El lunes el Inegi dio a conocer sus cifras de mortalidad correspondientes a 2017, incluyendo sus datos sobre homicidios. Van algunos comentarios rápidos sobre estos muy poco alentadores números:

1. No hay mucha sorpresa en el total. Hace algo más de un año, escribí una columna intitulada Los 30 mil muertos de 2017. Me quedé algo corto en la cifra: se registraron de manera preliminar 31 mil 174 homicidios. En diciembre conoceremos la cifra definitiva que previsiblemente será algo mayor al número dado a conocer el lunes pasado (calculen entre unos 300 y 500 homicidios más).

2. ¿Por qué no fue sorpresiva la cifra del Inegi? Porque ya conocíamos los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Tendencialmente las series del Inegi y del SESNSP se mueven en la misma dirección, aunque hay variación en los datos puntuales. A ojo de buen cubero, el dato anual de víctimas del SESNSP multiplicado por 1.10 da el total de Inegi: en 2017, el SESNSP contabilizó 28 mil 711 víctimas. Ese número multiplicado por 1.10 da 31 mil 582, una cifra que probablemente será muy cercana al total definitivo de Inegi.

3. La cifra dada a conocer por el Inegi es alarmante por varias razones. Es el mayor total absoluto en la historia del país (desde que se llevan registros). Implica una tasa de homicidio de 25 por 100 mil habitantes, la más alta desde mediados de los sesenta. Es posible además que en 2017 la tasa de homicidio en México haya superado a la de Colombia (según cifras preliminares de ese país, su tasa fue de 24 por 100 mil habitantes el año pasado).

4. Espanta el nivel de la violencia homicida, pero asusta más la tendencia. En 2017, los homicidios crecieron 27% con respecto al año previo. Fue asimismo el tercer año consecutivo de crecimiento. Comparado con 2014, los homicidios han crecido 56%. Y todo apunta a que no hemos llegado aún a la cresta de la ola: los datos del SESNSP sugieren que los homicidios en 2018 crecerán algo más de 10% con respecto al año pasado. Estimo que este año cerrará con un total aproximado de 35 mil homicidios (equivalente a una tasa de 27 por 100 mil habitantes).

5. El problema tiene características nacionales. En 2011, en el pico de la violencia del sexenio de Felipe Calderón, los cinco estados con más homicidios (Chihuahua, Edomex, Guerrero, Nuevo León y Sinaloa) concentraron 50.3% del total nacional. En 2017, los cinco estados con más homicidios (Edomex, Guerrero, Guanajuato, Chihuahua y Baja California) concentraron sólo 39.2% del total nacional. El año pasado, doce entidades federativas registraron más de mil víctimas de homicidio. En 2014, solo seis entidades federativas rebasaron esa cota.

6. ¿Cómo asesinan los mexicanos? De muchas maneras, pero sobre todo con armas de fuego. En 2017, 68.4% de los homicidios fueron cometidos con arma de fuego, 12.3% con objetos cortantes, 6.7% por la vía del ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación y el resto con métodos diversos. Esa diversidad homicida sugiere que hay muchos motivos y muchas historias detrás de la violencia, que no todo es crimen organizado. Pero también sugiere que uno de los motores de la violencia homicida es la gran disponibilidad de armas de fuego.

7. ¿Se puede frenar esta escalada de violencia? Sí. De hecho, yo estimo que los totales mensuales se van a estabilizar en la segunda mitad de 2018 ¿Podría entonces registrarse una disminución en 2019? Tal vez. Pero un hecho es seguro: todavía vamos a convivir por un largo rato más con niveles muy elevados de violencia homicida.

alejandrohope@outlook.com. @ahope71

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