El trabajo doméstico en México está sumido en la informalidad, los bajos salarios y la precariedad, además de ser una actividad realizada principalmente por las mujeres, muestra información publicada por el Inegi.
Con motivo del Día Internacional del Trabajo Doméstico, que hoy se celebra, el instituto informó que en México hay 2.5 millones de personas de 15 años y más que se ocupan en esa actividad y están remuneradas.

La cifra representa a 4.5% de la población ocupada, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) al cuarto trimestre de 2019.
De los 2.5 millones de personas en ese segmento, 92.5% son asalariados informales; 3.1% son informales por su cuenta y 1% empleados informales con percepciones no salariales.
Realizada en su mayoría por mujeres, datos del Inegi indican que 2.2 millones de 15 y más años ocupan 87.7% de los puestos.
Una gran proporción de ese universo realiza limpieza y orden en casas particulares y otra parte en cuidado de personas.
Estas dos ocupaciones agrupan 95.8% de todas las trabajadoras domésticas, el resto se distribuye en lavanderas domésticas (3%) y planchadoras, cocineras y vigilantes (1.1%).
De las mujeres ocupadas en el trabajo doméstico, 47% percibe hasta un salario mínimo; en hombres la proporción es 27%.
Mientras que 4.7% de los hombres ocupados en trabajo doméstico están en un rango de ingresos de tres salarios mínimos o más; únicamente 1.5% de las mujeres alcanzan este nivel.
Sin prestaciones. El acceso a prestaciones laborales es un elemento importante en la formalización del trabajo doméstico. Se estima que 73.8% de las personas que realizan la actividad remunerada no cuentan con prestaciones, situación presente en la mayoría de las mujeres trabajadoras domésticas, pues 75% no tiene ninguna prestación, para los hombres es de 64.9%.
Sólo 2.1% de las mujeres que realizan labores domésticas tienen acceso a servicios de salud como prestación laboral.
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