La noticia más reciente en torno a la vivienda de la CDMX es el tope al incremento anual a las rentas de vivienda que avaló el pleno de la Suprema Corte de Justicia el pasado 25 de febrero con el objetivo de limitar el incremento de las rentas en dichos contratos a no más del crecimiento anual de la inflación.

En mi opinión, este tipo de “soluciones” solo atacan los síntomas de la enfermedad, las autoridades del gobierno de la CDMX no están atendiendo la delicada enfermedad que padece la Ciudad de México desde hace, al menos, dos décadas.

Llevamos más de 20 años en los que no se ha construido vivienda suficiente de todos los niveles socioeconómicos porque no se han generado las políticas públicas adecuadas por parte de los gobiernos para incentivar su construcción. Necesitamos, por lo menos, 50 mil viviendas nuevas al año y no se construyen ni siquiera 5 mil.

Entre los factores más delicados que han afectado la construcción de vivienda nueva en la CDMX destacan: 1) no se ha reorganizado el suelo intraurbano;2) no se ha permitido la verticalidad de manera adecuada; 3) no se ha permitido el incremento racional de la densidad de los terrenos; 4) los procesos de autorización para la construcción están plagados de corrupción por su discrecionalidad; y 5) una vez que arrancan las construcciones, los inversionistas son constantemente son extorsionados.

La suma de todo lo anterior ha expulsado a los inversionistas a otros estados y, con ellos, a la población hacia la periferia. La escasez de vivienda en la CDMX no es atribuible a los extranjeros y mucho menos se trata de gentrificación, ese es un boleto político muy fácil de vender, una noticia taquillera falsa.

La base del problema está fundamentada en una ley muy sencilla de la vida: la ley de la oferta y la demanda. Hay mucha demanda de vivienda nueva, tanto para compra como para renta de todos los niveles socioeconómicos en la Ciudad de México, pero hay poca oferta y eso ocasiona que los precios de las casas y los departamentos en venta y renta sigan subiendo de forma significativa.

En la Ciudad de México hay 2 millones 710 mil viviendas; 662 mil 916 están rentadas y; 23,104 son viviendas en renta de corto plazo en plataformas como Airbnb; además, esos inmuebles están concentrados prácticamente en cuatro alcaldías.

El problema no es la gentrificación, es la escasez de vivienda, producto de años de falta de atención a este organismo clave de todas ciudades en el mundo.

La realidad es que hay 12 zonas en la capital del país donde se concentra la actividad económica y donde se debería proponer el desarrollo vivienda de todos los niveles socioeconómicos. Dichas zonas son: Centro Histórico, Insurgentes Universidad, Paseo de la Reforma, Polanco Lomas, Santa Fe, Bosques Lomas Altas, Cuicuilco-Perisur, Azcapotzalco, World Trade Center, Aeropuerto – Central de Abasto, Insurgentes – Viaducto y Televisa San Ángel.

La pregunta entonces es ¿qué han hecho las autoridades en los últimos 20 años? Entre la falta de políticas públicas adecuadas y la corrupción han bloqueado la construcción de vivienda y tienen parado el proyecto Plan General de Desarrollo Urbano que, dicho sea de paso, tiene una buena intención, pero no atiende muchos aspectos fundamentales y técnicos. Asimismo, se limita de manera importante la autoridad de las alcaldías, otra vez, privilegiando la discrecionalidad para autorizar el desarrollo.

Ponerle un límite a la renta desincentiva más la inversión y la renta de las viviendas ya existentes, es el tipo de medidas que, históricamente, hemos visto fracasar. Lo que va a pasar es que arrendador y arrendatario tendrán que celebrar contratos anuales que los obligarán a pagar la renta que esté vigente en ese momento en el mercado; harán contratos paralelos sobre gastos que impactarán el costo del arrendamiento y otras prácticas que no lograrán generar certeza a los inquilinos. Quienes puedan, tomarán la oferta, quienes no, tendrán que buscar otra vivienda en renta más lejos porque no hay vivienda suficiente.

¿Qué necesidad tenemos como ciudadanos de padecer esto, si las autoridades tienen la obligación de resolver el problema de fondo? Es evidente que no lo hacen porque eso implica dedicarle una gran cantidad de tiempo y recursos. Mientras tanto, los ciudadanos seguimos pagando las consecuencias de su falta de visión.

Lo que debe hacer el gobierno de la Ciudad de México es entender que la ciudad es un organismo vivo con órganos vitales como la vivienda que deben ser atendidos apropiadamente. De no ser así, muchas personas seguirán siendo expulsadas del tejido social local porque no les alcanza para vivir en las 12 zonas económicas mencionadas, dado que no hay vivienda suficiente y adecuada para ellos. Urge generar zonas de vivienda ahí donde está el suelo interurbano más valioso que puede permitir mayor densidad y el desarrollo de comunidades de todos los niveles socioeconómicos.

Fundador y director general de Tu Hipoteca Fácil, y cofundador de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad

X: @FernandoSotoHay

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