mi profesor/tutor durante la especialidad y aun después de ésta. Él fue un profesor “duro”, desde el ingreso me comentó: “Aquí somos muy exigentes; pero con usted seré más por la relación con su hermano”. A pesar de ello siempre fue mayor el beneficio obtenido. Al percatarse de mi interés y vocación en el tratamiento de los pacientes adictos, me brindó la oportunidad, junto con el director Médico del hospital, el Dr. José Escamilla, de fungir como coordinadora del Programa de Atención al Paciente Alcohólico (1985-1988).

En 1985, el Dr. Campillo me invitó a colaborar en el entonces Instituto Mexicano de Psiquiatría, en un proyecto de la Organización Mundial de la Salud (OMS): “Proyecto para la identificación temprana y el tratamiento oportuno de bebedores cuyo consumo de alcohol ponía en riesgo su salud, en pacientes del primer nivel de atención”. En dicho proyecto, además de México, participaban 11 países más. De esta forma ingresé al Instituto como residente de tercer año e inicié mi formación en la investigación.

Mi carrera como docente en la UNAM inicia a partir de 1983, cuando tomé el curso de ayudante de profesor en el Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina, para dos años más tarde ser ayudante de profesor de la materia Psicología Médica, en donde el profesor titular y fundador era el Mtro. Ramón de la Fuente. Después de tres años fui nombrada profesor de asignatura, puesto en el que me desempeñé hasta mi jubilación en 2017.

Una vez concluida la especialidad, la UNAM me brindó la oportunidad de realizar la maestría en Psicoterapia Médica, de la cual me gradué en 1988, bajo la dirección del Dr. Carlos Campillo, al mismo tiempo que ingresé al Sistema Nacional de Investigadores como Candidato a Investigador para, posteriormente, ser Investigador Nacional Nivel 1.

En 1989, a instancias de la Dra. Ma. Elena Medina-Mora, jefa de la División de Investigaciones Sociales, realicé la maestría en Ciencias en Salud Pública, que me permitió iniciar una nueva línea de investigación en México, con el tema de tesis: “La comorbilidad psiquiátrica entre consumo excesivo de alcohol y trastornos psiquiátricos”, siendo mis tutores el Dr. Carlos Campillo y la Dra. Medina-Mora, y de la que me gradué en 1991.

Desde entonces me pude desempeñar como profesor/tutor de la Maestría en Psiquiatría de la UNAM, dirigiendo más de 40 tesis de licenciatura, especialidad y maestría.

Al concluir la maestría en Ciencias fui invitada por el Mtro. Ramón de la Fuente Muñiz, director del Instituto Nacional de Psiquiatría (INP), a coordinar un curso anual sobre alcoholismo dirigido al equipo de salud a nivel nacional (médicos generales y especialistas, enfermeros y trabajadores sociales), entre la Facultad de Medicina de la UNAM y el INP, que se impartió de manera ininterrumpida durante 22 años (1992-2014).

Asimismo fui invitada por el Dr. Juan Ramón de la Fuente, director de la Facultad de Medicina, a impartir la materia de libre elección “El manejo del alcoholismo por el médico general”, en el currículum de la carrera de Médico Cirujano.

Fui profesora de la materia “Alcoholismo”, en el Curso de Especialización en Psiquiatría de 1992 a 2016.

Además de mi trabajo en el campo del alcoholismo, fui invitada por el Mtro. Ramón de la Fuente Muñiz a desarrollar un Programa de Rehabilitación Integral para pacientes con diagnóstico de esquizofrenia, que inició en 1993. El objetivo más importante de este programa ha sido el optimizar el desempeño individual, familiar y social de los pacientes para mejorar la calidad de vida tanto en aquellos con diagnóstico de esquizofrenia, como de su familia. Los objetivos propuestos se han cumplido de manera satisfactoria y el programa se ha mantenido de manera ininterrumpida desde el inicio, hasta mi jubilación en abril de 2017 (por motivos de salud).

Uno de los proyectos más importantes en mi vida universitaria fue coordinar, bajo la dirección del Dr. Alejandro Díaz Martínez, jefe del Departamento de Psiquiatría, el “Proyecto para la identificación temprana y tratamiento oportuno de bebedores ex-cesivos en estudiantes universitarios” (2005-2011). Este proyecto incluyó a la totalidad de los planteles de bachillerato y licenciatura de la UNAM durante cuatro años consecutivos. El proyecto contó con el apoyo decidido y activo del Dr. José Narro Robles, director de la Facultad de Medicina, y la aprobación y apoyo del rector de la UNAM, el Dr. Juan Ramón de la Fuente. La muestra total incluyó a más de 249 mil estudiantes, quienes fueron estudiados durante el Examen Médico de primer Ingreso a la UNAM (EMA) de la Dirección General de Servicios Médicos de la UNAM. Utilizamos instrumentos internacionales validados para nuestro país para identificar a la población en riesgo frente al consumo de alcohol. Como era de esperarse, de acuerdo a lo reportado en estudiantes universitarios de otros países, detectar a tiempo el consumo excesivo permite intervenir de manera oportuna y evitar complicaciones mayores, entre otras, y evitar la instalación del Síndrome de Dependencia al Alcohol (Alcoholismo). El Programa fue exitoso, demostrando que el pequeño porcentaje de los estudiantes con consumo de riesgo disminuyeron notablemente el consumo de alcohol o lo suspendieron, lo que se evidenció en las evaluaciones de seguimiento aun cuatro años después de la intervención.

En 2007 inició el Macroproyecto de Adicciones: “Desarrollo de nuevos modelos para la prevención y tratamiento de conductas adictivas en la UNAM”. Fue coordinado por la Dra. Ma. Elena Medina-Mora desde la Facultad de Psicología e incluyó la participación de profesores e investigadores de diferentes escuelas y facultades. En la de Medicina, el Dr. Alejandro Díaz Martínez como Investigador responsable y la que suscribe como co-investigadora, llevamos a cabo el proyecto: “Detección y tratamiento de bebedores con Dependencia al alcohol en estudiantes de la UNAM” (2007-2010).

En mi experiencia en la realización de Proyectos Mixtos (investigación, intervención, docencia y divulgación) a lo largo de mi vida universitaria me permito destacar la importancia de que exista desde hace 25 años la Fundación UNAM, A.C., asociación civil creada para apoyar con becas de estudio y manutención a los estudiantes de escasos recursos para que puedan culminar sus carreras universitarias e, incluso, recibir la oportunidad de realizar estudios en universidades de otros países los últimos seis años de su carrera.

Por ello, gustosamente estoy inscrita desde hace tiempo como asociada de esta generosa asociación civil, desde la cual, quienes recibimos la oportunidad de estudiar en la Universidad Nacional Autónoma de México, podemos contribuir, así sea de manera modesta, al cumplimiento de los altruistas fines para los que fue creada.

L. Rosa Díaz Martínez
Investigadora jubilada de la UNAM