A lo largo de 2026, las empresas de la industria de manufactura en México enfrentarán un entorno marcado por la incertidumbre y la disrupción constantes, caracterizado no sólo por cambios regulatorios y transformaciones tecnológicas aceleradas, sino también por una economía que muestra señales de estancamiento. Así lo indican 58% de las compañías de esta industria, de acuerdo con el estudio Perspectivas de la Alta Dirección en México 2026. Innovación y resiliencia ante la disrupción constante.

En este contexto, las empresas de manufactura señalan que los principales retos que enfrentará el país en 2026 serán: incrementar la confianza en el Estado de derecho (74%), lograr una revisión adecuada del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá o T-MEC (63%) y atraer inversiones nacionales y extranjeras (54%).

Estos factores, entre otros, están creando un ambiente en el que prevalece la incertidumbre, lo que puede generar que las empresas de esta industria adopten estrategias más conservadoras; no obstante, las proyecciones sobre el comportamiento de sus ventas a corto plazo se mantienen en un nivel alto de optimismo, esperando aumentos de 1% a 5% (34%), 6% a 10% (19%) e, incluso, 11% a 20% (10%), mientras que para los próximos tres años esos rangos se mantienen o incluso mejoran.

En contraste, la falta de certeza jurídica y la percepción de inseguridad continúan siendo preocupaciones relevantes para la industria, pues elevan los costos operativos y obligan a implementar mecanismos privados de arbitraje y análisis exhaustivos de riesgos antes de concretar acuerdos o inversiones.

Lo anterior probablemente influye en que solo 58% de las empresas del sector de manufactura planeen realizar nuevas inversiones en 2026, enfocadas en tres objetivos principales: prepararse para la revisión del T-MEC y aprovechar otros tratados comerciales (45%), acceder a nuevos mercados y desarrollar nuevos productos o servicios (43% en ambos casos) y la disponibilidad del talento (40%).

En este sentido, la inversión se posiciona como un mecanismo clave para fortalecer la competitividad de la industria, permitiendo a las empresas ampliar su presencia en mercados internacionales, diversificar su oferta y capitalizar oportunidades derivadas del entorno comercial.

Cabe destacar que la cautela mostrada por las empresas de manufactura también atiende a sus expectativas sobre el comportamiento de la inflación: 39% considera que podría incrementarse, mientras que 58% prevé que se mantendrá estable. A ello se suman otros factores de alto impacto, tales como cambios regulatorios (56%), política comercial de Estados Unidos (55%), atracción y retención de talento (40%), entre otros, los cuales provocarán deterioro en los márgenes de ganancia (55%), incremento en el costo de insumos y servicios (47%) y una disminución de la demanda de productos y servicios (37%).

A lo anterior, se suman los principales efectos de las políticas arancelarias sobre las operaciones, los cuales incluyen desafíos logísticos (53%), mayores costos que no se traspasan al cliente y la dificultad para determinar la aplicabilidad de cada arancel (34% en ambos casos) y menores ventas debido a la exposición de las operaciones en Estados Unidos (33%).

Para mitigar estos riesgos, las empresas han implementado estrategias como la reducción de gastos operativos y el fortalecimiento de la eficiencia, así como la búsqueda de proveedores alternos con costos más competitivos (51% en ambos casos), seguidas del aprovechamiento de acuerdos comerciales para facilitar la exportación o importación a nuevos países o jurisdicciones (42%) y el replanteamiento de precios y contratos para absorber parte del arancel (31%).

En este sentido, las alianzas estratégicas en las cadenas de valor comienzan a ganar mayor relevancia, al permitir a las empresas diversificarse y contratar servicios de proveedores alineados con los requerimientos fiscales, laborales y de sostenibilidad globales que ayudan a garantizar confiabilidad y transparencia. Adicionalmente, al incorporar un mayor número de componentes regionales en los productos, las compañías pueden protegerse frente a políticas arancelarias.

Por otro lado, ante la revisión del T-MEC, si bien la mayor parte de las empresas de manufactura consideran que todavía no existe suficiente información para definir los impactos (75%), los temas que consideran más relevantes son las nuevas barreras arancelarias (52%), los nuevos estándares laborales (36%), así como el fortalecimiento del mercado regional y la digitalización de procesos aduaneros y comerciales (34% en ambos casos).

En este escenario, México tiene una gran oportunidad para consolidarse como un actor clave en el intercambio comercial entre América Latina y Estados Unidos, no solo por su cercanía geográfica y su evidente relación comercial, sino también por su solidez económica, su mano de obra calificada y su capacidad para alojar múltiples eslabones de las cadenas productivas globales. Para conseguirlo, es fundamental incluir análisis comerciales y arancelarios en la planeación estratégica y operativa de las organizaciones.

* Socio Líder del segmento IMMEX de KPMG México

** Las ideas y opiniones expresadas en este escrito son de los autores y no necesariamente representan las ideas y opiniones de KPMG en México

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